Miércoles 26.06.2019

Revilla y el PRC vencen /1

Pero sí, en el reino de los humanos Revilla, el mediático, el televisivo, el embaucador, el gran tirador de mensajes políticos, tiene un plus que se estila muy poco en la sociedad contemporánea.

Subió Revilla a la Cruz de Cabezuela -donde Polaciones pierde su orografía y se la entrega a Liébana- y se dio a la oración: dame la mayoría o la próxima vez se presenta tu tía. Algo de eso debió confesar el purriego al Altísimo, y éste, magnánimo, retorció el bigote del líder del PRC hasta ponerlo en dirección a los 15 escaños (luego le restó uno para no cabrear a Sánchez). Cifras nada baladís, a tenor de los cuarenta años que Revilluca había invertido en rezos sin que la máxima divinidad electoral atendiera sus súplicas.

Había empeñado toda su vida: primero en la lucha por la autonomía (’Cantabria es región’, rezaban muchas paredes del Santander de finales de los 70, ¿recuerdan?) y, después, en la consecución de la victoria electoral en una cita autonómica.

Lo había intentado de todas las maneras y colores: con anchoas, sobaos, un yugo tallado a mano, unas melenas de las vacas del siglo XIX, el cabezón del carro de su abuelo, una rabera, un conteu, un tarmau... Nada. La última tiza que empuñó su madre en la escuela, el último roble en el que se sentó su padre. Revilla, el jovencito que se hizo hombre en Bilbao; allá donde destellaban luces de colores muy distintas a las estrellas y la luna que pinta Peña Labra en su techo, había empeñado toda su vida: primero en la lucha por la autonomía (’Cantabria es región’, rezaban muchas paredes del Santander de finales de los 70, ¿recuerdan?) y, después, en la consecución de la victoria electoral en una cita autonómica. Porque, aunque el purriego más célebre había sido dos veces vicepresidente y tres presidente de su tierra, jamás había ganado unas elecciones. Y eso le traía por la calle de la melancolía. Dicen que para ello engañó al lobo en el corral de Lombraña (OK Corral). Yo creo que Revilla ve al Canis Lupus de frente y sale por piernas  como un rayo.

Pero sí, en el reino de los humanos Revilla, el mediático, el televisivo, el embaucador, el gran tirador de mensajes políticos, tiene un plus que se estila muy poco en la sociedad contemporánea. "Es el tío más listo que he conocido", me confiesa siempre un amigo común. Eso es mucho decir, pero sí aseguraré que atesora una audacia, una sagacidad, una inteligencia natural, un don de gentes (que además explota muy bien a conveniencia) que le hacen un enemigo temible en el espectro político actual. (…)

Revilla y el PRC vencen /1