Sábado 16.02.2019

Este cartero ya nunca llamará dos veces...

Quedaron atrás los tiempos en que los repartidores del correo constituían con sus misivas, una parte más o menos cercana a nuestro hogar, y con el que al menos nos encontrábamos una vez a la semana en el portal de la finca o les franqueábamos la puerta.

La Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) ha sancionado a la empresa UNIPOST, por infracción muy grave respecto al deber de garantizar la fidelidad en la custodia y gestión de los documentos remitidos por sus clientes durante los años 2016 y 2017.

Una denuncia anónima advirtió a la Comisión sobre determinadas irregularidades consistentes en la retención y ocultación de envíos postales pertenecientes a sus clientes.

Durante la instrucción del expediente, la Comisión acreditó que la Empresa acumuló en sus instalaciones 3,4 millones de envíos sin entregar en los citados años, procedentes de dos de sus clientes.

Este caso es un resultado más de la globalización, que tiempo ha, comenzó a invadir las redes distribuidoras

Dicha Empresa con anterior sede en Barcelona, y actualmente en liquidación mediante concurso de acreedores por su inadecuada gestión y probable competencia desleal, canceló su actividad después de unos veinte años de servicio.

Generalmente, se hacían cargo de la correspondencia masiva que emitían las entidades bancarias, grandes superficies, etc.

Este caso es un resultado más de la globalización, que tiempo ha, comenzó a invadir las redes distribuidoras.

Igualmente, la CNMC ha incoado expediente sancionador contra la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, S.A., por presunto incumplimiento de las condiciones de entrega de los envíos postales en una urbanización de Palma de Mallorca.

Quedaron atrás los tiempos en que los repartidores del correo constituían con sus misivas, una parte más o menos cercana a nuestro hogar, y con el que al menos nos encontrábamos una vez a la semana en el portal de la finca o les franqueábamos la puerta llegado el caso, llenos de confianza, y aceptando gustosos en épocas navideñas, su pequeña tarjeta de felicitación (aguinaldo).

Algunos días más tarde, y con el mismo objetivo, acudían los repartidores de telégrafos, y recuerdo a algunos vecinos, “rezongar” de su presencia, ya que manifestaban que ellos no recibían telegramas...

Este cartero ya nunca llamará dos veces...
Comentarios