Viernes 14.12.2018

Otra palada de sal gorda

La cultura de las cosas bien hechas, del esfuerzo e incluso del respeto se va diluyendo, o peor algunos lo definen como parte del pasado o de la cultura de nuestros antepasados, seres por supuesto mucho menos inteligentes que nosotros, que por no tener no tenían ni móvil... vamos que viene de los tiempos negros de nuestra historia. 

Si lo puedes definir con una palabra para qué te vas a molestar en hacer una oración, si lo pueden hacer en 140 caracteres, para qué un artículo, si puedes leer en la contraportada el resumen de un libro para qué perder el tiempo con cientos de hojas. Estamos en la ley del mínimo esfuerzo, donde lo importante es la imagen, y el titular se va imponiendo de una forma mayoritaria como medio de comunicación.

Puede ser debido a no tener tiempo para nada, estamos tan ocupados que cómo nos vamos a parar a leer durante horas, vaya forma más antigua de perder el tiempo, si podemos estar conectados a la red viendo la vida de los demás, o poniendo verdes, azules, o rojos a  los que nos dé la gana, desde el más profundo de los anonimatos. Qué nos lo den todo echo,  una pastilla para alimentarnos bien. Dicen Uds. que "eso nunca podrá competir con el placer de disfrutar de unas buenas viandas", si pero y el tiempo que ahorras, no tienes que cocinar, ni fregar, y lo que es mejor, ni siquiera pensar.

La cultura de las cosas bien hechas, del esfuerzo e incluso del respeto se va diluyendo, o peor algunos lo definen como parte del pasado o de la cultura de nuestros antepasados, seres por supuesto mucho menos inteligentes que nosotros, que por no tener no tenían ni móvil... vamos que viene de los tiempos negros de nuestra historia. Ya lo dijo Sócrates 400 años a.C. "La juventud de hoy ama el lujo. Es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores, y chismea mientras debería trabajar. Contradicen a sus padres, fanfarronean en la sociedad y tiranizan a sus maestros". Parece que 25 siglos después no hemos avanzado tanto como pensábamos, ¡ah!, puede que el problema no sea la juventud.

Si somos capaces de resumir nuestra realidad en una etiqueta como se hace con la fotografía, pues mucho mejor. Esta semana hemos mandado una nave a Marte, a perforar el subsuelo marciano, pero no somos capaces de llegar a esa África que sigue sumergida en la miseria.  Un científico chino ha modificado el ADN de unas niñas, desafiando todas las  leyes científicas y éticas,  sin el menor control que puede producir daños de consecuencias incalculables en el futuro de esas personas, de sus descendientes..., como si fueran otras ratas de laboratorio. Hay expertos que manifiestan que estamos ante la creación de un nueva estirpe de humanos, vayan Uds. a saber, pero eso de ¿los niños a la carta y poco hechos para moldearlos?, ese moldeo ya se intentó en otros momentos oscuros del pasado, y los resultados fueron para hacer temblar.

Es para preocupar ver resurgir de sus cenizas esa extrema derecha con símbolos que recuerdan el peor de los pasados

Aquí estamos mirando lo que hace el vecino para darle cañaduro donde más duela, nada da más gusto que darle su merecido al adversario, que se lo digan a los hinchas del River y Boca, del Sevilla y el Betis, del Celta y el Depor, del Madrid y el Atlético... a esa madre que ocultaba bengalas entras las ropas de su hija, a esos energúmenos que tiraban piedras al autobús del Boca, y otros con sus cruces gamadas recorriendo la capital del reino, a esos locutores que incendiaban las redes con mensajes de odio, a esos políticos que sólo son buenos los suyos y los demás quieren destruir el país. Así el problema también está en que no se distingue la crítica sana, necesaria..., de aquellos que tensionan sembrando grados de visceralidad, donde no hay que cargar la palabra con el razonamiento, si no que hay que aplastar con esa palabra, con el titular, o lo que es peor con la acción.

Es para preocupar ver resurgir de sus cenizas esa extrema derecha con símbolos que recuerdan el peor de los pasados, algunos en lugar de intentar que desparezca, intentan hacerles la vida más fácil ya que si dividen a la derecha será más cómodo gobernar, otros abrazando sus postulados para que no se les escapen los más radicales de sus partidos, "los hooligans de su afición".

Quizás lo más preocupante es cuando esas diferencias se dan en círculos pequeños, se crean atmósferas irrespirables, donde se imponen actitudes de desprecio, de mobbing, de acoso y vejaciones a otras compañeras, creyéndose los mejores, los más guapos, chulos, los que siempre tienen razón, y si no están con ellos están contra ellos, los demás son unos malnacidos, unos miserables que no merecen recorrer la faz de la tierra...  Siendo también  muy grave la aptitud de esa mayoría silenciosa, que  viendo estas prácticas condenables y denunciables miran hacia el tendido cero, para otro lado, buscando justificación a lo injustificable, y cooperando con sus actitudes en crear una atmósfera irrespirable, que puede dañar gravemente la convivencia.  Algunos incluso disimulan haciendo bandera de la igualdad, de la inclusión social, aunque pueden estar contribuyendo a destruir a sus propias compañeras, estos sí que dan miedo.

Cuando uno va de limpio, puro, demócrata y todos los que no son los suyos son fachas, comunistas de mierda, o inútiles, se lo tienen que hacer mirar

Cuando uno va de limpio, puro, demócrata y todos los que no son los suyos son fachas, comunistas de mierda, o inútiles..., se lo tienen que hacer mirar, quizás los que van conduciendo en dirección contraria sean ellos, cuando uno ha cometido errores lo mejor es reconocerlos, pedir disculpas e intentar reparar el daño causado, lo demás es aumentar ese daño, cometer nuevas posibles infracciones o delitos y persistiendo en el error se comenten muchos más, echando paladas de sal gorda en las heridas, insultando, menospreciando sólo se consigue más dolor, la pena es que algunos intentan echar esa sal gorda de insultos a paladas a fin de tapar la realidad. Quizás no sea tiempo perdido volver a leer los clásicos, y aprender del mismísimo Sócrates.

Otra palada de sal gorda
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