martes 22.10.2019

Italia, el horror cuando la tierra tiembla

En estas situaciones tan duras también aparece lo mejor del ser humano, la solidaridad, la ayuda de todo el que por allí se encuentra, y puede cooperar para salvar vidas, ya que en esos primeros instantes es donde se escriben la más grandes historias que te concilian con tus congéneres.

Se calcula que cerca de 300 personas han dejado su vida en una noche de agosto, de la manera más inesperada,  cuando la Tierra se puso a temblar sobre las tres y media de la madrugada, quedando reflejado cuando se ha parado el reloj de la torre del pueblo de Amatrice, el pueblo más afectado por la sacudida de la Tierra, y donde las edificaciones, incluso de piedra, se han desmoronado dejando sepultados a muchos de sus vecinos entre los escombros de sus propias casas. 

El seísmo de magnitud 6,2 en la escala de Richter se ha producido a las 3.36 hora local, que ha durado apenas medio minuto, un instante, que sin embargo ha sido devastador, sintiéndose en Roma, a más de 150 kilómetros del epicentro localizado en la región del Lacio.  Amatrice y Accumoli, en la provincia de Rieti, ha sido la zona más afectada, en pueblos que en estos días de agosto triplicaban su población, por cuantos regresaban a los mismos de vacaciones, y los que aprovechaban las mismas para descubrir la belleza del centro de Italia.

Después de una noche terrible, de miedo, de correr con lo puesto, de intentar buscar una zona segura, de familiares que no aparecían, de gritos de desesperación, llegó la luz del día que puso de manifiesto la crudeza de movimiento sísmico, dejando a la vista pueblos devastados, algunos totalmente irreconocibles. En estas situaciones tan duras también aparece lo mejor del ser humano, la solidaridad, la ayuda de todo el que por allí se encuentra, y puede cooperar para salvar vidas, ya que en esos primeros instantes es donde se escriben la más grandes historias que te concilian con tus congéneres.

En estas situaciones tan duras también aparece lo mejor del ser humano, la solidaridad, la ayuda de todo el que por allí se encuentra, y puede cooperar para salvar vidas

Después del gran terremoto, las replicas, más de 50 en menos de 24 horas, suponen una nueva preocupación y la inseguridad se apodera de la población, donde las estructuras ya dañadas corren el peligro de venirse abajo y producir nuevos daños. Es cierto que, la mayor parte de Italia está sobre una falla, y el hecho de que puedan suceder terremotos es algo con lo que los italianos, a lo largo de su historia, han tenido que convivir, pero no por ello, ni el daño, ni el sufrimiento es menor.

Cuesta entender que movimientos sísmicos que en otros países no tienen consecuencias tan graves, en una lugar como Italia, en la avanzada Europa,  produzca estos estragos y sobre todo tantas pérdidas de vidas. Esto, desde luego, es para una profunda reflexión y tomar las medidas pertinentes, así como exigir la responsabilidad a quienes no han cumplido con su deber

Decía el Primer Ministro Matteo Renzi  "que no era momento de buscar responsabilidades, sino de ayudar a Italia, ya que Italia era ahora una familia golpeada". Posiblemente el señor Renzi tiene razón, hay momentos para cada situación y lo prioritario en estos momentos es ayudar a salvar vidas, a evacuar, auxiliar a heridos, y dar apoyo a los familiares, pero también hay una situación de desesperación cuando se descubre que escuelas, y otros edificios públicos y privados que en el anterior terremoto se reconstruyeron y se ofrecieron garantías sobre su resistencia, se han desmoronado como castillos de arena.

Cuesta entender que movimientos sísmicos que en otros países no tienen consecuencias tan graves, en una lugar como Italia, en la avanzada Europa,  produzca estos estragos y sobre todo tantas pérdidas de vidas

En la mente de muchos está lo sucedido hace apenas 7 años, otro terremoto no muy lejos del epicentro actual, en L'Aquila, donde el 6 de abril de 2009 un seísmo de magnitud 6,3 que causó más de 308 muertos y devastó el centro histórico de la ciudad. Recordar las promesas que hicieron sobre la construcción y preparación de la zona para situaciones de movimientos sísmicos, parece que también quedaron simplemente en ese recuerdo. Dando lugar a aquello tan español que "uno sólo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena".

A veces la naturaleza, en conjunción con la torpeza humana, nos recuerda lo efímera que es la vida, como hay una parte aleatoria que nunca controlaremos, aquellas personas que descansaban tranquilamente en sus cama, lo que menos podía pensar es que esa noche de verano el destino, la tierra, les tenía esperando un final tan cruel. Cientos de vidas truncadas, donde la razón nunca podrá entender porque unos superviven y otros se nos van para siempre. Hay tantas historias truncadas, tantas ilusiones que se han enterrado debajo de esos escombros, que la tristeza es un sentimiento que nos recorre a todos.

Desde la distancia poco podemos hacer, pero vaya nuestro sentimiento de apoyo y nuestra solidaridad con todas las familias afectadas, que el mal sea el menor posible, y que de verdad se tome nota, que si la tierra tiembla reiteradamente sobre una zona, lo que no pueden hacer las autoridades es sólo dar palabras tranquilizadoras y promesas que viven el sueño de los justos. Nuestro abrazo más sincero a ese pueblo Italiano que sufre, y sobre todo a las familias afectadas que curan a sus heridos y que lloran a los que se han ido para siempre.

Italia, el horror cuando la tierra tiembla
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