jueves 22/10/20

Intentos de tensionar el Plan Europeo de Recuperación

Resulta fundamental retrasar la puesta en marcha de la Propuesta del Plan Europeo de Recuperación, si no obtienen plenas garantías por parte de España e Italia en cuanto a las reformas económicas y fiscales exigidas.

Escribíamos a finales de mayo, artículo titulado: “Fondos Europeos. Oasis y Desierto para España” (www.modificadosobrasoublicas.com) en el cual se exponían ciertas circunstancias relativas a los préstamos y transferencias concedidos a España e Italia, entre otros Estados Miembros, con motivo del Covid-19.

Lógicamente, en sus clausulados deben figurar una serie de condiciones que garanticen principalmente a los prestamistas el buen fin de la operación, así como amortización de principal e intereses, junto a otras negociaciones de tipo institucional con el Parlamento Europeo y Estados Miembros.

Hasta aquí, nada extraordinario, salvo sorpresa de base frugal o halconera, más o menos acechante.

¿En qué podrían consistir estas sorpresas posteriores a la propuesta inicialmente conocida?

Rutte, político liberal, goza de una alta confianza de su electorado, incluyendo las actuales simpatías de la antieuropeísta extrema derecha

Es sobradamente conocida la tradicional y escasa o nula fiabilidad que representan España e Italia frente a los Países del Norte.

En algunos casos y con este gobierno social-comunista, evocamos sensaciones alarmantes para la Europa septentrional, muy alejada en algunos aspectos de la del Sur,

Si a ello le añadimos las proximidades de elecciones tanto en los Países Bajos previstas para la primavera de 2021 y en el mismo año en la Alemania de Merkel, observaremos a sus políticos realizar esfuerzos extraordinarios que atraigan la simpatía de sus electores.

Entre ellos, resulta fundamental retrasar la puesta en marcha de la Propuesta del Plan Europeo de Recuperación, si no obtienen plenas garantías por parte de España e Italia en cuanto a las reformas económicas y fiscales exigidas.

Se aproximan fechas delicadas para ambos países a partir del próximo 19/6, fecha inicialmente para sentar negociaciones pero que no será considerada como tal, atendiendo en principio la petición de dilación hasta julio solicitada por los Países del Norte y coincidente con la nueva presidencia alemana de la UE a la espera de que la propuesta de la presidenta de la Comisión Europea planteada el pasado mayo no sufra un traspiés.

Traspiés, según nuestras fuentes en el intento de dichos Países del Norte (Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Austria) de retrasar hasta septiembre, unas nuevas reuniones con otras perspectivas, como pudieran ser la modificación de importes y condiciones a la inicial Propuesta puesta sobre la Mesa, como consecuencia de no ver atendidas sus peticiones y tener que tensionar las negociaciones.

Difícil tesitura para España, cuando además el Banco de España fijaba hace escasos días el plazo mínimo de la recuperación para nuestra economía en 3 años

Como puede observarse nada nuevo fuera del guion habitual de la UE siempre a la búsqueda del consenso menos malo.

Según fuentes holandesas, una de las opciones del presidente holandés cara a incrementar escaños en sus próximas cuartas elecciones, pasaría por mostrarse políticamente inflexible ante su electorado en defensa de los intereses de los Países Bajos, exponiendo a los países del Sur como subsidiados por los del Norte, aseveran nuestras fuentes.

De hecho, en las pasadas elecciones de 2017, posiblemente saliera beneficiado electoralmente de un incidente diplomático surgido con Turquía, en el cual demostró su corte de estadista.

Rutte, político liberal, goza de una alta confianza de su electorado, incluyendo las actuales simpatías de la antieuropeísta extrema derecha, a los cuales transmite buenos oficios sobre su liderazgo habiendo salido reforzado por sus formas de manejar la crisis sanitaria del coronavirus.

Todo lo contrario ocurre de puertas adentro entre determinados Estados Miembros, donde su exhalante imagen de extrema dureza y ausencia de empatía, sólo le permite facilitar cortesía diplomática.

Difícil tesitura para España, cuando además el Banco de España fijaba hace escasos días el plazo mínimo de la recuperación para nuestra economía en 3 años, plazo, que ya adelantó esta WEB bajo forma de trienio.

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