Martes 14.08.2018

Master of puppets

Ahora que los amos de los títeres engrasan sus dedos para poner el aceite sobrante en el reciente tablado de Moncloa es hora de saber si el nuevo inquilino tendrá el antídoto contra el hipnotismo de la lengua bífida. O si permitirá que le hagan un análisis de sangre antes de sentarse en una mesa orientada al Mediterráneo.

(“Maestro de las marionetas: estoy tirando de tus cuerdas, retorciendo tu mente y aplastando tus sueños. Cegado por mí, no puedes ver una sola cosa. Solo di mi nombre porque te escucharé gritar. Maestro, maestro. El infierno vale la pena, hábitat natural, solo un poema sin razón alguna. Laberinto sin fin,  naufraga en sesión numerada, ahora tu vida está fuera de temporada”. ‘Maestro de marionetas’. Metallica. 1986.)

Ahora que España está en la encrucijada del gol en propia meta conviene no perder de vista a quienes mueven los hilos. Esos que nos han traído hasta aquí. Los que de manera consciente o inconsciente, en lugar de soldar un país, han dejado cada pieza por su lado. 

Ahora que se quieren largar los que recibieron todo y más (y aportaron a la caja común en relación a ello, solo faltaba), sería deseable una mirada para medir el grosor de las cuerdas que mantienen atada, al menos, a más de la mitad de la ciudadanía de un pueblo que no voto para eso. La suma parlamentaria no responde en este país al sufragio universal. Ley electoral.

Los amos de los títeres se han quitado la careta y dejado a la luz los caninos de la exclusión

Ahora que los amos de los títeres engrasan sus dedos para poner el aceite sobrante en el reciente tablado de Moncloa es hora de saber si el nuevo inquilino tendrá el antídoto contra el hipnotismo de la lengua bífida. O si permitirá que le hagan un análisis de sangre antes de sentarse en una mesa orientada al Mediterráneo.

Ahora que los amos de los títeres se han quitado la careta y dejado a la luz los caninos de la exclusión; ahora que quienes se decían leales al proyecto lo eran sólo a la pasta de un conjunto vacío; ahora, precisamente ahora, los pobres de solemnidad, las regiones que llevan años penando y mendigando el dinero que se iba al bolsillo de la deslealtad, precisan conocer si, además de poner durante decenios una mejilla, serán obligados a prestar la otra para que también se la partan.

Ahora, precisamente ahora, que diría David de María, deben explicar si RH son solo dos letras del diccionario o las consonantes desde las que fabricar una República Horrorosa. Excluyente y racista.

Y, en este escenario, espero que ahora el presidente de todos no cambie una coma de lo que dijo cuando estaba en la oposición.

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