Martes 14.08.2018

El busca del tiempo perdido

La humanidad ha vivido situaciones no ya de tiempo perdido, sino de tiempo destrozado, de vidas que se han truncado, de decisiones y acciones que no son dignas de ser realizadas por una especie llamada "homo sapiens".

Las prisas sirven para ganar minutos cuando se han perdido horas, si hay algo difícil de recuperar es el tiempo perdido, pero qué es perder el tiempo, no es fácil tener una respuesta, todos hemos tenido la sensación de que alguna vez estábamos perdiendo el tiempo, que recorríamos un camino que no tenía salida o que simplemente íbamos en sentido contrario. 

La humanidad ha vivido situaciones no ya de tiempo perdido, sino de tiempo destrozado, de vidas que se han truncado, de decisiones y acciones que no son dignas de ser realizadas por una especie llamada "homo sapiens".  Tenemos que dedicar mucho más tiempo a la educación, al conocimiento de los errores de nuestros antepasados, aunque sea para aprender algo de sus experiencias. Ya sabemos que el hombre es el único animal que tropieza con la piedra hasta desgastarla, pero si le avisamos dónde está la piedra y sus consecuencias, igual tropezamos un poco menos.

Hemos pasado sobre el centenario de la Primera Guerra Mundial, como el que pasa por un lugar que no quiere recordar, los más de 9 millones de muertos, las atrocidades cometidas, dejan una sombra de mala conciencia colectiva, caldo de cultivo de ideologías totalitarias y exterminadoras de la libertad del ser humano. Nos dan clases de historia de cómo se librarán las batallas, de las tácticas y técnicas de la guerra, como si en ellas el sufrimiento fuera simplemente un daño colateral, que tenemos que soportar estoicamente, un tributo a pagar a esos dioses de guerra.

Si la I Guerra Mundial fue un desastre, la II con más de 50 millones de víctimas mortales fue el Apocalipsis, con una crueldad y una destrucción nunca vistas. En Europa debiera ser obligatorio para todos, al menos una vez en su vida, visitar un campo de concentración, que se explicara lo que es capaz de hacer el hombre a su hermano, de ver y aprender la necesidad de huir de esas peligrosas aventuras totalitarias, fascistas, donde sus símbolos, su coreografía, su escenificación pueden ser atractivas, mas muchas veces ocultan y no dejan ver el verdadero monstruo que hay detrás.

En esta Europa donde la ultraderecha heredera de la ideología en muchos casos de aquellos que quemaban vivos a quienes no eran de su etnia o no pensaban como ellos, la historia pone de manifiesto la importancia de la libertad, de la democracia, de cómo la ley puede ser usada para dar legalidad a lo que solamente es una imposición o una dictadura. Respetar la ley es necesario, pero más importante es que la ley sea justa.

A menudo creemos que hemos avanzado tanto que somos superiores simplemente porque tenemos un aparato, un móvil, en nuestras manos que nos da respuestas a muchas preguntas, pero quién se cuestiona quién o quiénes mueven la información, qué intereses hay detrás de los grupos de comunicación, puede ser que en el tiempo de la información, de la tecnología cuando creemos que lo sabemos todo, es cuando son otros los que más saben de nosotros, y utilizan esta información para unos intereses muy concretos.

El tiempo consume la vida, como el fuego la vela, saber que tenemos final nos puede ayudar, y mucho, para tener presente lo importante, lo urgente y sobre todo lo necesario. Que estamos de paso no es una frase hecha, es una realidad, si el ciclo de la vida se reproduce para que siempre exista la eterna juventud, ¿por qué tanta mezquindad por unos pocos? El 5% de la población posee el 85% de la riqueza y luego hablan de justicia social. 

Ver lo que pasa en Palestina cuesta entender que el Estado de Israel, heredero de los que han sufrido en sus carnes los mayores horrores, ahora esté cometiendo este genocidio con el pueblo palestino. En Myanmar, antes Birmania, huye de su exterminio la minoría musulmana rohinyá, han llegado a Bangladés más de 700.000, y los llamamientos de la ONU no son escuchados, un problema interno donde el derecho internacional parece no existir. En Siria la guerra ha dejado un saldo de más de 500.000 personas muertas, ha provocado la huida de cerca de 5 millones según (ACNUR), que llaman a nuestras puertas mientras nos distraemos inventando nuevas fronteras, uno de los mayores éxodos en la historia reciente. Todas estas atrocidades están ocurriendo ahora, pero quedan tan lejos que parece no merecer nuestra atención, como mucho una reseña en las páginas de internacional, o unos minutos en las noticias.

A nuestro lado también se sigue luchando por tener un futuro, jubilados, mujeres, parados, excluidos, víctimas del sistema, de las Administraciones como los afectados por los derribos, los que lloran en soledad la dura vida porque no llegan a fin de mes... Aunque merecen más atención la chilena de Cristiano, o el Máster trucado de Cifuentes, la libertad alemana de Puigdemont ...ya se sabe que tenemos 5 equipos de fútbol entre los 15 más importantes del mundo, pero ninguna universidad entre las 100 primeras. Quizás debemos reflexionar si estamos haciendo los cosas correctamente, o también vamos por el camino equivocado en busca del tiempo perdido. 

 

El busca del tiempo perdido
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