miércoles 08.04.2020

El discurso del Rey

Hace ya tiempo que actitudes y comportamientos de la familia real y su turbio entorno, con los casos como el de Urdangarín, Corinnas, y la famosa corte de empresarios de Mallorca han hecho más por la III República que todos los republicanos juntos. La verdad es que el discurso con olores de plagio, parece habérselo escrito su enemigo.

Eran tiempos convulsos a finales del verano de 1939, los nazis se apropiaron de media Europa casi sin resistencia, y en Gran Bretaña su Rey tenía que dirigir un trascendental discurso a la nación, ante la inminente declaración de guerra a Alemania. Jorge VI tenía un pequeño defecto en el habla, cuando se ponía nervioso tartamudeaba, y eso en un discurso a la nación cuando se le tiene que pedir un gran esfuerzo podía diluir o distorsionar el mensaje.

Bueno, muchos recordarán la película "el discurso del  Rey" de 2010 dirigida por Tom Hooper, donde Colin Firth borda el papel del soberano, lo que le proporcionó un Oscar. Nuestro Rey Felipe VI tiene muchas similitudes con el personaje y quizás también con Jorge VI, los dos tenían que dar un discurso muy comprometido e importante a su nación, que en nuestro caso estamos pasando uno de los peores momentos en muchas décadas.

Ante situaciones así esperas que el monarca se gane su sueldo, su puesto y sobre todo a los ciudadanos, que no súbditos, como igual confundió su padre,  los medios de comunicación le rindieron y puede que todavía le rindan una pleitesía que puede no mereciera. Su propio hijo ha tenido que renunciar a la herencia de su padre, para no acabar de hundir la propia institución, si bien el tiempo dirá si el cortafuegos ha llegado a tiempo, o le ha pasado como a nosotros con el virus, que por no tomar las medidas a tiempo, ahora soportamos un daños humanos y económicos muy superiores.

La verdad es que el discurso con olores de plagio, parece habérselo escrito su enemigo.

Al Jefe del Estado en estos casos se le pide que lidere un país, que de ánimos pero con datos. Que, aunque sea de forma secundaria, diga aquello de nadie en este país puede estar por encima de las normas, de la ética que requieren los cargos de representación, respetando y poniéndose siempre a disposición de lo que diga la justicia, sin escudos o privilegios de épocas feudales. Que el siempre estará desde cualquier puesto al servicio de España, porque ahora no sobra nadie, el virus no distingue ni de fronteras ni de ideologías, pero esto con energía, con credibilidad, llegando a los que te escuchan. Que muchos estaban más pensando en los 100 millones que su padre se ha llevado crudo en comisiones, y que le piden los ponga a disposición de esta sociedad, que tanto ha dicho querer para subsanar los graves problemas que nos acucian.

Hace ya tiempo que actitudes y comportamientos de la familia real y su turbio entorno, con los casos como el de Urdangarín, Corinnas, y la famosa corte de empresarios de Mallorca han hecho más por la III República que todos los republicanos juntos. La verdad es que el discurso con olores de plagio, parece habérselo escrito su enemigo.

¿Tan mal está asesorado nuestro Rey?, ¿tan sola ha quedado la institución?, ¿esto es algo predeterminado, o de verdad son así de torpes?.  Aunque leyendo la constitución hay que ver quiénes son los responsables de sus actos, así el artículo 56 manifiesta  "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el art. 64. Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes".

¿Estamos ante un acto de irresponsabilidad del Rey o del Gobierno?, ¿tiene el Gobierno culpa que su padre sea un comisionista?, pues parece que no, sin embargo algo no funciona correctamente cuando pese a lo que decía el mismo Rey Emérito "todos somos igual ante la ley", sin entrar en debate sobre la igualdad de armas, lo que está claro es que nuestra constitución hace una excepción preocupante. Tanto que según la mayoría del Congreso de los Diputados impide investigar presuntos delitos, que afectan gravemente a todos los españoles, donde la máxima autoridad del Estado ha podido meter la mano en el cajón común.

Como en tiempos de Jorge VI, los que ahora le tocan a Felipe VI son también tiempos convulsos, uno tenía un pequeño defecto que para él era un mundo de dificultades. Felipe VI tiene algo más difícil, quitarse de encima el descrédito de una familia, la mancha que se extiende por toda la institución y además se ha querido tapar en un Estado de Alarma, queriéndola esconder entre el sufrimiento por el COVID 19. Esto posiblemente haya producido un efecto contrario al esperado por sus asesores, ya los puede despedir pronto, sino posiblemente el despedido sea el propio monarca.

Cuando sonaba la cacerolada la sensación era "con la que está cayendo", quien nos tenía que estar uniendo, cohesionado, marcando el camino, era quien empieza a crear un rechazo, que solo el tiempo dirá hasta dónde llegará.

Cuando sonaba la cacerolada la sensación era "con la que está cayendo", quien nos tenía que estar uniendo, cohesionado, marcando el camino, era quien empieza a crear un rechazo, que solo el tiempo dirá hasta dónde llegará. Todos sabemos que la monarquía nace con un déficit democrático introducido en la constitución, donde a la hora de ir a votar, no se podía elegir el régimen del Estado, nuestra transición que tuvo muchas cosas positivas, también nos hizo tragar sapos y ranas que parecían príncipes y reyes.

Tengo que reconocerlo, sinceramente, en estos momentos solo hay una cosa que me preocupa, la salud, la de todos, porque ahora más que nunca la salud de tu vecino, de tu amigo, de cualquiera, es la tuya. Ponían un cartel en el ascensor de mi casa, "no seas palurdo, si quieres volver a ver a tu vecino, quédate en tu casa", y en esas estamos, en apoyar, en arrimar el hombro, en ocuparnos de lo importante, en salvar vidas.

Ahora bien, tomamos nota, de los que nos han decepcionado, de los que nos han robado, y de los que han puesto en peligro nuestras vidas con comportamientos irresponsables. Desde los que han desmontado con la crisis parte del sistema sanitario público con los recortes, hastas los que cuando la pandemia ya estaba aquí llamaban irresponsablemente a las movilizaciones, de los que nos dijeron, e incluso nos convencieron, que esto era una simple gripe, y cuando se ven los ataúdes amontonados en Bérgamo, uno no recuerda una gripe igual, la del año 1918  nos queda muy lejos.

Son tiempos de cuarentenas, de encierros, de infinitos whatsapp, de ERTEs y de miedo cuando miras a tus padres  ves  el temor en sus ojos y la incertidumbre en los tuyos. Son tiempos donde se echa de menos ese líder entorno al que un país, una nación se sienta segura, protegida, o al menos les de esperanza. A falta de líderes, lo mejor sin duda son las personas anónimas, que con su trabajo diario y solidaridad hacen posible que pueda estar escribiendo este artículo y tu leyéndolo. Hoy más que nunca cuídate, tu salud es la nuestra, y seguro que nos quedan muchas primaveras amigo lector.

#YoMeQuedoEnCasa

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