Domingo 21.10.2018

Sembrando semillas de ilusión para el 2018

Todo lo malo intentemos que se quede en el año que acaba, es mucho lo que podemos aprender para no repetir los mismos errores, ya sabemos que el hombre es de los que tropieza con la misma piedra hasta desgastarla.

Todo llega y todo pasa... Al final del camino siempre nos quedan las sensaciones que recogemos por el mismo, lo que llevas dentro, esos recuerdos. Cuando el año termina, también solemos echar la vista hacia ese pasado cercano, hacia el camino andado con esos acontecimientos que nos han dejado poso.

Sobre el año que dejamos atrás podemos hacer valoraciones incluso por parcelas. Cómo nos ha ido en lo personal, donde los sentimientos agradables nos acarician el corazón, nada más hermoso que los buenos recuerdos pasados con los tuyos. La parte del ocio, las alegrías con los amigos, como las que nos ha dado nuestro equipo del alma, que no ha ganado la Champions pero hemos disfrutado como "esos locos bajitos" de dar patadas a un balón junto a los colegas, aunque que ya estamos más para juegos de mesa que para saltos y carreras. Pero la ilusión nos hace ver que llegamos a todos los balones divididos, que la pegamos con rosca a la escuadra y rematamos en plancha como aquel Santillana de nuestros tiempos de niñez. En lo económico, hacer aquello que se pide a los responsables políticos cuando acaban su mandato. Estamos mejor o peor que antes de iniciar el año, y aquí algunos nos engañamos incluso a nosotros mismos para no caer en la melancolía. Si levantamos la mirada al mundo, hay fundados motivos para dejarnos llevar por el pesimismo antropológico, donde el egoísmo es un valor que se cotiza al alza en el reinado de Donald Trump y con el Brexit abriendo camino. Los desesperados siguen muriendo intentado cruzar nuestro Mediterráneo en pateras. Menos mal que siempre nos quedarán aquellos que luchan por un mundo más justo, desde el voluntariado, desde tanta buena gente que no se conforma con ver pasar la injusticia, sino que las hacen suyas para luchar contra las mismas, los que hacen de la solidaridad una forma de vida y nos hacen tener esperanza en nuestra especie.

Los desesperados siguen muriendo intentado cruzar nuestro Mediterráneo en pateras

Luego está la turrada, matraca, que nos han dado durante todo el año con el tema del "Procés"; que cuanto más lees, más confuso puedes estar, donde lo irracional ha subido a la cima de la estupidez.  Se da aquello que al que la dice más gorda le damos la presidencia. Se ha interpretado la Constitución para la aplicación del famoso artículo 155 que deja dudas, se han gastado 350 millones de euros en unas elecciones, pero como todo lo pagamos a escote, pues... ¡viva el vino! Al final el resultado es que estamos en el punto de partida.  Quizás lo que ha nacido como una broma, "Tabarnia", una nueva comunidad que estaría formada por Barcelona y Tarragona, donde han ganado los no partidarios del Independentismo, es una novedad que pone lo absurdo, lo subrealista, la inocentada a algunos planteamientos ante su espejo cóncavo.

Tantas han sido las horas dedicadas al "tema catalán" que han tapado con su manto otras realidades sociales: la falta de inversiones en educación y sanidad, la corrupción y sus consecuencias, la precariedad del empleo, la falta de vivienda, la burbuja de los arrendamientos... Ahora que dicen que se va a subir el salario mínimo un 20% en tres años, que dicho así parece que le ha tocado la lotería cuando en realidad la subida es un poco más de 100 euros mensuales en un trienio. Siendo esto el aspecto más positivo. Nos preguntamos si nuestra renta per cápita en España está cerca de la media europea, por qué se sigue tratando de esta forma tan injusta a los que menos cobran, qué sucede en nuestro país para no conseguir una mayor justicia social. Todavía nos queda demasiada "aporofobia" (hostilidad, rechazo hacia los pobres), elegida palabra del año 2017. 

Recordar los graves problemas que afectan a nuestra sociedad, algunos como la violencia de género que parece un mal endémico, donde más de 50 mujeres son asesinadas al año y ni se pestañea, dándolo como un dato más, como si fuera un incidente, algo con lo que hay que convivir. Esta estadística da escalofríos. Pensar lo poco que avanzamos en un tema tan grave, cuando simplemente por ser mujer vives en una situación de riesgo. La iniciativa "#MeToo" ha abierto muchos espacios ocultos y es un camino hacia la esperanza. 

La violencia de género que parece un mal endémico, donde más de 50 mujeres son asesinadas al año

Tenemos una sociedad de las más desiguales de la Unión Europea, somos injustos con los que menos tienen y más lo necesitan. Cuando hablamos de nuestros jóvenes y su futuro, la realidad es que se lo hemos puesto muy duro, con datos estadísticos que dan miedo: tres de cada diez están en serio riesgo de pobreza, sin empleo o con salarios que parecen aguinaldos. Cuando hablamos de los mayores, de los que más nos necesitan, tenemos una Ley de Dependencia que puede ser un fraude de ley por la falta de recursos para la aplicación de la misma. 

La preocupación por la seguridad de los ciudadanos también pasa por recordar los atentados de Barcelona que nos volvieron a la realidad, que matar para algunos es muy fácil, con pocos medios se puede hacer un gran daño, y el miedo que crea en nuestra sociedad.

En nuestra Comunidad se ha instalada la política cainita, donde los que pierden no saben perder, y los que ganan, el triunfo ciega sus ambiciones. Para mayor ridículo los que nos dan clase de ética a todas horas se apoyan en quien no se representa más que a sí mismo, por agradable que sea. Los problemas siguen acumulando años, las víctimas de los derribos, los afectados de montes, los trabajadores de tantas empresas que ven peligrar sus puestos...

Todo lo malo intentemos que se quede en el año que acaba, es mucho lo que podemos aprender para no repetir los mismos errores, ya sabemos que el hombre es de los que tropieza con la misma piedra hasta desgastarla. Las cosas buenas las rescatamos, nos las llevamos, que a la vuelta de la hoja del calendario está el 2018, con nuestros mejores deseos será mucho mejor a poco que sembremos y cultivemos las semillas de la ilusión.

Sembrando semillas de ilusión para el 2018
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