Miércoles 15.08.2018

Juan Banderas

Juan Banderas es el único abanderado del fervor en un club centenario que debería pensar ya en ir abonando al abonado Banderas Virumbrales sus muchos trienios de fidelidad racinguista.

Juan Banderas solo tiene una bandera. Y la ondea los domingos en defensa propia y del Rácing de Santander. Juan Banderas ha recorrido cientos de kilómetros, vete y ven con su gigantesca bandera verde en la grada de preferencia este del Sardinero. No hay linier que conozca mejor que este Banderas no actor los 105 metros de su banda sagrada.

Juan Sánchez Virumbrales es ajeno a la actual guerra de banderas. La suya es color verde esperanza y, cuando no es la única, es la más grande de los Campos de Sport. Juan Banderas no abandera ninguna causa que no tenga consecuencias favorables para su Rácing del alma. Es un pacifista de libro. Sin fines de semana libres. 

Ahora que los finos analistas de lo cromático acaban de revelar que la camiseta de la selección española esconde una bandera republicana, Juan Banderas cotiza al alza en el mercado de las telas deportivas de colores. La suya no es la bandera del Tirano Banderas de Valle Inclán. Aunque el Racing le tiranice con sus laterales, sus carrileros y sus afanosos extremos que le llevan al extremo de la pasión.

Juan Banderas es huérfano, pero no está solo. Pertenece a una familia demasiado numerosa como para pasar gratis en el bus

Juan Banderas es huérfano, pero no está solo. Pertenece a una familia demasiado numerosa como para pasar gratis en el bus. No siempre ha tenido buenas relaciones con sus colegas de afición y aflicción futbolística. En 2007 quiso arrojar su mítica bandera como quien arroja finalmente la toalla. Y nos recordó que había seguido al Rácing en el taxi número 74 a Soria y a Salamanca. Eran los tiempos en que la hinchada verdiblanca cabía en una berlina. 

Juan Banderas lleva 21 años de abonado racinguista. Ha gritado, llorado y, sobre todo, corrido locamente la banda sabiendo que nunca iba a recibir el balón. Porque el esférico pertenece a la esfera de lo contingente. Y él a la esfera de lo sentimental.

Juan Sánchez no es tan apuesto como Pedro Sánchez. Pero es el único capaz de sentir los colores del Rácing en blanco y negro. Blanco de pureza y negro del túnel interminable de la Segunda B.

Juan Banderas es el único abanderado del fervor en un club centenario que debería pensar ya en ir abonando al abonado Banderas Virumbrales sus muchos trienios de fidelidad racinguista. Creo.

Juan Banderas
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