lunes 21.10.2019

10N: beso negro

No me interesa nada la precampaña, la campaña, la migraña o la lasaña. Miren: después de acudir varias veces a las urnas para ayudar a la formación de un gobierno siento haberles fallado tanto como para que tengan que convocar nuevos comicios.

Ahora que nos vuelven a llamar a las urnas, como si fuéramos ovejas electorales, me quedaré en casa escuchando a Van Halen. Nada mejor que una balada en las cuerdas vocales de Sammy Hagar o correr con el diablo en la faringe de David Lee Roth. Queridos conciudadanos que pensáis que dimito de mi responsabilidad de elegir no se qué… Sabed que el 10N va en mi nombre una sonora pedorreta. A lo sumo me acercaré a la urna para meter un sobao. Que ustedes, señores y señoras de la política, lo desayunen con los euracos añadidos que han cobrado la legislatura finiquitada por no haber hecho nada de nada. Váyanse a predicar al Mojave, que servidor estará en Las Vegas (jugándose la vida que a ustedes parece interesarles un pimiento) o escuchando las seis cuerdas de Eddie (Van Halen).

Lo que menos me apetece es formar parte de una nueva farsa para que luego destacados ineptos de la cosa pública, verdaderos trileros del escaño

No me interesa nada la precampaña, la campaña, la migraña o la lasaña. Miren: después de acudir varias veces a las urnas para ayudar a la formación de un gobierno siento haberles fallado tanto como para que tengan que convocar nuevos comicios. Estoy al borde del precipicio, el panorama es más feo que Picio, y lo que menos me apetece es formar parte de una nueva farsa para que luego destacados ineptos de la cosa pública, verdaderos trileros del escaño, comiencen a discutir sobre cuándo y cómo comenzó el mundo. Bien, odiados políticos, que con su pan se lo coman. Pero ni se les ocurra invitarme a este ágape con tonos azabache, de oscuro carbón, de beso negro.

Es demasiado tarde para el amor: ‘Too late for love’, cantaría Joe Elliot. Pero qué mierdas saben ustedes de amor, de desamor, de vidas rotas, de gente que trabaja como ilotas. Nos toman por idiotas. Y sí, lo reconozco, en eso –en tomar a la gente por pañuelos moqueros- han triunfado de maravilla. Y, como en el éxito han de llevar la penitencia, les deseo diez años en el paro, un desahucio, una bancarrota, echar la pota, perder el coche y un pinchazo del camión en el Páramo de Masa. Pero claro, ustedes de masa sólo conocen aquélla que, como boba, acude a votar cuando mandan. No cuenten conmigo. Y olvídenme: he pasado del modo Eddie al de Paco de Lucía. Y soy feliz.

10N: beso negro
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