miércoles 16.10.2019

Pedro y Pablo en el troncomóvil

Pedro el guapo no desea depender más de los que quieren romper España y tampoco del populismo ingobernable de la coleta.

El día de la moción de censura Pedro y Pablo subieron al troncomóvil. Ambos patearon, como alma que lleva el diablo, hacia terreno libre de Rajoy. Independentistas, populistas y coristas de pelaje escarpado soplaron a favor las velas de la nueva España: más plural y menos visceral, decían, pero que al final acabó fatal. Sin presupuestos, con los puesto y con los ‘torras y puigdemones’ escenificando a cada paso el chiste del dentista.

Pedro el guapo, pero no tonto, se hartó. La ‘jartá’ de Gobierno le enseñó lecciones y parece ser que también le mostró el camino: no desea depender más de los que quieren romper España –sabe cuáles son las consecuencias– y tampoco del populismo ingobernable de la coleta. Es por eso que, en el momento que los nuevos Pedro y Pablo se sentaron otra vez en el troncomóvil tras los comicios de abril, el motor del artilugio gripó. El mecánico para estas ocasiones, el señor que da y quita avales de gobierno, don Ábalos, lo escenificó de maravilla: los pies de Pedro van hacia un lugar; los de Pablo, al contrario.

En el momento que los nuevos Pedro y Pablo se sentaron otra vez en el troncomóvil tras los comicios de abril, el motor del artilugio gripó

Por todo ello, y porque la desconfianza es un máster en política, el presidente del Gobierno en funciones puso a funcionar ante Ferreras este jueves el verbo aclarar. Sin prelavado. En frío. Sin suavizante, en programa corto y con mucha lejía. Consecuencia: KO técnico del coleta ante la mirada atónita de ‘Supergarcía Ferreras’, que trató de auxiliar al ausente podemita en varios pasajes de la entrevista a Sánchez. Dicen en el PSOE que Sánchez metió la quinta en La Sexta. Y sí: pocas veces hemos visto al líder socialista en directa y tan directo.

No habrá, dijo el jefe del Ejecutivo, pacto de coalición PSOE-Podemos si Pablo se empeña en ser vicepresidente o ministro o lo que apetezca desear. Y le ofreció, a cambio, la entrada en el Gobierno de podemitas de la órbita. Es decir, personas independientes y muy preparadas, lo que impide el paso a Iglesias y Montero por lo primero. Desconozco si también por lo segundo.

Al tiempo que esto ocurría en un plató de Moncloa, la única diputada de Podemos en La Rioja bloqueaba al PSOE. Haciendo amigos. Otra vez.
 

Pedro y Pablo en el troncomóvil
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