Lunes 22.10.2018

¡Otro más no!

Hay personas que con toda su buena intención te llenan de mensajes de felicitaciones, lo que se agradece. Siempre es agradable que se acuerden de uno, todos tenemos nuestro pequeño corazoncito, pero...

Estamos en fechas propicias para la comunicación, para acordarnos de tantos amigos, pero como todo en la vida con moderación. Hay personas que con toda su buena intención te llenan de mensajes de felicitaciones, lo que se agradece. Siempre es agradable que se acuerden de uno, todos tenemos nuestro pequeño corazoncito, pero...

Ahora bien, con lo que ya no puedo es con aquellos que usan el móvil como una arma de repetición, enviado mensajes por inercia o vaya a saber porqué, llevando insertos lemas como "mándaselo a 10 personas para que se cumplan los buenos propósitos". Vamos a ver amigos... ¡chantajes emocionales no!, ¡eso no!, y menos aún aprovechando estas fechas tan entrañables. Eso de las cadenas es un método publicitario muy antiguo, como la estafa piramidal, un intento de coacción grosero. Es una tontería, una superstición e incluso de mal gusto decirle a otro lo que tiene que hacer, amenazando con que no tendrá suerte en caso contrario o que su salud depende de esa supuesta cadena o vayan Uds. a saber cuántas tonterías más.

Con lo que ya no puedo es con aquellos que usan el móvil como una arma de repetición, enviado mensajes por inercia

Es cierto que la mayoría somos algo impulsivos. Algunos, entre los que me incluyo, mucho, y no son pocas las veces que lo de "pensar antes de reenviar" pues... ¿para qué?, allá va. Saber cuál es la fuente, su credibilidad, lo que se pretende con el mensaje, buff..., qué rollo, cuánto tiempo.... Si nos gusta, nos falta tiempo para colocarlo, y si es a un grupo mucho mejor. Ya lo decía el poeta "no son tiempos contemplativos y de reflexión, nos pueden las emociones y la acción." ¿Cuántas veces nos hemos preguntado si realmente merece la pena enviar un mensaje antes de lanzarlo por la autopista de la comunicación?.

Ahora que se acerca una época donde la sensibilidad de todos parece que despierta de un largo letargo, no estaría nada mal ser amables, pero no pesados, ser agradables pero respetando la libertad de los demás, ser cariñosos pero no empalagosos. Simplemente con un felices fiestas nos damos la mayoría por muy contentos. Si alguien te manda una cadena de esas, con todo respeto y afecto, con su pan se lo coma, y que se la metan por... su bolsillo como antiguamente para llevar el reloj.

También hay quien no tiene límites, no importa que sean estas fechas o el día de difuntos, a la hora de mandar WhatsApp, mensajes, twittear. Como si no hubiera un mañana, te llena la memoria de tu móvil, y la cabeza, con comentarios, vídeos y fotografías, que lo cierto pocas veces tienen interés para el receptor. A veces te llega el mismo como antes las fotocopias, por triplicado. Una para ti, otra para tirar y otra para archivar. Quizás no se han dado cuenta de que los tiempos y la tecnología han cambiado. Por cierto, si mandas lotería por estos medios, aquí te dejo un enlace muy útil: http://www.eldiariocantabria.es/articulo/espanha/todo-debes-saber-decimos-compartidos-loteria-navidad/20171206122758037945.html. Qué decir de los grupos de WhatsApp, cuánto daño han hecho a la convivencia, y es que la comodidad siempre tiene contrapartidas no tan positivas, sólo con ver la película de Alex de la Iglesia "Perfectos Desconocidos" nos damos cuenta del peligro que tiene la herramienta, que parece que la carga el diablo. Esa obsesión de comunicarnos con el que está lejos no deja de ser extraña, cuando no le hacemos ni caso al que tenemos a nuestro lado. En fin, será que los tiempos han cambiado tanto que uno se ha quedado en la Edad de Piedra.

A los partidos políticos"a nuestros amados, y nunca bien pagados representantes" véase la ironía entre comillas, les pasa como a estos pesados que están siempre machacando, mandando mensajes, ya sea para vender sus productos o para descalificar al que no piensa como ellos. En el fondo da la impresión que lo único que les importa es que les des tu alma en forma de voto introducido en la urna correspondiente, o al menos esa es la sensación que te queda después de tanta publicidad vacía, que no barata, ya que la pagamos a escote.

Lo peor es que esto también se ha convertido en algo parecido a una religión, donde se hacen actos de fe. De los tuyos se justifica todo, no importa que te hayan mentido descaradamente, seguro que era por una buena causa. Que se hayan llenado algunos los bolsillos enrollados en banderas que tapan sus vergüenzas, alguna razón tendría. Que se hayan fugado, les han obligado; que estén en el cárcel, el Estado profundamente antidemocrático. Que se lo hayan llevado crudo, son la excepción; cuando son tantos casos de corrupción que ya no se pueden esconder, una epidemia que ya pasará, o aún peor, un reflejo de la sociedad. Nuestra paciencia como la memoria del móvil también tiene que tener un límite, que algunos ya lo han sobrepasado.

Por ello, tenemos la sensación de estar saturados de tantos programas, mensajes,... donde los mismos dicen lo mismo, de tantas elecciones que hacen que uno pierda el sentido de que urna toca, se unen municipales con autonómicas, estatales, europeas, y de propina alguna extra por el camino... Con tanta promesa no se puede saber dónde está la realidad. Por favor, un poco de gestión entre elección y elección, que no les da tiempo, que lo sabemos, les conocemos, trabajar, legislar y prometer puede ser demasiado incluso para Uds. ¡Háganlo por su salud y por la nuestra! Les diríamos como a nuestros amigos, con tantos mensajes, ¡otro más no! Tengan compasión, al menos respeten un poco nuestra intimidad en estas fechas.

¡Otro más no!
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