Miércoles 19.06.2019

Zampo y Zambo

Zampo no era un rufián, ni Rufián es zambo. Queda saber por quién han tomado los independentistas catalanes a Sánchez. Igual por lo mismo que los nacionalistas vascos a Rajoy. Usar y tirar.

Rufián se quitó la nariz roja, los zapatones de Zampo y dejó a Sánchez zambo. Rufián, agarradito de la mano en cadeneta con el resto de independentistas, derribó las cuentas del Gobierno, esta vez sin payasadas porque al día siguiente su líder declaraba ante el Supremo y había que dar al momento un halo de gravedad. El presidente del Ejecutivo, que llevaba los pies estos meses como si fueran luces largas, extendidos hacia el exterior, volvió a un escenario cóncavo que le obliga a convocar elecciones. Dicen que para el 28 de abril. 

El 28 del cuarto mes es San Prudencio. Si las urnas se abrieran en diciembre, inocentada; en línea con la política gubernamental de los últimos meses: moción de censura para convocar elecciones (sentada sine die en el sillón mullido de Moncloa), rebelión y sedición, observaba el líder socialista en la oposición (después, relator y 21 puntos en puré para que pasaran bien por el esófago). ¿Manual de resistencia? Bardal e insistencia, incluso contra los barones. Pero qué pinta un barón frente a un buen faraón.

Sánchez tiene poco que ver con el anacoreta Prudencio, santo que evangelizó a muchas personas sin precisar número

Sánchez tiene poco que ver con el anacoreta Prudencio, santo que evangelizó a muchas personas sin precisar número y que realizó afamadas curaciones. Así que viendo el número creciente de enfermos que a él acudían huyó para alejarse de esa fama. La popularidad, sin embargo, es algo que priva al presidente, aunque algunas veces prefiera sobrevolarla en Falcon. Sus remedios en Cataluña se han reducido a un simple ibuprofeno (término ‘borreliano’) y la pretendida evangelización, incluso en tierras afines, ha recibido severas reprimendas. Dios los quiere arrepentidos; a Sánchez le han brotado descreídos.

Zampo no era un rufián, ni Rufián es zambo. Queda saber por quién han tomado los independentistas catalanes a Sánchez. Igual por lo mismo que los nacionalistas vascos a Rajoy. Usar y tirar. 

¿El 28 de abril elecciones? Este viernes el presidente despeja la incógnita. Lo que sí parece evidente es que en la próxima campaña ofrecerá nuevas curaciones, como un San Prudencio del siglo XXI. Junqueras es creyente, por cierto, aunque no crea nada en el Supremo. Un galimatías.

Zampo y Zambo
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