Jueves 18.10.2018

Celia

Cuentan las crónicas que era una chica especial, buena estudiante y excepcional deportista, que tuvo la mala suerte de cruzarse en su camino con un individuo de los que no merecen estar en la faz de la Tierra.

Sobre las 7:30 de la mañana, como casi todos los días, apresuradamente cogía el autobús, miré al fondo y vi un lugar donde sentarme, después, al igual que la mayoría de los pasajeros, saqué el móvil y empecé a leer los periódicos digitales. La noticia más destacada era la tesis del Presidente, que si era un plagio, que no tenía calidad, que si la tesis la habían hecho en el Ministerio de Fomento,  que parece ser le regalaron el sobresaliente "cum laude", esto es sobresaliente con elogio y alabanza, que..., y sobre todo cada vez hay más dudas sobre la reputación y los títulos de los políticos de nuestro país. El Sr. Casado ni ha enseñado sus trabajos del Master, el Sr. Rivera cambia el currículum por días, los que confunden intencionadamente las responsabilidades penales con las políticas, aparecen chiringuitos universitarios, allí, según la importancia del personaje y su posible influencia en la vida política, le regalan los títulos, como al que le dan un certificado por asistir a una conferencia.

Entre las noticias de última hora El Diario Cantabria relataba el asesinato de una joven golfista cántabra en Iowa. Hay acontecimientos, desgracias que te despiertan a otra realidad, que muchas veces están ocultas entre este ruido y murmullo de una actualidad, noticias, hechos que te sacan del día a día de nuestra rutina, que nos permiten ver lo fugaz de algunas palabras y lo importante de los hechos. La muerte, y mucho más en unas circunstancias tan dolorosas, tiene el poder de ponernos ante el espejo, donde lo superficial y lo efímero por lo que tantas veces nos complicamos la vida, pasa a ser  intrascendente y hasta ridículo. 

Hablar de un asesinato es hablar de un fracaso individual

Cuentan las crónicas que era una chica especial, buena estudiante y excepcional deportista, que tuvo la mala suerte de cruzarse en su camino con un individuo de los que no merecen estar en la faz de la Tierra, y su vida se extinguió allí en un campo de golf.  Buscar explicaciones a actos irracionales quizás no merece la pena, o queda para expertos en la materia, pero ese sentimiento de rabia, de consternación, de dolor por la pérdida de la vida en unas situaciones tan injustas y trágicas de una joven de 22 años te conmueve, y la tristeza se junta con un sentimiento de furia... ¡qué injusto! .

Hablar de un asesinato es hablar de un fracaso individual, de un hecho atroz de quien lo comete, donde no se pueden diluir responsabilidades colectivas, y donde la condición humana baja a lo más profundo y miserable de su comportamiento. Esta familia y sus amigos a los que este vil comportamiento ha golpeado duramente, donde hay cosas que por mucho que lo cuenten no hay descripción posible, para relatar el dolor de esos padres que han perdido a su hija. Vendrán explicaciones que si un loco, una persona desequilibrada en una familia desestructurada, los efectos del alcohol y las drogas, palabras que no pueden tapar el dolor, justificaciones sobre la seguridad en el lugar, elucubraciones que nunca podrán ocultar la realidad, a una joven de 22 años le han arrebatado la vida, quizás cuando más estaba disfrutando de la misma.

Hay un pueblo que siente que le han arrebatado a Celia, a uno de los suyos

El cuerpo de Celia fue hallado sin vida el pasado 17 de septiembre junto al estanque de un campo de golf en Iowa, las autoridades han informado que la joven fue acuchillada mientras trataba de defenderse ... por otro joven de su misma edad, qué vidas más diferentes, qué ironías del destino, cuánta crueldad sin explicación posible. Esta frase lo define todo "qué mala suerte ha tenido mi pobre" relatado con todo el dolor de una madre.

Por ese campo de golf volverán a pasear con sus bolsas otros jóvenes, pero Celia ya no estará, quedará  su recuerdo en su pueblo, en Puente San Miguel, en Torrelavega, en Cantabria, entre los aficionados al golf, entre sus compañeros, entre los que nos hemos conmovido desde la distancia, y solo podemos sumarnos a la solidaridad en el dolor con la familia y amigos, ese campo de golf que llevará su nombre.  Hay un pueblo que siente que le han arrebatado a Celia, a uno de los suyos, y quiere sumarse, acompañar para mostrar el afecto y cariño con un abrazo colectivo.  

Celia
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