domingo 08.12.2019

Lo implícito y la inacción en la obra pública

Manifestaciones del secretario de Estado de Medio Ambiente en el Hemiciclo sobre nuevas sanciones millonarias que le lloverán a España en temas medio ambientales.

 

Según una definición al uso, Implícito del latín implicitus es algo que se encuentra incluido en otra cosa sin que esta lo exprese o lo manifieste de forma directa.

La fuerza, en este caso, la otorga el Secretario de Estado con sus manifestaciones.

Existen diversas formas de recurrir a unas manifestaciones implícitas expresando cosas de forma indirecta, y no siempre como se decía en la antigua lengua florentina: “no precisamente para enseñar los dientes”.

La reciente comparecencia de D. Hugo Morán en el Hemiciclo para dar cuenta de la situación de algunos temas largamente pendientes en SANEAMIENTO y DEPURACIÓN DE AGUAS, en las Islas Canarias, Asturias y otras poblaciones menores, nos ha traído nuevamente decepciones en temas medio ambientales, y también otras afiladas formas de comunicación poco utilizadas.

Mucho le costará a España abandonar ese dudoso primer puesto de ser el Estado Miembro más expedientado de la U.E.

Según Julián Pérez Porto y Ana Gardey, la comunicación requiere de un cierto grado de contenido implícito, ya que sí tuvieran que detallar en cada comparecencia todos aquellos aspectos negociados por anterior Administración, sin dejar fuera ningún punto, nos tomaría meses entablar una simple conversación.

Entiendo, que además de actualizarnos el Secretario de Estado una serie de temas ancestrales, en las citadas CC.AA, poniéndonos al corriente de multas millonarias contraídas, así como un cálculo aproximado de las que restan por llegar, salvo negociación “in extremis”, mucho le costará a España abandonar ese dudoso primer puesto de ser el Estado Miembro más expedientado de la U.E. según fuentes comunitarias. 

Pero no nos alejemos del punto central de esta Columna, que trata de las “cucharadas implícitas” que ese Ministerio de Medio Ambiente, cuan larguísimo nombre atesora, y me niego a escribir, ha comenzado a prescribirnos y por qué no, quizás piensen en utilizarlas como medida de peso incursa en sus relaciones con los Medios.

Recordamos, que en algún archivo de su Ministerio, debe yacer, con su presunto conocimiento, una Sentencia condenatoria a España procedente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (Sala 10 – 15/3/17), (61 VERTEDEROS) cuyo taxímetro de multas debe andar algo desbocado dado el tiempo transcurrido, sin que nadie haya osado abrir la boca acerca de lo que ocurre, y nosotros los contribuyentes, todavía no sepamos a cuántos euros vestidos de sanciones, nos tendremos que enfrentar.

En el mundo del derecho existe la inacción en referencia a una autorización no concedida en forma directa

Miren me voy a tomar la licencia de “mojarme”. Intuyo, y no es gratuita dicha intuición porque conozco a mi gente, y en 1987 desembarqué en Bruselas con mi “gorra” de comunitario (que por cierto no le quedaba nada bien a mi oronda cabeza). Eran los tiempos de ABEL MATUTES y su gran Jefe de Gabinete, JUAN PRAT. 

Por los pasillos de Berlaymont comprobé y pude darme cuenta, del reducido peso que teníamos y eso, a pesar de ser el quinto contribuyente a la hoy extinta CEE.

Finalmente, y dentro de la misma familia “implícita” que tratamos, nos vamos a detener, por su posible afectación al tema, y por unos instantes, al cometido especial y decisivo que desempeña en el mundo del derecho.

El pasado, 9 de noviembre, y a tenor de lo que publicaba la Comisión en el “Paquete de procedimientos de infracción” de los Estados Miembros, entre los mismos se encontraba otra admonición a España al menos, sobre 1.513 vertederos ilegales adicionales a los ya conocidos.

Miren Vds. en el mundo del derecho existe la inacción en referencia a una autorización no concedida en forma directa, aunque puede inferirse de unas acciones o inacciones llevadas a cabo ante determinadas circunstancias que rodean a una situación concreta.

Aquí lo tienen, vienen desempeñando una serie de inacciones, probablemente no de mala fe, sino por descoordinaciones que por genética nos son inherentes y al ser provocadas previamente, con reiterada inacción, nos toca siempre mantenernos expectantes para ver qué ocurre.

¿Estaremos ante el viejo sistema de “enseñar la cuchara” de las inacciones como método de agudeza mental, para señalar al enemigo?

Ojalá el Secretario de Estado puede explicárnoslo en algún momento...

Lo implícito y la inacción en la obra pública
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