miércoles 15.07.2020

Dolores en la Fiscalía

El Presidente del Gobierno con la elección de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado, pasando directamente del Consejo de Ministros a la Fiscalía, sin anestesia, ni ningún edulcorante, ni nada de nada provoca al personal. Desde luego este nombramiento es un órdago a diestro y siniestro, a los nuevos amigos y viejos contrincantes.

Son tiempos donde la justicia se ha puesto en el punto de mira de los políticos, no es que antes no lo estuviera, que siempre ha sido un oscuro objeto de deseo del poder ejecutivo y de los partidos. Al menos en otros tiempos algunos intentaban guardar las formas, disimular silbando cuando luego pasaba lo que todos conocemos el uso, y abuso de las influencias sobre la judicatura.

Este nombramiento es un órdago a diestro y siniestro, a los nuevos amigos y viejos contrincantes

El Presidente del Gobierno con la elección de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado, pasando directamente del Consejo de Ministros a la Fiscalía, sin anestesia, ni ningún edulcorante, ni nada de nada provoca al personal. Desde luego este nombramiento es un órdago a diestro y siniestro, a los nuevos amigos y viejos contrincantes, ya otro famoso Vicepresidente socialista dio por muerto al barón de Montesquieu, con su teoría de la separación de poderes, principio inspirador de parte esencial del derecho constitucional que afortunadamente sigue vigente en tantas "cartas magnas".  Aquí nos movemos en ese mundo de la hipocresía entre lo que legislamos y lo que realmente hacemos.

En la vida todos tenemos un pasado, pero cuando este ha estado de actualidad hace poco tiempo, e incluso tambaleó no solo la posibilidad de que la Sra. Delgado pudiera seguir siendo ministra, sino incluso se llega a enfatizar, por parte de los hoy socios de gobierno, que estaba inhabilitada para la vida pública, así, hay sapos de tal tamaño que tragárselos puede producir alguna indigestión.

Sus amistades peligrosas con el Comisario Villarejo y Cía, garganta profunda más conocido del país, del mundo y hasta le daban el Ok en algún diario, con esas grabaciones donde hablaba la en aquellos tiempos Fiscal de la Audiencia Nacional de la posibilidad de la comisión de presuntos delitos por parte de jueces y fiscales, ni más ni menos les habían visto con sus propios ojos estar acompañados de menores, eso sí es bajar a lo más miserable de la condición humana.

Aquí se han dado varias circunstancias, primero los afectados, fáciles de identificar, en ese relato se daban todo lujo de detalles: fecha, acontecimiento al que acudían, lugar..., dieron la callada por respuesta a tan graves acusaciones. Eso sí que destroza, acaba o destruye la credibilidad de la justicia, mucho más que las declaraciones del flamante Vicepresidente segundo, por mucho que diga "la justicia europea humilla a la nacional", cuando ambas forman parte de nuestro ordenamiento jurídico. Segundo que la señora Fiscal no haya presentado denuncia alguna como era su obligación. Tercero el uso indebido, partidista de las filtraciones interesadas de un presunto delincuente, que cuando favorecen a unos son creíbles y cuando no son abominables.

Estamos ante un error del Presidente del Gobierno

Sin duda estamos ante un error del Presidente del Gobierno, eso que vemos todos, o la mayor parte, como un error ¿es casualidad o intencionado? that is the question. Por muy inocente que sea el personaje, y en estos puestos no los hay, sabía la repercusión de su nombramiento, tanto en quienes se tienen que tragar los sapos y culebras, como el aviso para navegantes a diferentes colectivos, desde la oposición hasta las más altas instancias de la justicia en nuestro país, e incluso un mensaje para los que le apoyaron en su investidura, o la hicieron posible, y donde después de muchas reuniones quién sabe a los acuerdos reales.

Por otra parte, están estos que se ponen ahora tan dignos y tienen un historial para olvidar, sobre todo cuando se trata de manejar los hilos y que te "afinen" resoluciones judiciales. Con tantos casos de corrupción en los tribunales lo difícil muchas veces es comprender lo rápido que pasamos página con los grandes partidos. Lamentablemente no solo es pasado, es también el presente y esa negación de renovar los puestos de la judicatura, cuando por ley orgánica se debiera realizar. Se busca por estos medios la fórmula de entorpecer esa renovación para los que han sido puestos, o mejor propuestos, los afines a los míos sigan en un lugar donde ya no les corresponde.

Una piedra importante en la credibilidad de nuestro sistema judicial está en el sistema de nombramiento de los más altos tribunales, empezando por el Constitucional son francamente mejorables. Los que realizaron las normas tuvieron sus previsiones e intencionalidad para poder influir decisivamente en la composición de los mismos. Lo último el nombramiento de la Fiscal General del Estado, donde en el CGPJ han votado según los partidos a los que deben el cargo. 

Por cierto solo España y Polonia tienen este tipo de designación en Europa, donde ya nos han pegado un toque sobre ello. Para rematar la situación están las Asociaciones de Jueces y Fiscales, muchas veces parecen correas de transmisión de las posiciones de los partidos políticos, con los que les unen unos intereses, ideologías y las sospechas de algo más. Cuando se habla con alguno de ellos te pueden contar que si quieres hacer carrera, más te vale tener el apoyo de alguno de estos grupos, de lo contrario su camino será mucho más largo que el de otros para llegar al mismo sitio, o simplemente no tienes camino.

En fin, si ahora con todo lo expuesto pedimos seguir confiando en la justicia, dirán que somos unos ilusos. Sinceramente conocemos algunos jueces, incluso han dictado sentencias que nos perjudican gravemente en el tema de los derribos en Cantabria, donde ni hemos podido ser parte en los procesos para defender nuestros legítimos derechos, con las que estamos en absoluto desacuerdo, pero siguiendo la doctrina de Sócrates, estamos convencidos de que actuaron en conciencia.  

Ya se sabe solo los inocentes, los ilusos pueden ser felices y a veces más vale creer en la justicia, con todos sus grandes defectos, que en los que hacen juegos malabares con las palabras y se lo llevan crudo. Hay una clara necesidad de legislar para mejorar las instituciones. Dolores tiene la Fiscalía, y la justicia en general, esperemos que no nos los trasladen.
 

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