viernes 10.04.2020

Gobierno de guarnición

Éste es, sobre todo, un Ejecutivo del Papeo. Con unos platos muy diferentes a los que había en la carta de noviembre. Pero, oiga, no se queje, que ahora prometen besugo para las clases populares. Personalmente me vale con que no estén sentados –los besugos y besugas– en el consejo de ministros.

Sánchez es un cocinero vanguardista. Y sabe de qué manera contentar a su equipo de cocina y a los comensales. Como el que parte y reparte se lleva la mejor parte, ha puesto encima de la mesa del consejo de ministros un chuletón de un par de kilos para los socialistas –que ya tienen la servilleta colgando del garguero– y una guarnición exigua, pero saludable, para los de Podíamos, que lucen de cuello hacia abajo un protector de papel porque las zanahorias y los guisantes manchan mucho menos que el juguillo de la carne. Gobierno de guarnición.

Los que lucen cargo acomodarán el gusto a la situación actual, al puesto y al sueldo

Por eso Podemos debe conjugarse ahora en pretérito: Podíamos. Hay quien dice en la órbita del partido que hubiesen preferido el hueso del chuletón antes que la berza, que las coles sólo las quieren si son de Bruselas y que los espárragos de Bolivia comienzan a amargar. Pero los que lucen cargo acomodarán el gusto a la situación actual, al puesto y al sueldo. Como cualquiera. Y he ahí la contradicción: no extrañaría que quienes iban a tomar el cielo por asalto pudieran rezar codo con codo, o de sotana a sotana, con el Papa si es que usan el mismo giro de argumento que con la candidata a fiscal general, Dolores Delgado.  

El cuento ha cambiado una barbaridad: el lobo es la abuelita; ésta es el cazador y si se entera Tarantino rueda Pulp Fiction II. Quien no podía dormir lo hace a pata suelta y los que le criticaban a su izquierda contestan amén cada vez que aquél sube al púlpito con la hoja de los nombramientos. Y una circunstancia para la hipocresía: si me nombran ministro prometo lealtad al Rey, ése que antes sólo era el ciudadano Borbón. Qué diferentes son las cosas cuando se ven o se juzgan desde el mullido sillón. De modo que los puristas del comunismo XXI pueden ir renunciando al modelo de consumo cubano.

Éste es, sobre todo, un Ejecutivo del Papeo. Con unos platos muy diferentes a los que había en la carta de noviembre. Pero, oiga, no se queje, que ahora prometen besugo para las clases populares. Personalmente me vale con que no estén sentados –los besugos y besugas– en el consejo de ministros.
 

Gobierno de guarnición
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