viernes 03.07.2020

En el país de "Las Campos"

En un país que solo se pone de acuerdo para insultar, lo único que no necesitábamos era este narcoserial familiar. Una mezcla hedionda de almíbar y pimentón liderado por quien fuera una gran periodista: María Teresa Campos, y quien nunca será nada: Terelu.

Hasta que llegaron las Campos, solo importaban las funciones de mañana, tarde y noche, prorrogadas desde el 21 de diciembre de 2015, del Gobierno en funciones. Dramaturgia pura. Desde agosto, María Teresa y Terelu están también en funciones, aunque solo de noche, protagonizando un indescriptible “docureality” titulado “Las Campos”. Apasionante.

En un país que solo se pone de acuerdo para insultar, lo único que no necesitábamos era este narcoserial familiar. Una mezcla hedionda de almíbar y pimentón liderado por quien fuera una gran periodista: María Teresa Campos, y quien nunca será nada: Terelu.

Madre e hija dando envidia, pena o asquito, según exigencias del guión. Acompañadas por amistades del todo irrelevantes. Resulta infinitamente más interesante la vida diurna de los farolas urbanas de Segovia que esta nueva aventura impúdica de las Campos. La opinión pública coincide por una vez con la opinión publicada. Y está persuadida de que estas dos Teresas han subastado definitivamente sus biografías ultraligeras.

Su morbo crece exponencialmente, casi como el volumen de Terelu, cuya escena de la semana pasada practicando algo que ella creía boxeo es memorable

Ambas serían, con mucha suerte, actrices requetesecundarias hasta en la función teatral de Navidad de cualquier geriátrico. Pero su morbo crece exponencialmente, casi como el volumen de Terelu, cuya escena de la semana pasada practicando algo que ella creía boxeo es memorable... Porque nadie olvidará la halitosis audiovisual que desprendió.

Estas dos señoras han logrado una sola cosa: demostrar que es más fácil ponerle puertas al campo que a las Campos. Son dueñas de un desvarío verbal único e irrepetible. Por separado, nadie las querría por más tiempo del que dura un sorbo de café. Juntas, están haciendo historia mientras la Historia de España no encuentra adjetivos, interjecciones ni adverbios que describan el páramo institucional que atravesamos desde hace casi 250 días.

Antonio Machado nos regaló sus inmensos “Campos de Castilla” muy a tiempo. La llegada de las Campos le hubiese inspirado una violenta sustitución de lo lírico por lo tétrico. Y hubiera escrito entonces “Las Campos de España”. Imagínense.

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