miércoles 23.10.2019

Narcos buenos rescatan a guardias civiles náufragos

Las últimas previsiones económicas predicen mar arbolada en la economía española. Acostumbrados a la calma chicha del crecimiento económico en torno al 3 por ciento, la marejada que se anuncia causará naufragios.

Esta España largamente en funciones y eternamente en fricciones nos enternece de vez en cuando. Cuatro narcotraficantes rescataron del mar en Málaga a tres guardias civiles náufragos que les perseguían. El choque previo de lanchas pareció de trenes. La de los buenos quedó a la deriva y los agentes adquirieron la involuntaria condición de hombres al garete. La de los malos hubo de parar supermotores y subir a bordo a los buenos.

El helicóptero de la Guardia Civil que grababa las imágenes de la persecución completó su misión multimedia con la megafonía. A falta de un VAR de narco colisiones marítimas, diríase que los transportistas de hachís no pusieron mucho interés en convertirse en altruistas socorristas de Cruz Roja. No era su misión principal.

Este barco inestable llamado España navega en lastre hace muchos meses

Altavoz en ristre, desde el helicóptero de la Benemérita se les recordó con cierta sutileza que la omisión de socorro hubiese dado con sus huesos en la cárcel por tres delitos de homicidio imprudente. Antes de asumir tamaña condena, prefirieron autocondenarse al surrealista rescate. Juntos, unos empapados en el sudor fío de su próxima detención y otros empapados por el chapuzón, llegaron a puerto. Buen puerto para los guardias. Y puerto previo a la puerta penitenciaria para los narcos salvadores.

Las últimas previsiones económicas predicen mar arbolada en la economía española. Acostumbrados a la calma chicha del crecimiento económico en torno al 3 por ciento, la marejada que se anuncia causará naufragios. Entre los buenos y entre los malos. Porque este barco inestable llamado España navega en lastre hace muchos meses.

El capitán de la nave, Sánchez Castejón, espera rendir viaje multitudinario el 10 de noviembre y echar el ancla. Teniendo en cuenta que en una sola tarde de octubre de no hace tanto tiempo pasó de almirante a grumete en su propio partido, corresponde otorgarle el beneficio de la duda. Otra cosa es que el cuerpo electoral, que no tiene últimamente buen cuerpo,  le otorgue la confianza que desea. 

Caso de no obtenerla, será muy curioso observar quién acude a su rescate. De momento, Sánchez permanece en alta mar, capeando un temporal creado por él mismo. Lo que viene siendo una borrasca de autor.

Narcos buenos rescatan a guardias civiles náufragos
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