Jueves 25.04.2019

Ponga un Guggenheim en su vida

En esta carrera por llamar la atención y ser destino de miles de visitantes deberemos enmarcar también los excesos lumínicos que traen tradicionalmente las fiestas navideñas. Lo que hasta ahora era habitual con un árbol con bombillas en la plaza del pueblo y cuatro guirnaldas diseminadas por las calles más céntricas, se ha convertido en una especie de nueva Guerra de las Galaxias.

En los USA es muy habitual ver diferentes ciudades que se vanaglorian de tener el donuts, la mesa de billar o el toro más grandes del mundo. Se trata de fijar la atención de los viajeros y proporcionarles un motivo para hacer un alto en el camino.

Siguiendo esta táctica de marketing urbano son muchas las ciudades españolas, y por extensión cántabras, que pretenden encontrar la piedra angular que les permita ser foco de atención de propios y extraños. 

En el camino de dar con la tecla adecuada nos encontraremos éxitos clamorosos o fracasos estrepitosos. En la memoria común el Bilbao de Iñaki Azkuna, “el mejor alcalde del mundo”, que bajo los destellos de titanio del Guggenheim supo articular una nueva ciudad que recuperó una ría infame, construyó un metro, recuperó el tranvía y colocó al Botxo en el punto de mira del mundo del arte, la cultura y la gastronomía. A la vista de tal milagro fueron muchos los alcaldes que levantaron la mano para pedir “su” Guggenheim, y si no puede ser, pues un Centro Botín, un Mupac…¡algo, por Dios!

En el camino de dar con la tecla adecuada nos encontraremos éxitos clamorosos o fracasos estrepitosos

En esta carrera por llamar la atención y ser destino de miles de visitantes deberemos enmarcar también los excesos lumínicos que traen tradicionalmente las fiestas navideñas. Lo que hasta ahora era habitual con un árbol con bombillas en la plaza del pueblo y cuatro guirnaldas diseminadas por las calles más céntricas, se ha convertido en una especie de nueva Guerra de las Galaxias. El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha invertido – el tiempo dirá si gastado- 825.00€ en la colocación de 9 millones de luces led en su ciudad. El año pasado Torrelavega fue foco de miles de miradas con su “bola”.

Supongo que con el tiempo descubriremos la importancia de los contenidos por encima incluso de los continentes. 

Ponga un Guggenheim en su vida
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