martes 4/8/20

Juventud, divino riesgo

Ponerse la mascarilla un joven parece tan imposible como poner puertas al campo. Adolescentes y jóvenes lideran esta nueva guerra contra los tapabocas.

La juventud es tan importante que todo el mundo suele vivir una. Pero lo que ni Rubén Darío, autor del poema “Juventud, divino tesoro”, sospechaba está ocurriendo. La mascarilla nos iguala a todos en esta España de Sánchez. Eso sí, a unos más que a otros. Y a los jóvenes les iguala en el rechazo a usarla.

Ponerse la mascarilla un joven parece tan imposible como poner puertas al campo. La mascarilla ha convertido la sociedad española en una mascarada. Adolescentes y jóvenes lideran esta nueva guerra contra los tapabocas.

Debemos comprender los riesgos veraniegos de la juventud

El gobierno abrió la mano en Junio y en Julio cierran los bares de copas. No todos, pero sí muchos jóvenes han recibido al verano con los brazos abiertos. Sin marcar las distancias, especialmente ese metro y medio imprescindible para sentirnos tranquilos y sentarnos alrededor de una cerveza.

Los padres y los abuelos son tan importantes que todo el mundo suele tenerlos. Sus hijos y nietos protagonizan la actual rebeldía sin reparar en la proximidad familiar de las víctimas. El desconfinamiento instaló la desconfianza hacia un virus invisible e imposible de erradicar. Acaba de iniciarse la caza y captura de los desobedientes, cuya inmensa mayoría son jóvenes. Una legión de desertores de la profilaxis, violadores de las normas sanitarias y soldados de la promiscuidad.

Ser joven es tan importante que la ex esposa del ex presidente Felipe González, Carmen Romero, reveló en 1997 la existencia de “las jóvenas”. Las chicas y los chicos de hoy serán quienes nos gobiernen mañana. Salvado su desgobierno actual, apostar por ellos es baza segura.

Aunque prefiramos el riesgo asumido por el joven motociclista Marc Márquez antes de romperse el húmero en Jerez, debemos comprender los riesgos veraniegos de la juventud. No están cubiertos por ninguna póliza, escapan a la policía y son el pan nuestro de cada día.

La juventud siempre ha sido un oficio de alto riesgo. Y ahora más.

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