miércoles 23.10.2019

El café de la mañana

Ahí está la verdadera campaña electoral, la que se juega por afición, los amateur de la política, las promesas desconocidas que lo dan todo por un trozo de bizcocho y algo de razón.

Con el café de la mañana, unas veces de máquina con sabor a polvos untados de cacao, o cuando hay más tiempo en el bar de la esquina, con los compañeros entablando una tertulia socio-deportiva-político-laboral, vamos que arreglamos el mundo en unos instantes.

Ahí está la verdadera campaña electoral, la que se juega por afición, los amateur de la política, las promesas desconocidas que lo dan todo por un trozo de bizcocho y algo de razón. La lucha es cuerpo a cuerpo, palabra a palabra por conseguir meter ficha, si logras hablar tienes medio partido, y se logras que te escuchen sales a hombros.

Por la izquierda con los ecologistas como portavoces y escudo toman ventaja, a ver quién les lleva la contraria, con el cambio climático, los plásticos invadiendo el mundo, la Amazonía ardiendo,... Ya ni el primo de Rajoy. Las peores de las previsiones se van cumpliendo sobre el calentamiento global, y lo que es más grave, la acción del hombre destruyendo su propio hábitat.

Los llamados de la  izquierda moderada, ellos que  tienen un ego que no les cabe en pecho y ponen sus supuestos logros encima de la mesa, desde sacar al dictador de la tumba, hasta haber apaciguado las bravas aguas de los graves problemas territoriales, pasando por un avance de peso en la Unión Europea con Borrel como su gran embajador. Eso si, ni ellos mismos son capaces de explicar el porqué repetimos elecciones sin sonrojarse.

Por el centro derecha Rivera con Arrimadas y cia,  no están su mejor momento, los malos resultados en las encuestas, que para ellos es más importante que la pérdida de quien fue su economista de cabecera Toni Roldán, ahora con Marcos de Quintos metiéndose en todos los charcos, por lo menos ya no necesitan enemigos.  pese a ello siguen poniendo con "orgullo y satisfacción" en valor su trabajo a favor del constitucionalismo en tierras ásperas para el mismo, donde dos banderas tan parecidas, pocas veces se han visto tan diferentes, y donde una sentencia del Tribunal Supremo es cuestionada antes de su conocimiento.

No deja de ser entretenida, la tertulia, cuando se cambia de tercio y el fútbol pasa a ser el protagonista ya que sigue ocupando, como antaño, mucho tiempo

Qué decir de estos conservadores de nuevo cuño, que te echan de una tertulia a boinazos con los datos económicos, sacados del congelador de las ideas, y siempre con el mantra "la izquierda solo sabe gastar lo que ha ahorrado la derecha", luego se quedan tan anchos sin mirar donde están los exministros de Aznar. Dicen que vuelven al centro e incluso se han dejado la barba por si se ponen colorados no se les note demasiado.

Algunos viven del recuerdo de tiempos oscuros y alzan la Vox diciendo: que los de fuera nos quitan el trabajo, viven de los subsidios, aunque las dos cosas a la vez no parecen muy compatibles, colapsan nuestra seguridad social, y bajan el nivel en las escuelas públicas, y se quedan tan anchos sin inmutarse, lo que hay que oír por tener orejas, ya que lo de aportar datos, o una pizcas de objetividad, eso ni tocar.

No deja de ser entretenida, la tertulia, cuando se cambia de tercio y el fútbol pasa a ser el protagonista ya que sigue ocupando, como antaño, mucho tiempo,  ahí sí que se hacen extrañas coaliciones, es ponerse las gafas de sus colores, y la objetividad salta por los aires, la tiene más perdida que un político en campaña electoral. 

Ya lo dijo Bilardo "los míos, los blancos y a los demás ni agua". Esa irracionalidad del forofo no cambia, sea en el deporte o en la política, y menos en la religión, a los nuestros les justificamos hasta que no paguen a Hacienda y nos roben en nuestra cara, pero al enemigo, a ese condenado antes de amanecer no sea que se despierte. Mensajes cortos diseñados para llegar a la vísceras sin pasar por la razón, a golpe de titular o de tuit. Ya se sabe que la política tiene mucho escenificación, del teatro de la farsa, donde todos pasan por el escenario a confesar los pecados y maldades, eso sí, de los demás, les hacen una autocrítica al detalle, ¡qué arte mi madre!, parecen nacidos para ello.

Cómo serán las cosas que sí intercambian los papeles entre nuestros líderes que luchan por el deseado voto del centro, puede que apenas nos daríamos cuenta. Sánchez puede hacer de Casado y la borda, Casado de Rivera de lujo y Rivera de Sánchez brillante... sus discursos les siguen valiendo solo con cambiar el nombre al partido y a quién atacar, o denunciar.

Es verdad que sin discusión, sin la salsa del debate, la vida sería muy aburrida con el pensamiento único, el bueno, el mío por supuesto, es aquello "a mí me lo vas a decir" o el más chulo todavía, "ud. no sabe quién soy yo" que le espetaba Pilar Rahola al pobre Municipal y la versión chulapa de Esperanza Aguirre al Agente de Movilidad. Pues en algunos casos sí lo sabemos y da pereza ir a las urnas, que nos den algún aliciente, algún motivo, alguna idea que llevarnos a esa urna.

Cómo serán las cosas que sí intercambian los papeles entre nuestros líderes que luchan por el deseado voto del centro, puede que apenas nos daríamos cuenta

¡Cómo pasa el tiempo!, y ¡todo lo que da el café de la mañana!, pero nosotros no tenemos con quien cambiar los papeles, el trabajo te espera y ojo con quejarte que vienen los muy ... y te dicen que "peor estarías en paro". Normalmente eso es lo que se inyecta en vena desde la últimas plantas, las mal llamadas plantas nobles del edificio, que tienen las mejores vistas, pero las soportan, sustentan y aguantan todos los que están debajo.

¡Viva el vino!,  ¡qué bien lo decía el jodido Rajoy!, como le echan de menos los humoristas, el otro día parafraseaba a Churchill con aquello de "la mejor dieta de los políticos es saber tragarse sus palabras".  Vivan los que con sus argumentos, chascarrillos y buen humor nos hacen la vida más fácil, los que caminan "por unas pensiones dignas", los que luchan contra tantas injusticias..., que algunos con tanto repetir sus lemas nos van a volver lelos,  merece la pena seguir disfrutando de todos los colores del café de la mañana.

El café de la mañana
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