Miércoles 14.11.2018

¿Eres feminista?

Hay conceptos que, fruto de la avalancha de opiniones contrarias del momento, obligan a mucha gente a desmarcarse apresuradamente, para evitar "malos entendidos". Con la palabra feminismo viene ocurriendo lo mismo y, aún hoy, es fruto de polémica. Muchas mujeres se sienten obligadas a manifestarse, como mínimo, como "no feministas".

¿Eres feminista?

"Yo no, qué va"

Hay conceptos que, fruto de la avalancha de opiniones contrarias del momento, obligan a mucha gente a desmarcarse apresuradamente, para evitar "malos entendidos". "Yo no soy comunista", "no soy nacionalista y, menos aún, independentista". Hasta no hace mucho tiempo, muchas personas, sobre todo hombres, se veían obligadas a aclarar ostentosamente que no eran homosexuales. Con la palabra feminismo viene ocurriendo lo mismo y, aún hoy, es fruto de polémica. Muchas mujeres se sienten obligadas a manifestarse, como mínimo, como "no feministas". ¿Por qué?

El error viene dado porque, primero, feminismo, así, en abstracto, dice poco (o mucho) de lo que significa. Y segundo, feminismos hay muchos, pero existe un interés especial, desde muchos ámbitos, fundamentalmente el masculino, en generalizar para confundir y provocar reacciones contrarias o contradictorias. ¿Es posible que haya mujeres que estén en contra de la igualdad con los hombres? Creo que no. Pues esa es la base del feminismo. Lo demás son interpretaciones, opiniones o formas distintas de trabajar para conseguir esa igualdad.

Bajar el debate a los niveles más elementales me parece necesario si queremos que la mayoría de las mujeres lo comprendan

Seguro que, quienes llevan mucho tiempo debatiendo sobre lo que es o debe ser el feminismo, considerarán lo dicho antes como simplista, superficial o teórico. Y llevarán razón. No en vano, las opiniones aquí expuestas son las de un osado varón, con la mejor voluntad de aportar algo, pero consciente de que la situación de las mujeres le afectan de distinta manera a como la viven y sufren ellas. No obstante, bajar el debate a los niveles más elementales me parece necesario si queremos que la mayoría de las mujeres lo comprendan. Lamentablemente muchas mujeres aún no lo comprenden.

Llevan muchos años, siglos, las mujeres denunciando situaciones injustas que sufren por el sólo hecho de haber nacido mujer. Por eso, porque el movimiento viene de lejos y, sobre todo, porque cualquier modo de feminismo ha recibido siempre el rechazo de los hombres y de su sistema de pensar y organizar la sociedad, el movimiento feminista ha recogido un caudal enorme de experiencias, positivas y negativas. Fruto de esa diversidad de experiencias es que el feminismo se haya manifestado de manera diversa, dando lugar a diversas interpretaciones y, sobre todo, a diferentes opiniones sobre cómo trabajar para conseguir esa igualdad que, en el fondo, une a todos los feminismos.

Hay multitud de colectivos feministas pero, a fuerza de resultar esquemático y simplificador, me atrevo a establecer los siguientes "feminismos":

Hay un feminismo formal que se conforma con que las leyes recojan la igualdad entre mujeres y hombres como un principio fundamental y que, cuando éste no se respeta, lo atribuyen a abusos o excesos de determinados hombres prepotentes, violentos, insensibles, ambiciosos... A apoyar este feminismo, apenas si llegan las distintas administraciones.

Existe el feminismo de las cuotas. Tiene que haber -dicen- en todos los ámbitos de la política, de la economía y de lo social, allí donde se toman las decisiones, igual proporción de hombres que de mujeres. Y lo reducen todo a los números, sin entrar en las funciones que se les han de atribuir o en los espacios de poder que las mujeres deban ocupar. Este feminismo lo defienden varios partidos políticos y colectivos, y se va abriendo paso, poco a poco, en la promulgación de normas o leyes.

Estos "feminismos" coinciden en que la solución a la desigualdad y la discriminación debe provenir de las autoridades, de las instituciones y de las leyes y, como mucho, de la educación

Hay un feminismo que defiende la discriminación positiva en favor de las mujeres. Son tantos los años y tal el retraso de las mujeres, en muchos aspectos de la vida, que reclaman para las mujeres más y mejores oportunidades que para el resto, para compensar ese retraso y así poder llegar a equipararse con los hombres. Este feminismo sólo lo defienden ciertos partidos y algunos colectivos feministas.

También hay un feminismo que considera a los hombres como sus principales enemigos y que, sobre todo, se manifiesta cuando se producen situaciones de violencia extrema (asesinatos, violaciones, malos tratos...). Y, una radicalización de este feminismo es el de las mujeres que rechazan la colaboración con los hombres para buscar soluciones.

En lo básico, estos "feminismos" coinciden en que la solución a la desigualdad y la discriminación debe provenir de las autoridades, de las instituciones y de las leyes y, como mucho, de la educación.

Hay otros feminismos que, sin excluir necesariamente los anteriores, creen que el reconocimiento en las leyes, de la igualdad como derecho, no es suficiente. Que el establecimiento de cuotas, sin más, deja de lado el mérito y la capacidad que puedan tener las mujeres para ocupar puestos de responsabilidad. Y que, en el fondo, quienes defienden las cuotas es como si desconfiasen de que las mujeres puedan alcanzar esos méritos y  llegar a tener esa capacidad. Y también que la discriminación positiva no se puede exigir para todas las mujeres por igual (porque también hay clases entre las mujeres), ni sólo para las mujeres, puesto que hay muchos hombres que, fruto de su origen de clase, también sufren ese retraso.

Estos feminismos se rebelan contra los asesinatos de mujeres (56 confirmados a 30 de diciembre de 2017), por supuesto, pero también tienen presentes, aunque no los comparen, los 524 (en 2017), la mayoría hombres, muertos en accidente de trabajo; se rebelan contra las mil violaciones anuales de mujeres, sin olvidar los casi 500.000 accidentes laborales, consecuencia de los cuales, muchos hombres han quedado, en el mismo período, mutilados e incapacitados de por vida; o contra las condiciones de opresión que sufren millones de hombres y, sobre todo, mujeres en el trabajo (precariedad, paro, inseguridad, acoso,  bajos salarios, desigualdad...). Estos feminismos, aunque no comparen los datos, sí creen que todos ellos son injustos.

Hace tiempo que está en marcha toda una ofensiva para hacer desaparecer del 8 de Marzo el carácter de Día de la Mujer Trabajadora con que se instituyó

Estos feminismos son conscientes de que la solución para las mujeres debe de englobarse en una sola lucha por un cambio de sistema, por una transformación global de la sociedad, donde desaparezca la explotación y la opresión de unos seres humanos por otros, donde la igualdad sea real, tanto en lo político, como en lo económico y lo social. Una lucha en la que la participación y el protagonismo de las mujeres sea, no solo fundamental, sino imprescindible. Algunos de estos feminismos se autodefinen como anticapitalistas, ecofeministas, etc.

Vivimos unos momentos de "boom" feminista. Y no tardará en llegar el establecimiento del día internacional del "orgullo mujer", donde prime manifestar festivamente la alegría de ser mujer, por encima de la denuncia y la reivindicación. Hace tiempo que está en marcha toda una ofensiva para hacer desaparecer del 8 de Marzo el carácter de Día de la Mujer Trabajadora con que se instituyó. Personalmente creo que, el día en que la mayoría de las mujeres renieguen, desprecien o simplemente no se enorgullezcan de su condición de trabajadoras (no solo asalariadas, sino trabajadoras, sin más) como elemento fundamental para el desarrollo de la sociedad, ese día habrán perdido una parte importante de su capacidad de participación y  protagonismo en la construcción de esa sociedad justa que muchas y muchos anhelamos.

Este 8 de Marzo, que algunos seguimos reivindicando que sea el Día de la Mujer TRABAJADORA, deberá servir para reforzar el Movimiento Feminista, que no ha empezado ahora, pero que ahora está adquiriendo una dimensión tal que hace que el logro de sus reivindicaciones, sin duda, está más cerca que nunca.

¿Eres feminista?
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