viernes 03.07.2020

Analistas

Los analistas yerran más que la más fallona de las escopetas de feria. Pero son imprescindibles. Hay analistas brillantes, opacos y hasta de mirada oblícua. El gremio de los analistas es mucho más importante que el de los libreros, los escayolistas o los fontaneros.

Predijeron el ministerio de De la Serna, la victoria de Trump, la alcaldía de Gema Igual, la renovación de Cristiano hasta 2021, el IPC negativo, el duelo Iglesias-Errejón, los atentados de París, la irrupción del Estado Islámico, la caída de los precios del petróleo, el ascenso del Leganés a Primera, el cambio climático, el Nobel de Bob Dylan, los incendios del Samsung Galaxy Note 7, la cobra de Bisbal a Chenoa, la ruina de Vittorio y Luchino, el procesamiento de la Infanta Cristina y hasta la muerte prematura de Manolete y James Dean. Son los analistas.

Un analista es ese humanoide que cuando aparece en las tertulias televisivas desliza solemne y maleducadamente su índice sobre la pantalla de la tablet o del móvil mientras hablan sus compañeros. El/la analista invoca sus fuentes informativas como si tuviesen la importancia de las fuentes del Nilo. Se da la razón a sí mismo cada dos minutos. Recuerda sus exclusivas y silencia sus errores e incluso sus horrores. Se distingue de los analistas de laboratorio porque no lleva bata blanca.

El periodismo se tornó primero explicativo, luego interpretativo y más tarde opinativo

El periodismo se tornó primero explicativo, luego interpretativo y más tarde opinativo. El peldaño siguiente es este deslumbrante periodismo predictivo, el que ha encumbrado la casta sagrada de los analistas. Lejanos quedan aquellos años en que la única predicción aceptada democráticamente por los españoles era  la del tiempo.

Los analistas yerran más que la más fallona de las escopetas de feria. Pero son imprescindibles. Hay analistas brillantes, opacos y hasta de mirada oblícua. Son trashumantes porque inician las mañanas iluminándonos en la radio, continúan la agotadora jornada escribiendo su reveladora columna a mediodía y la concluyen abriéndonos los ojos en cualquier televisión vespertina. O a la inversa. El gremio de los analistas es mucho más importante que el de los libreros, los escayolistas o los fontaneros.

También predijeron el desplome del Banco Popular en Bolsa, la última lesión de Iniesta, el nombramiento de Javier Fernández al frente de la Gestora del PSOE, la destitución de Martín como entrenador del Osasuna, el éxito de la novela “Falcó” de Reverte, la decadencia física de Andrés Pajares, la agonía de Steve Jobs, la fortuna de Amancio Ortega e incluso el triunfo del Brexit.

Acabo de escuchar a un analista de lo más cotizado asegurar que este noviembre solo trae 30 días y nos regalará una superLuna descomunal en tamaño y brillo el lunes, 14. Aguardo inquieto su confirmación de que Nochebuena y Nochevieja caen este año en fin de semana

Ríndanse a la evidencia: Sin analistas no hay vida.

Comentarios