Martes 14.08.2018

Empresas y sociedad: quid pro quo

Los nuevos modelos buscan conciliar la eficacia empresarial con principios sociales de apoyo a la comunidad y justicia distributiva. O lo que es lo mismo, no vale con patrocinar.

Quid pro quo es una locución latina que significa literalmente «quid en lugar de quo», es decir, la sustitución de una cosa por otra, «algo por algo» o «algo sustituido por otra cosa». Actualmente, quid pro quo ha pasado a designar las más variadas situaciones donde se exige una cosa a cambio de otra equivalente.

Existe una máxima en legislación medio ambiental que dice “quien contamina, paga”. Pero está claro que esto no es suficiente

Eso es precisamente lo que los ciudadanos esperan de las empresas: “yo te doy mi trabajo a cambio de un salario justo y equivalente”. Pero los nuevos conceptos de empresa y territorios cambian y evolucionan. Las empresas sustraen materias primas en los lugares donde se ubican, contaminan aire, tierras, ríos y mares. Por eso se acuñó el término “Responsabilidad Social Corporativa”, que va más allá del cumplimiento de las leyes y normativas establecidas. Respetar la legislación laboral o las normas medio ambientales se supone que es de obligado cumplimiento por parte de las empresas modernas. El siguiente paso sería devolver a la sociedad en la que te ubicas parte de lo que le “quitas”. Los nuevos modelos buscan conciliar la eficacia empresarial con principios sociales de apoyo a la comunidad y justicia distributiva. O lo que es lo mismo, no vale con patrocinar – por 4 € - una peña de bolos, regalar unas camisetas a un equipo de fútbol alevín o donar 20 ordenadores viejos a otras tantas ong’s.

Existe una máxima en legislación medio ambiental que dice “quien contamina, paga”. Pero está claro que esto no es suficiente, no se concibe la permisividad contaminadora hacia ciertas empresas sólo porque tengan “cartera” suficiente para pagar sus desmanes.

Avanzamos a buen paso por el siglo XXI y ya no valen ni las actitudes empresariales paternalistas de antaño ni la prepotencia, los excesos y el bordear la ley de hogaño.

Empresas y sociedad: quid pro quo
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