sábado 24/10/20

Feijóo calidade

Frente a los pasos de flan de la dirección nacional, el presidente gallego ha sabido conectar con sectores de la sociedad que estaban lejos de su política y ha presentado unos números aceptables. Las encuestas le dieron la absoluta y esta vez acertaron.

Sacar una mayoría absoluta en el terreno pantanoso que vienen siendo las últimas elecciones tiene un mérito notable. Alberto Núñez Feijóo –Orense, 10 de septiembre de 1961–) lo ha conseguido en un momento no especialmente bueno para el PP, aunque es cierto que hay otros que están peor, el PSOE, por ejemplo. Dejó casi todo el ‘merchandising’  del partido en las cajas, sin desembalar, y se lanzó con su marca (el activo que él y su equipo representan) a recorrer Galicia. El resultado: la única mayoría limpia de polvo y paja de toda la España autonómica. Decidió dejar a la gaviota en la jaula y sacó al martín pescador, más indicado contra la crecida de la marea.

Preguntado, el de Orense respondió presto: todo el mundo sabe a quién representa y si Mariano hizo campaña por una punta de Galicia y él por la otra no fue más que una buena táctica para copar el territorio de una manera más práctica. Cierto. Pero eso de raparle las alas a la gaviota por un tiempo, aunque fuera corto, ha traído con la mosca detrás de la oreja a más de uno en Génova. Claro que para la solvencia que han mostrado varios de estos presuntos mosqueados en acontecimientos recientes y no fáciles (Bárcenas, Barberá, discos duros, caja B…), mejor si cubren sus testas con cascos de Moto GP, que vienen curvas.

Suerte ha tenido Mariano de que la izquierda se pelee, el centro parezca ya su filial y los extremismos afiancen como nunca el voto base del PP

Feijóo (de lo mejor que tiene el PP, y no en Galicia, en España –tanto que ya suena como recambio de Rajoy en un futuro–) es una garantía y, en consecuencia, activó la campaña que mejor se adaptaba a su gestión de los últimos ocho años, frente a una Génova taciturna, despistada y contradictoria. Suerte ha tenido Mariano de que la izquierda se pelee, el centro parezca ya su filial y los extremismos afiancen como nunca el voto base del PP.

Frente a los pasos de flan de la dirección nacional (superlativa en lo dubitativa), el presidente gallego ha sabido conectar con sectores de la sociedad que estaban lejos de su política y ha presentado unos números aceptables. Las encuestas le dieron la absoluta y esta vez acertaron.  Ahora ya hay quien habla sin ambages de Feijóo como recambio de Rajoy, pero él, tirando de ‘calidade’, deja claro que ha renovado con Galicia para los próximos cuatro años y que ni se irá a otro sitio ni pedirá la revisión al alza de su contrato.

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