sábado 04.07.2020

¿A dónde Valls Ciudadanos?

El por qué Rivera sigue las instrucciones del gabacho xenófobo, conduciendo al partido por el camino de la indefinición ideológica y con una orientación política según los vientos, ¿es un misterio.?

Hubo un tiempo en que me afilié a Ciudadanos y participé activamente en aquel partido nacido en Cataluña que plantaba cara al independentismo e irrumpía valientemente en toda España. Suponía un giro a la putrefacta política bipartidista trufada con independentistas auxiliares de un PP y un PSOE en descomposición.

Allí estaba el joven Rivera de flequillo ensortijado que inspiraba confianza, se le veían maneras de líder y capacidad para desplazar a la clase política que sufríamos. Era la regeneración, una nueva forma de hacer política, de desterrar los demonios de las dos Españas renacidas con el malhadado zapaterismo.

Además, Ciudadanos salía de Cataluña, un reducto purulento antiespañol y se presentaba con un aire nuevo, jovial, distinto a lo que representaban Zapatero y Rajoy. Un acto de valentía, una forma de llevar al resto de España un nuevo concepto de ser español. Era como una aparición, algo claro y limpio que resplandecía. Hay que ayudar, me dije, hay que tomar partido y como decía Celaya en sus versos “tomar partido, partido hasta mancharse”. Había que trabajar, negarse a seguir en esa aturdida España que nos llevaba a la destrucción por el nacionalismo y el bipartidismo insoportable y corrupto.

Era la regeneración, una nueva forma de hacer política, de desterrar los demonios de las dos Españas renacidas con el malhadado zapaterismo.

Si alumbrar un partido para toda España, en poco tiempo, no era una tarea fácil, pues arribistas de toda laya y condición se arremolinaban junto a quienes, como yo, convencidos de la grandeza de participar en la política de forma limpia y sin atisbo de interés, pronto ese sueño se derrumbó. El nuevo Ciudadanos, no dejaba de ser un Ciudatans desconfiado y con mal aliento político, que no miraba, ni mira, la calidad humana sino lo inmediato, lo propagandístico y la rendición servil e incondicional del militante.

Hoy con apenas seis años en el panorama español es un partido más, olvidó o nunca pensó en la regeneración, ya no se le distingue de los viejos partidos, carece de ideología y de principios, es un partido mero-oportunista. La buena gente que le vota o le sigue, es porque, o no conoce las entrañas de ese tinglado, o lo sabe y espera aprovecharse.

Todo es marketing, no hay nada detrás, no hay un partido de militantes, se les ignora y acalla sistemáticamente con expedientes o con la indiferencia, su estructura y funcionamiento está más cerca de un partido leninista que de un partido democrático y constitucional. 

Y para colmo del desquiciamiento Ciudadanos se ha rendido al socialista y funesto exministro del Interior de Francia, Manuel Valls con mando en plaza ideológica en Ciudadanos. Este personaje, lacayo de Macrón, que expulsó de Francia el año 2013 a 10.000 gitanos rumanos y búlgaros, ignorando los derechos de libre circulación y de residencia en la Unión Europea, es quien imparte órdenes a Ciudadanos de cómo y con qué partidos se ha de negociar en Andalucía y en España.

El nuevo Ciudadanos, no dejaba de ser un Ciudatans desconfiado y con mal aliento político, que no miraba, ni mira, la calidad humana sino lo inmediato, lo propagandístico y la rendición servil e incondicional del militante.

El por qué Rivera sigue las instrucciones del gabacho xenófobo, conduciendo al partido por el camino de la indefinición ideológica y con una orientación política según los vientos, ¿es un misterio.?

Rivera y sus amigos del Ejecutivo, están teniendo tal cortedad de miras, no sólo por la insensatez de lo de Valls, sino por su propia corrupción orgánica, la manipulación de las Primarias, el incumplimiento de sus propios Estatutos, o el desprecio a sus militantes con los fichajes de última hora. Todo esto y más, hacen prever que el futuro de esta formación política lleva el mismo camino que el Centro Democrático Social, ser flor de un día.

Si Ciudadanos sigue con su obcecación de llegar al poder por el poder, como sea y cuánto antes, -miedo me da-, sus días están, como los del rey babilonio Belsasar, Mené, Telké, Perés, (medidos, pesado y contados), pues quienes les votamos y trabajamos honrada y activamente en Ciudadanos, nunca más lo haremos por la errático e indigna forma de hacer política, por eso: ¿a dónde Valls Ciudadanos?

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