Sábado 20.10.2018

El éxodo pero con regreso

Más de 1.100 personas mueren todos los años en nuestras carreteras, y los heridos graves los podemos multiplicar por cuatro.

Acabó el mundial, el PP sigue con sus líos internos, el Gobierno no saca la lista prometida de grandes defraudadores, Puigdemont es libre en Europa, en Cantabria los afectados por los derribos sin soluciones... pero llega el calor,  las vacaciones, las siestas con el Tour de fondo... y huimos por tierra, mar y aire. Estos días somos muchos los que nos lanzamos a la carretera como si no hubiera un mañana, a no perder ni un minuto,  nos desplazamos a nuestros pueblos, a la playa o a recorrer mundo, a conocer otras ciudades, ya sea por el cambio de aires, visitar a la familia y amigos... cualquier excusa es buena para desaparecer un tiempo de nuestro hábitat habitual.

Desde hace muchos años el medio más utilizado para este éxodo sigue siendo el utilitario, que seguimos llenando como en las películas de Alfredo Landa de los años de la transición, eso sí ahora son modernos monovolúmenes, SUV, berlinas.... que tienen más capacidad, pero nosotros los seguimos llenando hasta el techo. Tráfico calcula que se producirán entre julio y agosto más de 82 millones de viajes. Esa posibilidad de salir cuándo quieres, e ir donde te da la gana recorriendo grandes distancias en un corto espacio de tiempo es realmente algo que muchos asocian a la libertad, a la calidad de vida, y aunque ya se sabe que la tecnología avanza que es una barbaridad, en principio para disfrutar más, hay veces que somos nosotros quienes con un uso inadecuado de la misma ponemos en riesgo nuestra propia vida.

Esa posibilidad de salir cuándo quieres, e ir donde te da la gana recorriendo grandes distancias en un corto espacio de tiempo es realmente algo que muchos asocian a la libertad

Aseguran que un automóvil, no es más que un proyectil que nosotros conducimos, que si no lo hacemos con la suficiente atención y destreza puede impactar en cualquier parte no deseada, con graves consecuencias para uno, los acompañantes y aquellos que  han tenido la mala suerte de coincidir en el momento menos oportuno. ¿Quién no conoce un familiar, un amigo,... que se ha dejado la vida en el asfalto? Desgraciadamente la carretera nos ha ensañado demasiadas tragedias.

Más de 1.100 personas mueren todos los años en nuestras carreteras, y los heridos graves los podemos multiplicar por cuatro. Es verdad que estamos lejos de los 5.890 muertos de 1989, que la seguridad de nuestros vehículos e incluso la mejora de la red de carreteras, autovías y autopistas seguro que algo tienen que ver, (aunque haya tramos francamente mejorables) con todo las cifras siguen siendo escalofriantes, sí fuera un atentado, una catástrofe natural estaríamos llevándonos las manos al cabeza, lo asumimos como un peaje a pagar por el progreso, eso sí, nunca pensamos que dentro de esas personas podemos estar nosotros o nuestros seres queridos. Es más, muchas veces nos molesta que nos recuerden a través de las campañas de la DGT las graves consecuencias que pueden tener nuestros actos imprudentes al volante.

Hay normas que a veces nos pueden parecer innecesarias, o inadecuadas, pero cuando uno estudia las estadísticas y ve que la primera causa de accidentes actualmente es la distracción del conductor por el uso del móvil, es como para reflexionar, y bajarse del pedestal donde cree que él nunca será el protagonista del accidente. En 2006 cuando se implantó el carné por puntos el teléfono móvil se usaba mucho menos, no existía  ni el WhatsApp para decir "llego en 5 minutos", el mundo va cambiando y a veces nosotros nos adaptamos más lentamente.

Nos rebelamos contra las multas, la mayoría de las veces pensamos que son injustas, y alguna puede...  "total por..." pero la realidad dice que por cada 30 infracciones cometidas es sancionada una, al que han pillado con el móvil y le han puesto un multa, lo ha usado muchas veces sin que haya sido visto por la autoridad sancionadora pertinente, lo que se convierte en impunidad, y la sensación de que el peligro no existe. Hay que reconocerlo nosotros tenemos gran parte de responsabilidad, pero que nos digan que somos culpables no nos gusta aunque sea la realidad.

Decía Pere Navarro, Director General de la DGT: "nadie se cuestiona poner el móvil en modo avión cuando sube al mismo, sin embargo damos por hecho que cuando viajamos en nuestro coche no nos compartamos igual, siendo el riesgo muchísimo más grande". Por cierto, el riesgo de morir en accidentes de tráfico es tres veces mayor para los hombres que para las mujeres, esa agresividad y prepotencia al volante algo tienen que ver en el mayor número de infracciones que comentemos los hombres.

El abuso del alcohol y la drogas, junto a exceso de velocidad son el trío calavera que ponen en riesgo tantas vidas

El abuso del alcohol y la drogas, junto a exceso de velocidad son el trío calavera que ponen en riesgo tantas vidas, toda medida para reducir el peligro tiene que ser bienvenida. Por otra parte, el aumento de accidentes mortales en los últimos años ha cambiado una larga tendencia de descenso de los mismos, demostrando que algo no estamos haciendo bien autoridades y conductores.

Estimado amigo, si conduces que sea con precaución por ti, por los tuyos y por los demás. Que estas vacaciones, ese viaje deseado sea de verdad un placer y nunca se convierta en una tragedia. La carretera es un lugar con riesgo, nunca debemos olvidarlo, donde es necesario la colaboración de todos, ya que todos podemos sufrir un accidente.

No está de más recordar las campañas de la DGT, ya hace treinta años aquella "Si bebes, no conduzcas" del  Stevie Wonder,  hace poco Leo Harlem muy de moda este verano  nos  recordaba que "Hay que estar a lo que hay que estar". Así usando algunos lemas de la Dirección General de Tráfico podemos aseverar: "Las imprudencias se pagan", por ello "al volante atención constante" pero "si bebes o te pones, no conduzcas" y por favor "abróchate el cinturón",  ya sabes "al volante, no uses el teléfono móvil" no seas zoquete  que "hay que estar a lo que hay que estar""Si pierdes la calma, alguien puede perder mucho más" y es que "No podemos conducir por ti"... y  tenemos que seguir recordándolo, conducir es una actividad de riesgo, donde lo importante es llegar. Por todo ello, a los que se conducen con prudencia gracias por hacer nuestras carreteras más seguras.

El éxodo pero con regreso
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