miércoles 21.08.2019

Ecologismo de garrafón, M15 la esperanza verde

Siempre se ha acusado a los ecologistas de vender humo, de vender miedo, de ponerlo todo negro, pero hoy mirar al cielo de nuestras ciudades será suficiente para darles la razón.

Los lunes al sol y los viernes por el ecologismo, el paro y la situación de nuestro planeta son dos de las mayores preocupaciones, cada día se ven con más claridad los efectos del cambio climático, por ello iniciativas de nuestros jóvenes en defensa del medioambiente como la campaña mundial "Fridays For Future" son una bocanada de aire puro.

Lamentablemente en el ecologismo hay mucho intrusismode los que se acercan a los verdes, pero para pescar en caladero de votos que les puede dar buenas capturas, aquellos que se acuerdan de lo importante que es el planeta cada cuatro años justo antes de las elecciones. De los que plantan un árbol y se hacen 2000 fotografías, después nos dan mil y una recomendación que luego se quedan en el mundo de los proyectos, sin llegar a ver la luz del día.

"Siempre nos quedará París", o eso pensábamos, allí en 2015 marcó un punto de inflexión, los líderes del mundo firmaron un acuerdo universal bajo el amparo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. El acuerdo que ponía limites a la contaminación, al uso de los combustibles fósiles y la necesidad de las renovables, estableció un objetivo central de mantener el aumento de la temperatura media mundial de este siglo en 2 °C. La realidad, el primero en darle una puñalada al acuerdo fue la Administración Trump, los EEUU uno de los que más contaminan, donde se suponía que la conciencia medioambiental era más alta, con el  informe de Al Gore  "Una verdad incómoda" 2006,  que contribuyó a tomar mucho más en serio la magnitud del problema,  ya se manifestaba: "La dicotomía entre desarrollo y sostenibilidad es falsa. Sin Planeta, no hay economía que valga,  tenemos lo necesario contra el calentamiento, salvo voluntad política" y sobre todo de pagar el peaje que ello cuesta, aun sabiendo que la alternativa puede ser un suicidio colectivo.

Siempre nos quedará París", o eso pensábamos, allí en 2015 marcó un punto de inflexión, los líderes del mundo firmaron un acuerdo universal bajo el amparo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Según la OMS la contaminación causa cada año más de 7 millones de muertes en nuestro planeta, y sólo en Europa cerca de un millón de personas anualmente, reduce la esperanza de vida en 2,5 años, multiplica los casos de enfermedades cardiovasculares, insuficiencias respiratorias, cáncer...los datos son estremecedores, considerada el enemigo invisible y al que no acabamos de darle la importancia necesaria. Son las ciudades las que más contribuyen al cambio climático, el informe de la ONU-Hábitat refleja que las ciudades consumen el 78 % de la energía mundial, produciendo más del 60 % de las emisiones de gases de efecto invernadero y esto siendo menos del 2 % de la superficie de la Tierra.

Si uno quiere ir de guay, de moderno se pone una chapa de Greenpeace, WWF, Ecologistas en Acción...y a sonreír al mundo. Desde luego es mucho más prosaico, más útil, coger tu basura y dedicarle un poco de tiempo y espacio al separar plásticos de papel, vidrio, orgánico... Ya no mola tanto, pero es compatible, deseable e incluso necesario que nuestro mensaje vaya acompañado de nuestro cambio de comportamiento individual, por muy pequeño que pueda parecer.  Hay que reconocerlo, cada vez somos más cómodos, casi con el mando a distancia queremos que las cosas vengan a nosotros en lugar de levantar nuestro hermoso trasero, y picar piedra por ese mundo más sano.  

Cuando emiten los documentales con los mares llenos de plásticos, los polos perdiendo su capa blanca, las ciudades con gorras de nubes negras... Sentimos preocupación y se nos escapa "nos estamos cargando la Tierra"Somos ecologistas de garrafón nos levantamos a tomar unas cervezas, a seguir compartiendo con los amigos, eso si hemos ido en coche el kilometro que había hasta donde habíamos quedado.  Es cierto que hemos mejorado algo en el reciclaje, tampoco para tirar cohetes, aunque el ecologismo sigue siendo algo secundario de cuatro frikis que nos caen bien, no tienen otra cosa que hacer y viven de las subvenciones, de ponerles esa fama se encarga el lobby de la caza. Lo cierto es que el movimiento ecologista no es una novedad de nuestro tiempo, hace más de dos décadas tenían incluso más representación en los diferentes parlamentos europeos. En el sur de Europa buscar parlamentarios de un movimiento ecologista es como buscar aparcamiento en el centro de Madrid.

Lo cierto es que el movimiento ecologista no es una novedad de nuestro tiempo, hace más de dos décadas tenían incluso más representación en los diferentes parlamentos europeos.

Cierto que hay muchas ONGs que trabajan en este campo, pero pocos son los que dan el paso a la política para cambiar nuestras legislaciones y trabajar por estas ideas, es más, parece que se ha hecho una subcontratación con los partidos de izquierda, a los que pasan las propuestas, para la derecha los ecologistas siempre han sido sospechosos, una molestia, un grano en el... Dicen nuestros jóvenes en su manifiesto  "Nos jugamos mucho, nos jugamos nuestro futuro. Si los políticos no hacen nada, haremos que nos oigan"  Esta claro que es necesario cambiar nuestra forma de actuar tanto en lo individual como en lo colectivo.

Siempre se ha acusado a los ecologistas de vender humo, de vender miedo, de ponerlo todo negro, pero hoy mirar al cielo de nuestras ciudades será suficiente para darles la razón. Esas nubes negras nos están produciendo un gran daño. Los jóvenes que este viernes se manifestaban contra el cambio climático son nuestra esperanza de futuro. Menos ecologistas de garrafón, y más  conciencia social, más medidas reales para paliar el grave problema que tenemos aquí sobre nuestras cabezas. La contaminación ambiental causa ya más muertes prematuras al año que el tabaco, posiblemente acabemos poniendo en nuestros automóviles lemas como en las cajetillas, "conducir mata". Menos mal, nos queda la juventud con su preocupación el M15 medioambiental, que son "la esperanza verde".

Ecologismo de garrafón, M15 la esperanza verde
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