miércoles 17.07.2019

Arte en los campos de exterminio

Nos enfrentamos con estas obras de arte al problema del mal y la maldad, la individual, la de un grupo o colectivo de personas.

En el año 2016 el Museo de Historia de Alemania de Berlín realizó una exposición con obras artísticas que habían sido realizadas en los campos de exterminio y en los guetos.

Se expusieron unas cien obras realizadas por cincuenta artistas, de los cuales la mitad murieron en dichos campos. Obras realizadas tanto en los campos de exterminio como en los guetos.

No deberíamos obviar y olvidar la enorme dificultad de realizar dichos dibujos o pequeñas pinturas en esa situación, la enorme dificultad de conservarlos en esas condiciones, y la enorme esperanza, de que durante estas décadas, personas individuales y la institución Yad Vashem de Israel los hayan conservados.

No olvidemos todos los males que la guerra causa, sin negar por ello, el legítimo derecho a la justa defensa

Por que estas obras, y estas personas, y estos acontecimientos, nos dicen mucho a los seres humanos, mucho más de lo que pensamos, quizás de lo que deseamos oír en esas obras plásticas.

Nos enfrentamos con estas obras de arte al problema del mal y la maldad, la individual, la de un grupo o colectivo de personas, no demasiado grande, y cómo éstos son capaces, quizás por temor o miedo de la población, inocular a una parte suficiente de la población unos planes que terminaron con millones de personas, en la guerra en sí, y en campos de concentración y de exterminio. El mal y la maldad desplegándose de multitud de formas o maneras. Porque no olvidemos todos los males que la guerra causa, sin negar por ello, el legítimo derecho a la justa defensa, a la guerra justa, según la tradición escolástica.

Pasarán siglos, si antes no se repite, de otro modo y de otra manera, estos acontecimientos, con otras ideologías o banderas, con otros temores colectivos. Pasarán siglos, decía, que no haremos, nada más que preguntarnos, cómo se pudo llegar a esa situación, y habiendo llegado cómo se hicieron estas barbaridades, que no tenemos adjetivos para calificar, igual que pasando una cantidad de números naturales, no tenemos imaginación para pensarlos.

Dicha exposición se tituló Kunst aus dem Holocaust, Arte del Holocausto, celebrada del 26 de enero al 03 de abril del 2016 en el Museo de Historia, como hemos indicado.

En esta realidad artística plástica, reflejo de otra realidad enormemente compleja y cruel, se demuestra y muestran varias realidades

Nos guste o disguste, en esta realidad artística plástica, reflejo de otra realidad enormemente compleja y cruel, se demuestra y muestran varias realidades: Estas personas en mayor o menor grado, se jugaban la vida al realizarlas; segundo, la enorme necesidad, inserta en el ser humano, de realizar arte, es decir, de representar la realidad, la verdad de la realidad, pero también, en cualquier situación, la belleza de lo humano en la tragedia; tercero, que cualquier persona, en una situación compleja, con unos pocos lapiceros y unas simples hojas, pueden hacer arte. Es decir, todo el mundo es artista, unos, quizás con las canciones, la música, la danza, los relatos orales, otros, con el arte plástico.

Podríamos decir o indicar que estos dibujos y pinturas expresan con claridad que el ser humano es más que el ser humano, que todo ser humano es más de lo que siente o piensa o dice o hace. Que el ser humano tiene una fuerza ilimitada, quizás, no solo porque tenga cuerpo y mente-cerebro, sino como muchos monoteísmos nos enseñan, porque tiene alma-espíritu inmortal.

No podemos negar, el doble espejo de la realidad, por un lado, una crueldad, bien organizada, a escala industrial, como dirían algunos pensadores de la Escuela de Frankfurt, el fin o la meta del exterminio, era completa y totalmente irracional, por denominarlo de una forma suave, pero los medios para obtener ese fin, eran completamente racionales, es decir, organizados sistemática y racionalmente, incluso científicamente, desde el primer paso, detectar bolsas de judíos y otras poblaciones, detenerlos, transportarlos, por lo general, pasaban por varios campos de concentración, y dirigirlos al último, organizar la extinción de esas personas, de una forma u otra, los crematorios, recoger sus pertenencias, por ejemplo, dientes, cabello, y al final, deshacerse de los cuerpos, terminando al final de la guerra, destruyeron muchos campos de concentración, para que se olvidase la memoria de la realidad, y sobretodo muchos papeles...

A veces, pienso que estamos en una situación similar, salvando las distancias, al mundo clásico griego, es decir, docenas de ciudades-Estados, repartidas por el Mediterráneo, con una práctica sociopolítica, muy diversa, y que tenía que surgir, un volcán de pensamiento o razonamiento, para intentar poner orden a la realidad práctica o moral o social o política, del ser humano, y de ahí surgieron los presocráticos, la terna Sócrates-Platón-Aristóteles, y diríamos los postaristotélicos o las escuelas helenísticas.

Creo que estamos en una situación similar, una realidad mundial de casi doscientos Estados en el planeta, siete mil millones de seres humanos, una tecnología-ciencia como nunca hemos tenido, y por tanto, un poder tan grande que no sabemos si él nos controla a nosotros, o nosotros a él. O ambas cosas al mismo tiempo.

Creo para terminar, que esta exposición, y todo este arte, y todas estas personas que hicieron este arte, nos están planteando muchas preguntas, pero una, que supongo, no habrán oído demasiado, es que por un lado, tenemos que buscar las causas y las razones, de esta crueldad, para que no se repita. Segundo, tenemos que crear planes de investigación y de creación de ideas, para gestionar el mundo, de tal manera, que no se vuelva a repetir jamás esta crueldad sin nombre. Paz y bien.

Arte en los campos de exterminio
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