Martes 23.10.2018

Los deméritos del Emérito

Las Cortes Generales quieren saber, instadas por Unidos Podemos, lo que se hizo en su Corte, comisiones a cortesanas incluídas. Y por qué patrón estaban cortados esos negocios llamativamente extramonárquicos.

Cuando el Rey Emérito llegó al trono en 1975 recibió el atronador sobrenombre de Juan Carlos I El Decente. Conforme fue reinando, declinó el uso de ese apelativo y reinaron otros de corte más grueso en la Corte del Rey que eligió “Bribón” como nombre para su yate.

El “Bribón” también reinó en los mares con don Juan Carlos a su caña. Ganaba regatas y la opinión pública (coincidente al milímetro con la opinión publicada) apenas le daba caña. No había entonces Redes Sociales de esas que ahora realizan pesca masiva de arrastre.

El Rey Emérito aparece en las grabaciones telefónicas de una de sus muchas amantes, Corinna, como alguien lleno de deméritos. Las Cortes Generales quieren saber, instadas por Unidos Podemos, lo que se hizo en su Corte, comisiones a cortesanas incluídas. Y por qué patrón estaban cortados esos negocios llamativamente extramonárquicos. Tremenda y delicada investigación.

Toca revisar y revisitar la Historia del Rey Emérito. Sopesar sus méritos y sacarle amablemente de la senda de la inviolabilidad

82 años después del Alzamiento del 18 de julio, Pedro Sánchez reitera que su Gobierno alzará la losa de 1.500 kilos de peso que custodia la tumba de Franco. Para que luego digan que la Historia no pesa y las tumbas no acaban dando tumbos. En un Ejecutivo lleno de gestos y gastos, la exhumación del dictador que hizo Rey a Juan Carlos es uno de los más esperados. Sucederá más pronto que tarde.

Toca revisar y revisitar la Historia del Rey Emérito. Sopesar sus méritos y sacarle amablemente de la senda de la inviolabilidad. Por razones biológicas, el octogenario y tullido Emérito tiene garantizada su lejanía de banquillos y tribunales.

Su yerno felón ha elegido cárcel de cinco estrellas en Ávila, pero al Emérito nadie le hará ver las estrellas con el recordatorio de sus múltiples negocios. Cosas de familia que consolidan el reinado inmaculado de Felipe VI, quien ha de poner freno a su acelerado envejecimiento. Barbicano, apolíneo y conciliador, ganaría de calle un referéndum sobre la Monarquía. Porque la calle está con él, a pesar de Letizia, con zeta de zangolotina.

Una de las vías de acceso a la Administración Pública es el concurso de méritos. Y una de las vías de salida de la estima social es el concurso de deméritos. El Emérito anda en ello. Eso sí, ya con bastón.

Los deméritos del Emérito
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