lunes 16.09.2019

Las luchas entre los partidos políticos

Cuenta Tito Livio en su Libro Historias de Roma (Historias, IV, 9) (18), que las luchas entre los partidos son, y serán siempre para los pueblos, bastante más perjudiciales que las guerras, el hambre, la peste y cualquier otra ira divina.

Vamos a sustituir lo anterior por otras calamidades de nuestros días: desempleo; Cataluña; pensiones; déficit; prima de riesgo; crisis, etc. etc. Con lo cual nos situaremos en el Siglo XXI, y observaremos a tenor de lo que citaba el gran Jurisconsulto patavino, que a pesar de los años transcurridos continuamos casi en la misma estela anterior, pero ahora, a las calamidades las llamamos de distinta forma.

El espectáculo político al que venimos asistiendo en las avanzadillas políticas y en el Congreso, no tiene parangón.

Uno, ya “senior”, ha conocido Gobiernos desde los Pactos de la Moncloa, y nunca había asistido a “una carnicería política” como la de estos días. Y aunque se empeñen en disimularlo o disfrazarlo de lagarterana, no cuela. (Perdónenme desde ese hermoso lugar talaverano, pero pretendo referirme a la originalidad y peculiaridad de sus vestidos sin ningún ánimo peyorativo).

Miren Vds. Señores Congresistas y Senadores, mi gente española lleva sufriendo muchas décadas y cuando lo hacen en silencio, se mata el alma.

Nunca había asistido a “una carnicería política” como la de estos días

Ya no esperan compensaciones en forma de creación de empleo, leve aumento de pensiones o cualquier magnanimidad que se les ocurra, y cuando salen a la calle pidiendo algo, significa que ya no pueden más, porque ya ni existen para ellos los Sindicatos en los que apoyarse, porque igual como se descuiden tienes hasta que pagar por el auxilio.

Mi gente española ha perdido la confianza, muy difícil de recuperar y ante un porvenir tan oscuro como el reinado de Witiza.

Aunque nos gustaría creer en las futuras expectativas de nuevos gobiernos no nos convencen, porque del resultado de las próximas elecciones florecerá un policromado de partidos, que se desollaran unos a otros, acelerando nuestra política al modelo italiano, que no es precisamente un modelo a seguir.

También sabemos que seguir al dictado la política de Bruselas, también ayuda a engrasar el nudo corredizo que pende de nuestro cuello.

Finalmente manifestarles que este País ha sido siempre comprensivo con sus gobernantes, y menos mal que la Justicia lleva ya algo de tiempo, poniendo puntos sobre íes.

Las luchas entre los partidos políticos
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