Miércoles 26.09.2018

La jueza desjuiciada pasó por Santander

Se trata de esa magistrada que echa las cartas, no al buzón, sino para sacarse 20 eurucos por sesión que añadir a su estupenda nómina de jueza de vigilancia penitenciaria de Lugo.

La jueza más famosa del país perdió hace muchos años el juicio. Cuenta sus destinos por desatinos. Se llama María Jesús García Pérez y ejerció dos veces en Cantabria con la misma delicadeza que agarra un luchador de sumo la cintura de su rival. Trienio negro (2006-2009) en el Juzgado de Familia. Bienio marrón (2011-2013) en el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria. Se movió cual elefanta ansiosa en cacharrería abarrotada.

Se trata de esa magistrada que echa las cartas, no al buzón, sino para sacarse 20 eurucos por sesión que añadir a su estupenda nómina de jueza de vigilancia penitenciaria de Lugo. Los periodistas de “El Progreso” descubrieron su regreso a la fama a partir de unos llamativos pasquines distribuídos por la ciudad. Ha sido la reaparición estelar de la jueza desjuiciada en los medios sin miedo de comunicación. Tercer expediente por falta muy grave que le abre el Consejo General del Poder Judicial. Por tarotista y vidente. Muy evidente. Muy merecido.

Ha sido multada por fumar en la sala de vistas y por llevar su gato a las audiencias públicas

En su pesado pasado judicial, María Jesús García compatibilizó sus tareas con actuaciones tan poco compatibles moralmente como desnudarse en el club de un amigo en Las Palmas. Como si la isla le aislara, exhibía músculo judicial por las mañanas y cuerpo entonces lozano por las noches. Nunca se la pudo sancionar por ello. Solo recibió elevadas condenas morales.

Esta jueza desjuiciada lleva  décadas sorprendiendo con autos y sentencias  a todo tipo de litigantes, familias y presos. Ejerció en Laredo y en Santander empeñada en hacerse inolvidable. No todo lo que hizo es publicable, aunque fue público y vergonzoso. Pónganse en lo peor.

La magistrada García llamaba la atención por su aspecto: extraña combinatoria entre faldas cortas, argumentos largos y sanciones de entretiempo. Ha sido multada por fumar en la sala de vistas y por llevar su gato a las audiencias públicas. Qué poca vista.

Con muchos menos méritos que la jueza tarotista han llegado grandes “celebrities” a “Supervivientes”. Apuesten dólares Trump contra galletas Fontaneda a que algún día la tentarán desde las televisiones. Y caerá a la primera.

Porque todavía no ha caído en la cuenta de quién es: una lamentable jueza desjuiciada. Que recurra el juicio si no está de acuerdo.

La jueza desjuiciada pasó por Santander
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