domingo 9/8/20
La opinión de
José Ramón Saiz Viadero
José Ramón Saiz Viadero

De mi memoria ya evanescente: XIV. Una tertulia femenina sorteando la pandemia

Sin llegar a ser quince comensales, en el jardín al aire libre y sazonado por la mezcla del buen tiempo de calor ambiental y una sombra acogedora han ido sentándose Araceli González Vázquez, Raquel Serdio, Paloma Bienert, María Toca, María Tena, Violeta Valdor, Dori Campos, Úrsula Álvarez Gutiérrez, Elena Camacho, Vera Fernández de la Reguera y este servidor, dispuesto a ejercer de improvisado cronista.

De mi memoria ya evanescente: XIII. Manuel Ciges Aparicio, Galdós y Santander

De la correspondencia incluida en el artículo mencionado se desprende que a pesar de la próxima ausencia de Ciges la relación entre ambos sigue vigente, si bien sea ya de carácter epistolar, entre París y Madrid, pasando por Santander. En ella puede comprobarse el interés de Ciges, y también de don Benito, por buscar editores en París para publicar la traducción de algunas de las obras del maestro.

De mi memoria ya evanescente: XII. La filmoteca regional que no lo fue

¿Y qué dicen a este respecto los estatutos que regulan el funcionamiento de la Filmoteca Regional de Cantabria? Pues no dicen nada porque no hay tales estatutos, y no hay tales estatutos porque no existe una ley aprobada que diera lugar en su día a la creación de la misma como organismo regional autónomo. O sea que oficialmente no existe.

De mi memoria ya evanescente: X. Pío Muriedas y la anécdota sobre Lorca que no quiso contar ante la cámara

Ahí acabó todo. Pío me entregó sus memorias inéditas, pero en ellas no vi ninguna referencia a este episodio que nos ha traído el recuerdo hasta hacer esta extensa digresión. Veremos ahora, con la anunciada publicación de la versión de sus experiencias titulada Recuerdos de mis pasos perdidos (2020), si hay alguna referencia a lo que en su día tampoco consiguieron obtener Jesús Pindado en Pío, pueblo y poema (1976) o Benito Madariaga en Aventuras y desventuras de un trotamundos de la poesía (2009).

De mi memoria ya evanescente: IX. Barrio-Mira, retrato de una familia obligada al exilio

Como la guerra continuaba avanzando en medio de un ambiente de extrema violencia, Apolo vio la necesidad imperiosa de evacuar a su familia hacia Levante, donde ya se encontraban los abuelos maternos. Y en un barco, rumbo a Burdeos, partieron desde Santander Raquel, su hijo Yankel y sus hermanos Esther y José, reviviendo en parte la aventura que la familia había protagonizado al cruzar el océano desde Argentina.

Medallas de plata, dolor y sangre

La actuación  de Billy El Niño se consideraba ejemplar y digna de distinción remunerada en el marco de un Régimen político que tenía de todo menos la consideración de ejemplar en sí mismo; pero ya no debería haber recibido el mismo tratamiento en un tiempo en que sus maneras tendrían que haberse contemplado como presuntamente delictivas. Y, sin embargo, se le siguió premiando.