sábado 22.02.2020

El fino “estilismo” de la UE con los Fondos Europeos

En los próximos días del presente mes, máximo en un mes, España tiene que perfeccionar “dos saltos mortales sin red”, cara al periodo 2021-2027, los cuales viene practicando o negociando desde hace semanas: el Medio Ambiente y la situación del déficit de final de ejercicio.

Estilismo: Dícese de la tendencia a cuidar exageradamente del estilo, atendiendo más a la forma que al fondo de la obra literaria.

Suele ser una manera habitual de la alta política europea, de obra escénica permanente, en la cual, España, salvo honrosas excepciones se encuentra ya acostumbrada a realizar demasiados “mutis por el foro”, o lo que significa lo mismo: “abandonar el escenario sin que nadie se percate”.

Máxime, cuando vuelven a surgir por los “mentideros” de Berlaymont la antigua leyenda de la Europa de distintas velocidades o vagones de distintas clases, reforzado por el alto número de Estados Miembros y sus diferentes situaciones.

Este sistema no funciona, ya que las piedras arrojadas desde una institución a otra sobrevuelan permanentemente nuestras cabezas, en la mayoría de los casos sin soluciones

En los próximos días del presente mes, máximo en un mes, España tiene que perfeccionar “dos saltos mortales sin red”, cara al periodo 2021-2027, los cuales viene practicando o negociando desde hace semanas: EL MEDIO AMBIENTE Y LA SITUACIÓN DEL DEFICIT DE FINAL DE EJERCICIO.

Sobre el primero, debe nuestro osado Gobierno garantizarse la máxima salvaguarda económica en materia Medio Ambiental, donde atesoramos por incumplimientos, el dudoso orgullo de ser el Estado Miembro más sancionado de la U.E. en dicha materia.

Adicional a lo anterior, garantizar a las autoridades comunitarias en pro de una supuesta mayor efectividad, la supresión de la existencia del “tripartito actual”, formado por el Estado, las Autonomías y las Corporaciones locales, aunque conste ante los ojos comunitarios, que España sea finalmente la única responsable.

Sabemos que este sistema no funciona, ya que las piedras arrojadas desde una institución a otra sobrevuelan permanentemente nuestras cabezas, en la mayoría de los casos sin soluciones.

Disponemos de innumerables Expedientes sancionadores y Sentencias del T.J.U.E, que avalan nuestros incumplimientos en Vertederos y otros temas, los cuales hacen cola en los anaqueles, y ¡menos mal!, que la UE “amaga, pero no pega”, pues de lo contrario deberíamos disponer en los PGE de un capítulo especial para atender sanciones.

La U.E. pondrá “toda la carne en el asador” en las negociaciones que se iniciarán en breve con el Reino Unido, probablemente costosas y dolorosas

Nuestros negociadores conocen que Bruselas se encuentra hipersensibilizada con los problemas del Medio Ambiente, y que sólo unos cuantos Estados Miembros son capaces de afrontarlos. El resto, entre ellos España, navega entre aguas, unas más turbulentas que otras.

Aún cuentan en las retinas de la Comisión, la aún cercana COP-25, aunque estuviera rodeada de fracasos finales, ajenos a España, y supeditados al “establishment del petróleo”, pero supuso una buena y aprovechada oportunidad para posicionarnos, al menos en el umbral de optar y abrirnos a otras soluciones.

Tampoco, todo hay que decirlo, se acaba de entender fuera de nuestras fronteras las componendas gubernamentales, que causan un flaco favor a nuestro ya bajo prestigio internacional, azuzado por EE.UU.

Y también cabe recordar, cuando en la nueva composición de la Comisión nos impidieron “carteras” de cualquier tipo, teniéndonos que conformar con “pedreas”.

Finalmente, valorar nuestro afán de acceder a un nuevo déficit.

Estimamos que la U.E. pondrá “toda la carne en el asador” en las negociaciones que se iniciarán en breve con el Reino Unido, probablemente costosas y dolorosas, ante un escenario aún desconocido, al ser el único acuerdo claro “que se marchan los ingleses”, pero desconocemos forma y fondo.

En unas condiciones probablemente de negociaciones borrascosas con el R.U., a la Comisión no le deberían interesar excesivos problemas entre sus Estados Miembros, a fin de no distraer esfuerzos y “recomponer filas” cuando sea de menester.

Ello, favorecería el establecer una especie de liderazgo temporal de laissez faire... pero aún es prematuro aventurarlo, ya que permanecen abiertas ciertas heridas.

El fino “estilismo” de la UE con los Fondos Europeos
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