lunes 06.07.2020

PSOE: teoría de la corneta

La música celestial de la corneta de González, tan bien interpretada por Susana Díaz en primera instancia, no sigue ya partitura.

Felipe González, cada vez más lejos de Isidoro, tocó un día la corneta. Le habría bastado con una harmónica, porque Susana Díaz oye y escucha bien. Pero sopló y sopló hasta que a Pedro Sánchez derrumbó (Susana mediante, claro). Después vinieron el sonrojante golpe de mano a la Ejecutiva legítima y el hípersonrojante Comité Federal. En la crisis del PSOE es recomendable inventar palabras porque el diccionario agota el muestrario.

Felipe tomó posición en el convencimiento de que daría un nuevo latido al partido. La realidad es otra: el puño y la rosa están cerca de perder el sentido, pero no por lo sublime como en la copla, sino por una torpeza cum laude. Amenazado por la izquierda como está el PSOE (efecto Podemos), las primarias no hacen más que abrir la herida de la mano de una sangría de declaraciones que en lugar de llevar el sosiego a la militancia siembran más y más dudas.

Amenazado por la izquierda como está el PSOE, las primarias no hacen más que abrir la herida de la mano de una sangría de declaraciones que en lugar de llevar el sosiego siembran más y más dudas

Patxi López ha hecho un diagnóstico correcto: mal asunto si el futuro del PSOE depende de que los candidatos se pasen a cuchillo. Lo que sucede es que hay que mirar un poco hacia atrás y comprobar que el filo del acero es arma de corte común desde que la rebelión a bordo puso a Sánchez a desfilar por la quilla de Ferraz. Tiraron al secretario general por la borda para que fuera devorado por los tiburones, pero sigue vivo y coleando, de modo que no esperarán ahora que vuelva con vino y rosas para repartir en el puente de Triana.

El alcalde de Calasparra (Murcia) ha venido a arreglarlo al asegurar que la Gestora (susanista) utiliza métodos “mafiosos”. Todo ello en medio de un sentir cada vez más generalizado en el todavía segundo partido de España: que visto lo visto no hacía ninguna falta abstenerse para que Rajoy renovara como presidente del Gobierno y meara después al socialismo en la pernera.

A tenor de las tajadas que van saliendo de la barbacoa del Congreso, el PNV comerá mejor y más caliente que el PSOE, Podemos sigue afilando el descabello y C’s no se ve afectado ni concernido por los torpes movimientos de los ‘gestores invasores’. Para este viaje no hacían falta semejantes alforjas. La música celestial de la corneta de González, tan bien interpretada por Susana Díaz en primera instancia, no sigue ya partitura. Y como todo continúe igual sólo será una gran metedura (de pata; muy del estilo del gato Isidoro).

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