domingo 22.09.2019

Ahora que Casado se ha dejado la barba

En el PP hay quien desea un Casado vestido casi de socialdemócrata y otros que imploran por verle como a William Munny en el Greely.

Las cosas van tan despacio en verano –bendito agosto- que a Casado –Pablo Casado, a quien en el PP quieren convertir en su 007- le ha dado tiempo a dejarse barba. Bienvenido al club de los ‘carasucias’. La barba al viento, contra el tiempo, es siempre una evidencia de falta de cuchilla. Precisamente ahora que hay quien pide más cuchillo para entrar en la mantequilla del PSOE. Sin Gobierno, sin Presupuestos, sin pacto a la vista –en Moncloa-, pero con un par de carrillos negros al frente de la bancada de la oposición.

Es posible que el líder popular trate de borrar su cara de niño con una imagen menos amable, pero más confiable

Una buena mata de pelo sobre el labio superior, a lo Mercury, denota fuerza, gallo en la garganta y pecho al frente en un escenario para retar, por ejemplo, a decenas de miles de personas en Wembley. Casado, que ha completado el bigote con el resto de la faz, ¿a quién reta? ¿Al presidente Sánchez, a los desconfiados de su partido o a Rivera? Quizá rete a los españoles: confíen ustedes en un tipo con toda la barba. Los bárbaros del Norte viajaban a tierras más dulces con pelambrera hasta las pestañas para conquistar, asustar y manifestar que la dureza y el filo del acero comienzan en el aspecto.

Casado, ¿el duro? Es posible que el líder popular trate de borrar su cara de niño con una imagen menos amable, pero más confiable. CR7 diría “confiante”. Claro que Pablo ni la ha metido por la escuadra ni tiene título digno de mención al frente del equipo. Billy tenía cara de imberbe y, sin embargo, era el terror de los tipos duros que prendían la cerilla en una barba de cuatro días. No llegar o pasarse: la política, al final, es la metáfora de la vida

En el PP hay quien desea un Casado vestido casi de socialdemócrata y otros que imploran por verle como a William Munny en el Greely: “¿Quién es el dueño de esta pocilga?” Claro que la diferencia es obvia: Munny siempre tuvo suerte a la hora de disparar, Pablo, de momento, ninguna. De modo que ha optado por la solución de la imagen: un pelambre en mitad de la jeta. Espero que cuando decida pelarlo no le suceda como a mí la última vez allá por el año 2003. “Este tipo no es mi padre”, dijo mi hijo el pequeño a media lengua.

Ahora que Casado se ha dejado la barba
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