Martes 14.08.2018

De Gea nos saca de nuestras Casillas

No se para de hablar del portero que no para ni una. Antes arquero imbatible. Ahora guardameta que solo podría recibir una oferta del Portuense.

De Gea puede parar un taxi, puede parar una hemorragia, puede parar una pelea, puede parar de hablar, puede parar la alarma del despertador, e incluso puede parar el tráfico. Pero De Gea no puede parar ni un solo penalti ni un solo balón peligroso. David De Gea empieza a sacarnos de nuestras Casillas. Como sacó justamente a Iker de la portería nacional.

No se para de hablar del portero que no para ni una. Antes arquero imbatible. Ahora guardameta que solo podría recibir una oferta del Portuense. En Rusia le dispararon a puerta 12 veces y le metieron 11 goles. Once goles como las once ministras del Gobierno de Sánchez que aún le sangran al once nacional. Hizo una sola parada y está dispuesto a pedir inmediatamente disculpas por ello. Qué menos.

La Federación Española de Fútbol debería convocar un concurso nacional para encontrar su mirada

Construimos gigantes invencibles e inmortales por el mero deleite casi carnal de vencerlos y matarlos. Este cíclope de plastilina mide ciento noventa y dos centímetros, tiene pies de barro mal cocido y una cabellera pendiente de revisión. La Federación Española de Fútbol debería convocar un concurso nacional para encontrar su mirada, la más perdida que se recuerda en un Mundial. Una mirada perdida por goleada que ha sido su perdición. Y la nuestra.

Nadie, incluido él, sabe qué le pasa. Pero a nosotros, como a Iker, nos ha sacado de nuestras Casillas. Como en el juego de las tablas reales. En este pasatiempo se juega con blancas y negras. Y sacar al adversario de su casilla es el inicio de la derrota. De Gea es blanco interminable de críticas, quizás porque aún no sabemos si jugaba con los blancos o con los negros. Eso sí, tuvo la negra.

Un entrenador de blandiblú, sarcásticamente apellido Hierro, le mantuvo en la portería sin convicción y sin condición para defenderla. Los dos están pasando un julio atiborrado de radiografías, ecografías y dolorosos análisis periodísticos. Sus pronósticos son reservados, dentro de la gravedad. Pronóstico muy malos tiempos para ambos.

El gran problema de David De Gea Quintana es que ya tiene 27 años y la afición española le exigirá a partir de ahora hasta parar el tiempo. Otro imposible. No les Kepa duda.

De Gea nos saca de nuestras Casillas
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