Martes 13.11.2018

¿Soñar una nueva política es posible?

En mi último artículo expresaba la necesidad de unos militantes comprometidos con la excelencia y responsables en la elección de sus cuadros. De forma tal vez utópica, anhelaba afiliados alejados de los sistemas aparatistas y burocratizados de la vieja política. Una sociedad política-civil protagonista de la historia y devenir de nuestra ciudad, comunidad o país a través de partidos nuevos y distintos. E. Macron poniendo el dedo en la llaga escribió “somos más víctimas de nuestra inercia que de nuestros enemigos”.

En esta reflexión reto a los políticos, a tener ideales, valentía y capacidad profesional. Ideales para hacer frente a los viejos y nuevos desafíos de la sociedad actual, valentía para acabar con la corrupción y su sistema y capacidad profesional contrastada, por una “experiencia profesional anterior a la política en el sector público o en el privado” Rivera dixit, para articular un futuro mejor.

Reclamo una política de renuncias, diálogo y entendimiento que fue tan buena en nuestra transición

El político se debe a su partido, a un ideario que cumplir puesto que ha sido el que las bases y afiliados han propuesto y votado en su partido y por el que ha sido elegido. Hay un deber moral en el cumplimiento del programa que solo puede ser mediatizado por una necesaria negociación producto de la ausencia de mayorías absolutas de hoy en día. Es más, queriendo ser coherentes y acatando el “Contrato” con los votantes reclamo una política de renuncias, diálogo y entendimiento que fue tan buena en nuestra transición.

La situación muy difícil, calamitosa, de urgencia terminal de Cantabria, perdiendo PIB, perdiendo población, perdiendo juventud… requiere y necesita una transformación y un cambio que nacerá de esos políticos cualificados y atrevidos de la nueva política. Grabar a fuego en ellos conceptos como equipo, renovación, dialogo, verdad, transparencia, trabajo, humildad, escucha es imprescindible. Esos despachos opacos y de poder, esos acuerdos en restaurantes de alto copete, esas  formas de hacer antiguas que los populistas aprovechan para medrar en conciliábulos, círculos o “asambleas” parecidas son la antítesis de nuestro ideario. Somos diferentes y estamos al margen de la rancia política y del peligroso populismo tuitero y asociacionista.

La nueva política pues se sostendrá en una sociedad protagonista y activa a la que rendir cuentas y en unos militantes guiados por el bien común a los que escuchar y en políticos capaces, honrados y temporales. A los militantes, como yo mismo, les/nos pedí integridad y responsabilidad. A los políticos objeto de este artículo, capacidad, honradez, valor y fecha de caducidad, espero que esto no sea malentendido…. o sí. Son elegidos para cumplir y llevar a cabo un Programa desde unos principios éticos impecables. Este es el Contrato Social del Político.

¿Soñar una nueva política es posible?
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