martes 07.07.2020
La opinión de
Miguel del Río
Miguel del Río Nací en Santander (Cantabria), el 29 de noviembre de 1960. Diplomado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Empecé a trabajar como periodista en la Agencia Efe de Santander (1985). Seguí como Redactor del Diario Alerta (1986/1987), donde trabajé en las secciones de Local y Región, y donde me encontré con periodistas de la talla de Jesús Delgado, José Ángel San Martín, Juan González Bedoya, Higinia Aparicio, Pablo Hojas o Jesús Hoyos Arribas. Conseguí mi primer trabajo como periodista en un importante periódico por llamar de madrugada para informar sobre un grave accidente de circulación que provocó parar la rotativa para meter en portada aquel suceso. En la primavera de 1987 cubrí los sucesos de Reinosa, que tuvieron una repercusión nacional e internacional. Durante este mismo periodo fui corresponsal de la Agencia Europa Press. De 1986 a 1988 trabajé en RTVE en Cantabria como corresponsal, y entre los años 1987 y 1988 fui Redactor-Jefe de Radio Minuto-El País, en la emisora que la Asociación de la Prensa de Cantabria tiene en la Calle Cádiz de Santander. Como profesor, vengo desempeñado una intensa actividad hasta la actualidad. Soy miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Cantabria. Miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores. Fui Vocal en la Comunidad Autónoma de Cantabria de la Asociación Española de Protocolo (AEP). Presidente de la Asociación Cántabra de Protocolo (ACP), fundada por mí en 1988. Miembro del Comité Organizador del 5º Congreso Internacional de Protocolo (Palma de Mallorca, 2001), que periódicamente cuenta con la asistencia de especialistas en Relaciones Públicas, Comunicación y Protocolo en todo el mundo. Funcionario de carrera del Parlamento de Cantabria donde desempeño el trabajo de Jefe del Servicio de Relaciones Institucionales y el de Jefe (en funciones) del Servicio de Comisiones y Órganos Superiores. Desde el año 1987-2004 ha venido dirigiendo también el Gabinete de Comunicación del Parlamento de Cantabria. Me considero periodista y escritor. Mi blogger es www.migueldelrio.es Cuento con una amplia obra en comunicación de la que destaco los siguientes libros con los que se trabaja en diferentes universidades españolas. “Introducción al Protocolo. Estudios prácticos sobre organización de actos públicos”. (Manual Profesional 1998). Agotado. “Gabinetes de Prensa. La Comunicación en las Instituciones y en las Empresas”. “Protocolo. Manual práctico para conocer las normas de protocolo de uso diario”. Manual de protocolo de los Colegios Médicos de España. Manual de protocolo Colegios Profesionales. “Manual para Comunicar Bien. ¿Vas a publicar lo que te he enviado?”. “Abecedario gráfico de comunicación y organización de eventos. Protocolo a la Vista”. Presidente y uno de los fundadores del Club de Prensa Pick-Tenis de Santander (www.www.clubdeprensapicktenis.com) Miembro de CEDRO. He publicado más de 700 artículos de opinión en El Diario Montañés (Grupo Vocento), donde he venido colaborando durante quince años. Durante 12 años fui columnista de opinión diario en diferentes emisoras de Radio como Cope Cantabria y Punto Radio Cantabria. He sido articulista en revistas técnicas como “Mujeres Siglo XXI” o “Revista Piquio Magazine”. En la actualidad, soy columnista del Periódico “Nuestro Cantábrico”, del diario digital www.populartvcantabria.es con la columna “Oído Cocina“ y de la revista “Vivir en Cantabria”.

De regreso a las calles, ahora los responsables somos nosotros

En el momento más crítico del Covid nos hemos quedado en casa. Observábamos la acción del Gobierno y las autoridades sanitaras para atajar una pandemia que deja miles de muertos. Los ciudadanos estamos de regreso en las calles, y ahora somos los auténticos responsables de lo que pueda pasar. Mientras se nos pide prevención, mucho del protagonismo de esta nueva normalidad se lo llevan necios, insensatos e  incumplidores. 

Del “Quédate en casa” a no hacer puñetero caso

Hablar tan a la ligera de postcovid es una irresponsabilidad, pero la economía manda. Tras la cuarentena, el desconfinamiento y las fases, asistimos ahora al pasotismo de mucho insensato, que actúa de manera irresponsable frente al coronavirus. Lejos de cambiar en positivo, se aprecia falta de consideración hacia muertos y contagiados, que no son más por la heroicidad sanitaria y de miles de trabajadores que siguieron en sus puestos, mientras los demás coreábamos el “Quédate en casa”.

El racismo que mutó del siglo XX al XXI

Si Estados Unidos retrocede en derechos entre ciudadanos blancos y negros, el resto del mundo ya puede asistir preocupado a lo que, realmente, toca vivir en este siglo. Antes del Covid-19, coincidente con los disturbios raciales por la violenta muerte del ciudadano afroamericano George Floyd, las alertas habían avisado suficientemente sobre el aumento del racismo. Pero determinada política, representada por nombres muy concretos (el principal hace sus proclamas por Twitter), se basa en tensar la cuerda de la convivencia, hasta romperla.

Nuevo mazazo al medio ambiente en forma de mascarillas por los suelos

La imagen de mascarillas y guantes usados y tirados por los suelos resulta ya cotidiana. Tan sucio comportamiento encuentra muchos nombres, cerdos, marranos, cochinos… Ningún cambio podemos esperar de los mequetrefes de turno, que no han recibido la debida instrucción en casa para saber vivir en comunidad. Lo verdaderamente importante es insistir a las generaciones educadas en el respeto al medio ambiente, sobre que nada nos desvíe de reclamar respeto sagrado al planeta para que cese su permanente destrucción. 

Lo que el confinamiento deja al descubierto del sistema educativo

El Covid mandó a casa a millones de estudiantes españoles, sin Plan B, para que el curso escolar resultara igual de útil mediante la educación online (quien la haya tenido).  El sistema educativo es una cosa, porque marca la agenda oficial y pone los medios, y el profesorado otra. Este último ha demostrado que la vocación mueve montañas. Sería bueno escuchar a los educadores, ya que hasta que la enseñanza presencial no mejore atendiendo sus recomendaciones, la formación digital será tan solo un propósito sin base sólida.

Reconstruir la reconstrucción

Pese a todo el ruido que genera la confrontación, la reconstrucción de un país requiere de la participación de todos, sin levantarse de la mesa hasta alcanzar los acuerdos necesarios. Quienes importan ahora son las empresas, los trabajadores, los autónomos y las personas en riesgo de pobreza. El diálogo, el acuerdo y el compromiso forman parte de este reconstruirnos, dirigiendo los esfuerzos a resolver los problemas de quienes realmente importan. 

El virus de los ERTE con trabajadores sin cobrar

En paralelo, el Covid ha generado otro virus que se resume en aumento de pobreza social. Se representa especialmente mediante la pérdida de empleos y negocios. También en la falta de respuestas urgentes, caso de los miles de trabajadores que hay en espera de percibir prestaciones por los ERTE. Para estar preparados, sería deseable explicar cristalinamente a los españoles la economía en forma de precipicio que viene.

WhatsApp se erige en transmisor preferido de apoyos, críticas y bulos (y 3)

Última entrega para evaluar el acierto y eficacia de la comunicación del Gobierno de España frente al Covid-19. En el guión, miles de muertos e infectados, un estado de alarma polémico, y fases de desescalada que generan enfrentamiento político. Si como inicio de esta serie alertábamos de la gran dificultad de comunicar bien en momentos tan críticos, y como contrapeso destaca la heroicidad de nuestros sanitarios, la parte final la acapara WhatsApp. Se ha erigido en la forma preferida para enviar y reenviar de todo, incluidas noticias falsas y bulos. Junto a las redes, el wasapeo crítico puede dar al traste con la información oficial pretendida.

Sanitarios, solidaridad y televisión para hacer comunicación de crisis (II)

La de hoy es la segunda entrega de un primer artículo titulado “Acertar en comunicación en tiempos de pandemia”. Me queda pensar una reflexión final, en la que trataré de resumir la comunicación llevada a cabo por el Gobierno de España con el Covid-19. Sin olvidar nunca el endiablado escenario para informar desde los gabinetes de prensa oficiales y los propios medios, en esta segunda parte abordo el papel, absolutamente fundamental, que tienen en la crisis el heroico y titánico trabajo de la sanidad, la aportación esencial de la solidaridad ante la falta de material sanitario en los hospitales, y cómo cuentan todo luego las televisiones.

Acertar con la comunicación en tiempos de pandemia (I)

Como sucede con la información confusa acerca del primer país que tendrá la vacuna del Covid, una pandemia requiere de sinceridad y grandes dosis de humildad, porque ninguna actuación es infalible frente a todo lo nuevo que pasa. Es evidente que el mundo no estaba preparado para algo así, y la forma de solucionarlo, contarlo y comunicarlo a la población es igualmente un capítulo que no estaba escrito. Por eso, y ante miles de muertos e infectados, que es la auténtica y desgraciada noticia, resulta imprescindible escuchar, aprender, reconocer, agradecer, mejorar, cambiar y, sobre todo, aportar. Estos deberían ser los pilares de la comunicación oficial.

Etapas en la epidemia del Covid hasta llegar a reconocer los errores

Harto difícil se hace encontrar similares discursos en primeros ministros sobre la gestión del coronavirus. Europa es el ejemplo más lamentable, y eso que los países se denominan socios. Antes y después del virus, el mundo ya desprendía más desunión que otra cosa. Aún se aprecia hoy en momento tan grave para la humanidad, como para no decir las cosas claras, reconocer errores y pedir perdón si es necesario.

El coronavirus levanta un nuevo muro en Europa

Con el recuerdo y respeto lo primero a los fallecidos, voy a comentar que las ayudas que la UE destinará a subsanar los destrozos que el coronavirus ha hecho en la economía de países como España, generan muchas dudas. Los acuerdos citan rescates, créditos y préstamos, todo un muro que se ha levantado frente al desarrollo. En cambio, se pierde una oportunidad única de crear un sistema europeo de salud, que prevenga futuras pandemias y consecuencias irreversibles.