Lunes 25.03.2019

“Hasta que el árbitro pite el final hay esperanza”

Programáticamente es evidente que no existen demasiadas diferencias. Seguramente coincidamos en el 95% de las cosas. Y es obvio que el problema está en la parte oscura de la política, que es necesaria, pero es muy oscura y complicada de explicar.

Estos últimos días estamos viviendo, aunque la palabra que mejor lo representa es sufriendo, un intercambio de declaraciones entre Izquierda Unida y Podemos en Cantabria. Un conjunto de reproches mutuos acusándose de romper la que era previsiblemente la confluencia electoral.

Jugué al baloncesto durante muchos años. Y si hay un deporte imprevisible y que puede cambiar drásticamente en cuestión de segundos es el baloncesto. Y la política también. Hasta que no suene la bocina el partido no se acaba, y hasta que no acabe el 12 de Abril (fecha tope para inscribir a las coaliciones en las elecciones), sigue habiendo esperanza y partido.

¿Cómo vamos a ser capaces de explicar que al Parlamento de Cantabria iremos por separado?

Al Congreso, coalición. Al Senado, coalición. Al Parlamento Europeo, coalición. A los ayuntamientos (al menos Torrelavega, Santander y Bezana), coalición.

¿Cómo vamos a ser capaces de explicar que al Parlamento de Cantabria iremos por separado? ¿Qué van a decir los militantes de base cuando hagan campaña conjunta en 3 de los 4 procesos electorales de la Primavera, y el autonómico no?

Programáticamente es evidente que no existen demasiadas diferencias. Seguramente coincidamos en el 95% de las cosas. Y es obvio que el problema está en la parte oscura de la política, que es necesaria, pero es muy oscura y complicada de explicar.

Ninguna organización puede dar lecciones la una a la otra. En todas las casas existen conflictos, y en la izquierda cántabra más aún. IU sufrió tiempos oscuros y mi Podemos ahora está malito, pero recuperándose poco a poco.

Cada partido y cada organización tiene fortalezas y debilidades. Es inevitable. Las tienen todos los partidos, y especialmente en Cantabria. El PP, el PSOE, Ciudadanos...y el PRC tarde o temprano las acabará teniendo.

Ir separados supone que el riesgo de no llegar al 5% aumente considerablemente

Para entrar al Parlamento, mínimo es superar el 5% de voto, y aún así eso no asegura entrar porque dependemos de lo que otorgue la Ley D´Hondt. Seguramente, con la división de voto que va a haber en la derecha, pasar el 5% suponga entrar con 2 o 3 diputados. Ir separados supone que el riesgo de no llegar al 5% aumente considerablemente, con lo cual no habría candidatura de izquierdas en el Parlamento.

Me cuesta creer que haya alguien de Podemos que no tenga una gran estima por Julio Anguita, Alberto Garzón o Yolanda Díaz. Y me cuesta creer que haya alguien de Izquierda Unida que no tenga una gran estima por Rafa Mayoral, Teresa Rodríguez o Alberto Rodríguez. Y se me ocurren muchos más.

Ambas organizaciones formamos parte del mismo grupo en el Parlamento europeo. Hemos formado esta legislatura parte del mismo grupo tanto en el Congreso, como en el Senado. Y compartimos grupos en ayuntamientos, el Parlamento andaluz y en el Parlamento catalán. 

Sería rídiculo que en unas Elecciones Autonómicas tan importantes fuesemos por separado. Rídiculo e imperdonable. No sé con qué cara podríamos dirigirnos a la ciudadanía durante la campaña electoral y los siguiente 4 años.

¿Os imagináis un acto para las Elecciones Europeas de Unidas Podemos Cambiar Europea en el que fardemos de unidad, y que al día siguiente en el mismo sitio haya un acto de Izquierda Unida criticando a Podemos, y uno de Podemos criticando a Izquierda Unida?

Hago un llamamiento a las direcciones autonómicas a hacer un último intento. Generosidad. Esa es la clave. Ser generoso y humilde.

Aún hay tiempo para lograrlo. Hasta que el árbitro pite el final se puede.

“Hasta que el árbitro pite el final hay esperanza”
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