martes 11/8/20

Las aventuras del primer ministro en el supermercado...

Cuando iba por un pasillo estrecho había miradas que mataban, si traspasabas los dos metros de seguridad, tu integridad física corría serio peligro. Pillé las latas que gustan, el chocolate negro, muy negro que es mi vicio, ya me han quitado el tabaco, la bebida, de lo íntimo no hablo... el chocolate es vida y placer... allí estaba yo enamorado de mis tabletas, cuando una voz por detrás me espetó "tiene Ud. para mucho"

Como les comentaba en el capítulo anterior donde en mi casa se había proclamado la república, y habíamos tenido que hacer de todo, sobornar a la princesa republicana, derrocar al ministro de suministros... Para más información les adjunto el enlace de la primera parte. Y al trigésimo tercer día salió el primer ministro... con la intención de que no suceda como en esas series, o telenovelas que echan por las tardes, ves un capítulo, te recuerdan el anterior y el siguiente, vuelves al de dos años, y todo sigue parecido.

Bueno quien suscribe fue nombrado primer ministro por descarte, y después de mucho rogar, me dejaron salir del confinamiento, ya les conté que iba hecho un adefesio, con pantalón de chándal, camisa de cuadros del siglo XVII, guantes tres tallas más grandes, mascarilla casera hecha con retazos de tela, que está siendo copiada por desigual para la campaña verano-otoño, y para coronar el muñeco la boina del abuelo.

"No, por el ascensor no, que los botones pueden tener virus..."

Salía de casa, yo vivo en un cuarto, al coger el ascensor, desde la puerta la Presidenta de la República, y el Ministro de Suministros que se habían estado partiendo el culo con mis pintas y sacando fotos para inmortalizar el momento, empezaron a chillar como si fuera a cometer un crimen. "No, por el ascensor no, que los botones pueden tener virus..." vale, vale, baje por las escaleras, llevaba además de las pintas relatadas dos bolsas de basura, ya que vas a bajar lleva esto, bajo el sobaco, otras dos bolsas para las compras... Bajaba con mucha dificultad, no sé si el ascensor tenía riesgo, pero yo tenía la impresión de que me podía desmorrar en cualquier momento. 

Cuando iba por el segundo, salió Aurelia una vecina que se ha quedado viuda hace unos años, - "Hombre Antonio, ¿qué tal?..." para conversaciones estaba yo cargado como una mula... -  "pues ya ves aquí bajando la basura", y la vecina seguía - ¿qué tal la familia? - bien gracias, "y tus padres"... por mi padre que me deje marchar... - bien también, gracias... -"los cuatro en casa será muy pesado", se me caían las lágrimas, con la mascarilla que casi no me permitía respirar, las bolsas que pesaban un huevo, la posición, que ... -"lo siento vecina pero tengo que bajar esto que pesa".... -"Hombre Antonio no seas así, que tengo poco con quien hablar, que esto de estar encerrada..." - ya Aurelia, lo siento, pero es que no me pillas en el mejor momento".

Me miró con cara de pocos amigos, cerró la puerta, pude seguir escaleras abajo. Para abrir la puerta de la calle hice una escena de extorsionismo, lo intentaba con el codo, la cabeza me pegaba en la puerta, y la boina rodaba por el suelo. ¡La madre que...!. Pues sí que empezamos bien, para qué diría yo que quería salir...

Bueno no sé cómo pero me rehíce, y seguí mi camino para tirar la basura, pisé el pedal, se abrió la tapa, aquello estaba hasta los bordes... con mucho esfuerzo deposité las bolsas dentro, y qué alivio, respiraba... Seguí mi camino hacia el supermercado, había poca gente por la calle, una señora al verme de lejos se cambió de acera, no me extraña. Varios perros seguían paseando a sus dueños, a los que llevan sacando desde hace 6 semanas... Pensé qué pena no tener un perro, bueno me consolé, ahora que puedo sacar a la pequeña Iris, nuestra princesa republicana de 8 años, a la que el Gobierno le ha dicho que podía ir al supermercado y a la farmacia. Cuando se lo hemos dicho, mirando con cara de perdonavidas ha sentenciado "para eso no salgo", ... Menos mal que ya ha rectificado el Gobierno, por enésima vez, podrá salir una hora y un km., además podrá llevar sus juguetes, esto último parece que la convenció más... estaba yo en mis elucubraciones, cuando casi sin darme cuenta me acercaba al supermercado. Había una cola, que ni para sacar las entradas de los Rolling... vaya pues sí que me estoy luciendo, para una vez que me remango... 

Allí, me puse el último de la fila, pronto llegaron más y más, había uno hablando con su novia, con el móvil en manos libres, casi le mandamos recuerdos para ella todos los de la fila. Estuvo más de media hora de palique y "a grito pelado", la duda es quién era el sordo si él o la novia. Bueno, nos enteramos que era de Zaragoza, por allí todos bien, su hermano estaba trabajando con el camión y tenía un viaje a Alemania, no sabía si tendría problemas en las fronteras, su padre le habían mandado a tomar por el ERTE, y estaba en casa todo el día cabreado con el mundo, su madre... También nos enteramos de lo mucho que le quería y le echaba de menos, vamos casi lloramos todos de la emoción.

El sol pegaba fuerte, del bolsillo intenté sacar las gafas para protegerme, porque la conversación del mozo era larga, además lo de la fila era de una lentitud..., se me había calentado hasta la boina, si tuviera placa solar ya habría conseguido los kw para todo el día. Intenté sacar las gafas, pero con los guantes de siete leguas, era incapaz de ponerlas, los de la fila me miraban... a ver si a este le está dando un espasmo, ya que mis movimientos para ponerme las mismas eran de contorsionista del circo del sol... bueno todo tiene un fin, logré ponerme las gafas, cuando uno se pone, se pone... Pero hete aquí, lo veía todo borroso, creí que me estaba mareando del sol, pero no, era el vaho que salía de la mascarilla, se metía en las gafas y se me hacía de noche... bueno otra vez la misma operación para quitar y guárdarlas, estaba tan entretenido que las 2 horas de espera se me pasaron como si fueran 4.  

Por fin lo había logrado, ya estaba dentro del supermercado, me habían hecho una lista, por orden de importancia y alfabética, con los precios aproximados, es que mi señora es muy apañada. Primero el pan, allí me dirigí raudo y veloz, pero a medio camino tuve que echar el freno en seco, tócate lo que te dé la gana, en el pan también había cola...

Había miradas que mataban, si traspasabas los dos metros de seguridad, tu integridad física corría serio peligro

Ahora que hago, yo sin un plan no soy nadie, pues a la aventura a por el segundo producto, unas bolsas de ensaladas de la marca xx con lechuga, canónigos, escarola, cebolla, rúcula, lombarda... ya había localizado la bolsa, fui a meter la mano, una señora se adelantó, la cogió, me miró, "señor, estaba yo antes", guardando el espacio de seguridad no sabía si pedirle perdón o empezar una discusión... pero hice una reverencia oriental y aquí no ha pasado nada. Como lo que puede salir mal acabará saliendo mal, pues era la última de la marca que quería mi amada esposa. No me puse a llorar porque me daba vergüenza, cogí otra parecida, pensando cuando llegue a casa me va a caer la del pulpo... poco a poco fui llenando mi carro... Cuando iba por un pasillo estrecho había miradas que mataban, si traspasabas los dos metros de seguridad, tu integridad física corría serio peligro. Pillé las latas que gustan, el chocolate negro, muy negro que es mi vicio, ya me han quitado el tabaco, la bebida, de lo íntimo no hablo... el chocolate es vida y placer... allí estaba yo enamorado de mis tabletas, cuando una voz por detrás me espetó "tiene Ud. para mucho", que te rompan estos momentos tan románticos tiene que ser delito. - no perdone... y me dirigí a la caja, no es que hubiera mucha gente pero como estábamos tan separados... Cuando llegué con mis guantes de siete leguas, me vi y deseé para meter los artículos en las bolsas y pagar con la tarjeta, vaya chasco habían subido el límite sin pin a 50 euros, pero justo lo mío eran 53... Hay días muy duros, tuve que repetir la operación tres veces, la pobre cajera con más paciencia que el santo Job, me dijo, "si se quita el guante igual acaba antes".... pero... "no se preocupe yo le doy otros..."  qué hermosa esta gente que en estos momentos en lugar de... te muestra una sonrisa. Estos eran de mi talla, volvía a tener otra vez dedos... 

Regresaba con mis dos bolsas camino de casa, iba más feliz que una perdiz, pero.... Esto será en el siguiente capítulo de las aventuras y desventuras de un primer ministro, a dar cuenta de su gestión.... Ríanse Uds. de la trilogía del señor de los anillos, esta será mejor.

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