jueves 12.12.2019

Ensayo sobre la entrevista a Rafael de Andrés acerca de los sucesos de Reinosa de 1987

Mientras en Terni tienen una Vía Luigi Trastulli, en Reinosa aún no tenemos una Calle Gonzalo Ruiz.

Los sucesos de Reinosa de la primavera de 1987 tienen para mí un significado muy especial: como hijo de un sindicalista y trabajador de una empresa afectada por la reconversión industrial, como campurriano y como persona con conciencia de clase. Cuando sucedieron aquellos acontecimientos, yo apenas tenía 4 años largos, pero a pesar de ello, guardo en mi memoria muchas imágenes de aquellas fechas: las manifestaciones, la sede del sindicato, las tanquetas y helicópteros de la Guardia Civil, el trágico día de Jueves Santo... Recuerdo que aquella tarde estaba con mi abuela en su casa y cómo llegaron mis padres escapando de las cargas de la Guardia Civil. Nuestro coche, que teníamos aparcado en la calle, sufrió un abollón provocado por el disparo de una pelota de goma. Mi padre nunca lo reparó, como testimonio de aquellos hechos.

Hoy, 31 años después, mi padre está jubilado, pero continúa muy activo en cuestiones sociales

Hoy, 31 años después, mi padre está jubilado, pero continúa muy activo en cuestiones sociales. El año pasado año constituyó junto a unos amigos la Comisión Campurriana para la Historia del Pantano del Ebro, coincidiendo con el 70 aniversario del embalsamiento de dicho pantano y del inicio de la emigración de muchos de los afectados. Entre las diversas iniciativas que están llevando a cabo desde entonces, está la colocación de una placa frente a la presa de Arroyo “como recuerdo y consideración a todos aquellos que con su esfuerzo, sacrificio y sufrimiento (afectados, presos de la Guerra Civil, trabajadores, etc.) hicieron posible la construcción de este Embalse del Ebro”.

Uno de los miembros de dicha comisión, Jesús M. Fernández Navamuel, escribió el libro Los resistentes del Pantano del Ebro, en reconocimiento a las personas afectadas por la construcción del embalse. Mi padre escribió el prólogo del libro, en el cual hace referencia precisamente a las movilizaciones contra la reconversión industrial de los años 80: “RESISTENTES se completa, acertadamente, con una Retrospectiva histórica en la comarca de Campoo desde una orientación industrial y demográfica. Al efecto que el cierre de la Cristalera de Arija, en 1953, produjo sobre el despoblamiento de los ayuntamientos del entorno del Pantano, se añade después la pérdida de población de Reinosa a partir de las reconversiones de los años 80 del pasado siglo, fundamentalmente en La Naval, que originan la movilización de esta tierra de RESISTENTES contra la desindustrialización comarcal.”

Ya centrándome en la entrevista sobre los sucesos de 1987, elegí entrevistar a Rafael, mi padre, porque vivió los acontecimientos en primera línea desde su compromiso sindical y social, además de haber hablado, escrito y reflexionado bastante sobre ello, y estar muy bien documentado al respecto. Además, teniendo en cuenta que “las acciones movilizadoras tuvieron como eje motriz fundamental a CCOO de Reinosa, y más en concreto a su representación sindical de Cenemesa”, a la que él pertenecía, pensé que su testimonio podría tener un interés añadido.

Un Gobierno que, “además, para llegar a imponer sus fines en favor de los intereses capitalistas, no dudó en actuar con extrema violencia contra los ciudadanos

Rafael cuenta los hechos desde una perspectiva sindical crítica. Su posicionamiento es crítico con “el modelo de política económica que desarrollaba el Gobierno, carente de una planificación reindustrializadora y radicalmente contraria a los derechos de los trabajadores y del conjunto de los pueblos”. Un Gobierno que, “además, para llegar a imponer sus fines en favor de los intereses capitalistas, no dudó en actuar con extrema violencia contra los ciudadanos, eliminando los derechos constitucionales básicos de toda sociedad democrática”.

En medio de esa situación, los medios de comunicación desempeñaron un papel “fundamental”. Rafael lo recuerda así: “En todo momento tratamos de evitar que se transformase mediáticamente el conflicto laboral de Reinosa en una cuestión de orden público. Sin embargo, no pocos medios, obedeciendo las directrices del Gobierno de entonces, tergiversaban la realidad, demonizando nuestras legítimas acciones reivindicativas. Resultaba penoso ver cómo TVE reinterpretaba... inventaba los hechos en los Telediarios e Informes Semanales de la época, con el agravante de que entonces sólo había la televisión del Gobierno y no existía internet.”

Javier Díez Ysart fue despedido de Radio Nacional durante los sucesos de Reinosa “por afirmar, entre otras cosas, que en la ciudad hubo fuego real por parte de la Guardia Civil”

Pero no todos los medios de comunicación siguieron la línea oficial del Gobierno durante los sucesos de Reinosa. También hubo algunas honrosas excepciones. En ese sentido, Rafael destaca “el buen hacer del periódico regional El Diario Montañés y en concreto el trabajo profesional de su corresponsal en Reinosa, Javier Díez Ysart, fallecido recientemente, quien en todo momento informaba de los sucesos con objetividad y nos publicaba fielmente los comunicados que emitíamos desde CCOO.” Javier Díez Ysart fue despedido de Radio Nacional durante los sucesos de Reinosa “por afirmar, entre otras cosas, que en la ciudad hubo fuego real por parte de la Guardia Civil. Yo tenía los casquillos en la mano y me lo negaron, me dijeron que eso no se podía decir, aseguraba aún con perplejidad”.

Con todo, a pesar de tener en frente al Gobierno y a la gran mayoría de los medios de comunicación, “en Reinosa se demostró como nunca que cuando a un pueblo le tratan de privar del elemental derecho al trabajo, reacciona con elevada conciencia de su problema para defender su futuro. (...) Se trataba además de la supervivencia e identidad de toda una comarca, donde la característica más acusada consistió en la acción solidaria de todos los ciudadanos, unidos sin fisuras.”

Rafael además añade otro aspecto que no suele mencionarse cuando se recuerdan aquellos sucesos: el papel negativo que jugaron ciertos sectores sindicales

Hemos repasado hasta ahora, a través de los testimonios de Rafael, varias cuestiones fundamentales que forman parte de la memoria colectiva de los sucesos de Reinosa de 1987: la política profundamente antiobrera y violenta del Gobierno, el papel progubernamental de los principales medios de comunicación y la unidad del pueblo campurriano en la lucha por los puestos de trabajo. Rafael además añade otro aspecto que no suele mencionarse cuando se recuerdan aquellos sucesos: el papel negativo que jugaron ciertos sectores sindicales. Rafael aborda esta cuestión cuando le pregunto por el balance de aquella lucha: “Los resultados globales conseguidos no se corresponden, ni mucho menos, con los deseados. (...) El bajo rendimiento obtenido, es decir, la relación entre resultados reales y esfuerzo empleado, debe vincularse inequívocamente a deficientes actuaciones sindicales, fundamentalmente en Forjas y Aceros. La despolitización, la carencia de compromisos de clase y el vacío ideológico supusieron la inexistencia de respuestas eficaces a los problemas reales de los trabajadores, incidiendo este hecho negativamente en la credibilidad de las organizaciones y de sus representantes. En medio de estas contradicciones, algunas cuestiones laborales se gestionaron con posturas reformistas y posibilistas, desconsiderando la capacidad de acción de las masas de trabajadores y prescindiendo del análisis sindical objetivo y transformador.”

En cuanto a la gestión de la memoria de aquellos acontecimientos, Rafael opina que “no se ha gestionado correctamente la memoria de los sucesos de 1987 en Reinosa. Después de 31 años, el único símbolo que existe es una baldosa en recuerdo de Gonzalo Ruiz, colocada por la peña racinguista Kant-Iber y el grupo de rock La Fuga en el lugar donde fue abandonado por la Guardia Civil. Los sindicatos de Reinosa deberían promover acciones de exaltación de la memoria, por ejemplo la construcción de una escultura dedicada a la lucha del pueblo por sus derechos laborales, en un parque céntrico de Reinosa, que dignificase las reivindicaciones de 1987. También deberían establecer foros de debate para analizar y transmitir lo acontecido en Reinosa entonces, pues seguro que hay bastantes jóvenes campurrianos que, aunque hayan oído hablar de ello, desconocen en buena medida los detalles, cuando en realidad los sucesos de Reinosa de 1987 forman parte importante de nuestra historia colectiva.”

No quiero finalizar este ensayo sin antes agradecer a la profesora María del Carmen García Alonso que me enviara el artículo Historia y verdad de Alessandro Portelli, que me ha resultado enormemente interesante, y del cual haré unos breves comentarios a continuación.

En ambas ciudades murieron sendos obreros a manos de la policía: Luigi Trastulli en Termi y Gonzalo Ruiz en Reinosa

Debo admitir que desconocía los acontecimientos que aborda el artículo, ocurridos en Terni (Italia) tras la Segunda Guerra Mundial. Además, dichos acontecimientos me han sorprendido por los paralelismos que he encontrado con los sucesos de Reinosa: Terni, como Reinosa, se movilizó contra los despidos en las fábricas del sector siderúrgico. Las calles de Terni, como las de Reinosa, fueron invadidas por los antidisturbios ante las movilizaciones obreras. Tanto en Italia como en España, la mayoría de la prensa se alineó con el Gobierno y distorsionó los hechos, culpando a los trabajadores de Terni y de Reinosa de la violencia en las calles. En ambas ciudades murieron sendos obreros a manos de la policía: Luigi Trastulli en Terni y Gonzalo Ruiz en Reinosa. Ambos murieron mientras trataban de escapar de las cargas policiales indiscriminadas.

Además de las importantes semejanzas anteriores, ambos casos también presentan diferencias de calado, principalmente en el terreno de la memoria. Con respecto a la muerte de Luigi Trastulli, no sólo hay distintas versiones sobre cómo la policía acabó con su vida, sino que la memoria colectiva de Terni “trasladó” su muerte, producida realmente en el contexto de las movilizaciones contra la OTAN, a otro contexto de mayor trascendencia social para la ciudad: el de las movilizaciones contra los despidos de unos años después. La muerte de Gonzalo Ruiz, en cambio, no ha generado tales controversias en cuanto a la memoria colectiva de los hechos y su contextualización.

Por último, quiero señalar un detalle que me parece significativo, en relación con la diferente gestión de la memoria en una y otra ciudad: mientras en Terni tienen una Vía Luigi Trastulli, en Reinosa aún no tenemos una Calle Gonzalo Ruiz. A día de hoy, los sucesos de 1987 forman parte de nuestra memoria colectiva, pero no de la memoria oficial.

Alessandro Portelli concluía su artículo con la siguiente frase: “El hecho histórico relevante, más que el propio acontecimiento en sí, es la memoria.” Por eso es tan importante que no se olvide lo que sucedió en Reinosa.

Ensayo sobre la entrevista a Rafael de Andrés acerca de los sucesos de Reinosa de 1987
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