Martes 20.11.2018

¡Más impuestos!

En el manual para intentar ganar unas elecciones está prometer bajar impuestos, subir las pensiones, incrementar el SMI.

Eran sobre las 8 de la mañana, en el ambulatorio ya estábamos de manifestación, en la sala de espera mirando la pantalla hasta que aparecía tu número. Al poco tiempo ya sentado ante una  joven tenías la sensación que te amenazaba con la aguja, pensabas esta chica con su poca experiencia no me encontrará la vena... Mirabas de reojo, como la aguja se introducía y un escalofrío te recorría el cuerpo, en un instante todo había acabado, y salías pensado qué bien preparada está nuestra juventud.

Este servicio en EEUU, un análisis de sangre tiene un coste sobre los 100€, una simple consulta médica 50€, aquí no pagar lo vemos como algo rutinario normal, como ir a urgencias y que hagan todas las pruebas posibles al mismo precio, por no hablar de lo que cuestan ciertas operaciones y tratamientos. Se decía que "lo gratis no se valora", aunque esto no es gratis, sale de nuestros impuestos. Esta sanidad universal es uno de los mayores logros de nuestra sociedad. Lo cierto es que hay motivos para estar orgullosos de nuestra sanidad pública, el propio Obama intentó copiarla, ¿qué puede ser mejor? seguro, en la vida todo es mejorable, pero cuántas vidas salvadas, y algo tiene que ver con la longevidad que nuestro país esté entre las más elevadas del mundo. Por ello es de justicia poner de manifiesto y estar satisfechos de aquello que funciona, que da un servicio tan importante como es el cuidado de nuestra salud.

Hay motivos para estar orgullosos de nuestra sanidad pública, el propio Obama intentó copiarla

Esa sanidad que se financia con nuestros impuestos es la muestra potente de su utilidad, aunque se llevan casi 40 de cada 100 euros de nuestro salario medio, y a nadie le gusta, si bien hay que reconocer que los países con unos mayores impuestos normalmente tienen tres característica., mayor nivel de vida, mejores servicios y menos desigualdad entre las capas sociales. Esto no es una apología del impuesto, pero sí de racionalización de los mismos, y de la proporcionalidad entre lo que los ciudadanos dan y lo que reciben, sobre todo lo que es de todos no sea para beneficio de unos pocos mediante corrupciones, amiguismo y normas injustas. Los impuestos directos también tienen la clara misión de  redistribución de la renta, para intentar desigualdades que muchas veces son grotescas y tremendamente injustas.

Luego está lo que se realiza con ellos, los que más tienen y menos pagan con la ingeniería financiera, sicavs, sociedades interpuestas..., y la política ficción consiste en que parezca que se hace algo que nunca se realiza, pero tranquiliza al personal, quién no se acuerda de las famosas medidas para reducir el gasto público con la reducción de administraciones por su duplicidad o inutilidad, aquella presentación de reducir en el número de ayuntamientos, fijar los sueldos de alcaldes y reducción de concejales, que supondría un ahorro de más de 20.000 millones de euros y supresión de las diputaciones otros 1.200 millones de euros. Todo ello hoy es simplemente historia, seguimos pagando administraciones que todos estábamos de acuerdo en que se podían suprimir y usar mejor esos recursos. Qué pronto el debate se ha ido por la periferia y las banderas.

Qué pronto el debate se ha ido por la periferia y las banderas

En el manual para intentar ganar unas elecciones está prometer bajar impuestos, subir las pensiones, incrementar el SMI, todo ello rehogado con medidas de maquillaje sobre educación, sanidad y ecología... Ahora que se tramitan los presupuestos generales del Estado hay que reconocerlo tienen ese olor a campaña electoral, aunque sea extraño, y para hacérselo mirar, el negociarlos desde una cárcel, con todo tienen aspectos positivos, unos colaterales, la subida del salario mínimo a 900 euros es hacer justicia social y pagar una deuda con nuestra juventud, que ve cómo después de muchos años tiene un futuro mucho más difícil que generaciones anteriores, al menos en el acceso al mundo laboral, más del 80% de los que cobran este SMI son jóvenes, con el perfil de mujer, joven que trabaja en el comercio o la hostelería.  

Por otra parte, está la necesidad de protección de nuestros mayores reconocido en la propia constitución con la subida de las pensiones según el incremento del IPC, las ayudas a quienes una de las leyes más sociales protege, y quizás poco valorada como es la "Ley de Dependencia", nada hay más justo y solidario que ayudar al que no puede y lo necesita. Todo ello precisa los recursos necesarios, una racionalización del gasto público, no disparar con pólvora del rey que acabamos pagando todos a escote, pero ¡más impuestos!, no gracias, mejor gestión.

¡Más impuestos!
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