Martes 13.11.2018

Matar al padre

No sólo han dicho NO a Susana Díaz (ambiciosa contrastada o tonta útil, si me apuras), sino que han dicho NO a “sus padres de la patria”, a los venerados Felipe, Guerra, Corcuera, Leguina, Zapatero, Rubalcaba, Blanco, Bono, Rodríguez Ibarra, Chaves, Fernández, Ximo Puig, Fernández Vara, García Page, Lambán y los ínclitos Madina y Hernando.

¿Por qué son importantes los resultados de las primarias del PSOE?

Para Pedro Sánchez puede que lo sean porque se saca la espina del Comité Federal del 1 de Octubre pasado, porque ha recibido el apoyo sincero de un grupo muy importante de compañeros de partido o porque dichos resultados le permiten (ya veremos) llevar a cabo las ideas y las políticas en que cree. Al fin y al cabo, Pedro Sánchez no es más que una persona, un militante, un afiliado de un partido.

Pero, por ello, no es eso lo más importante.

Esa clase-élite dirigente ha visto cómo sus bases, mayoritariamente, se le “han subido a las barbas”

Lo importante es que una mayoría de afiliados al PSOE ha dicho NO. El PSOE, un partido con “mucha historia” y, precisamente por eso, por ¡tanta historia!, muy condicionado por las decisiones que sus dirigentes han ido tomando a lo largo de ella, muy comprometido con los vínculos que su cúpula dirigente ha ido estableciendo con los estamentos del más alto poder, muy alejada esa cúpula del sentir de sus bases y muy poco sensible ante los problemas de la mayoría de la población, ese PSOE, esa clase-élite dirigente ha visto cómo sus bases, mayoritariamente, se le “han subido a las barbas”. Se han atrevido a decir NO, quizá temblorosos, pero lo han hecho.

No sólo han dicho NO a Susana Díaz (ambiciosa contrastada o tonta útil, si me apuras), sino que han dicho NO a “sus padres de la patria”, a los venerados Felipe, Guerra, Corcuera, Leguina, Zapatero, Rubalcaba, Blanco, Bono, Rodríguez Ibarra, Chaves, Fernández, Ximo Puig, Fernández Vara, García Page, Lambán y los ínclitos Madina y Hernando. A todos ellos (¡cuántos son!), “viejas glorias” o “nuevos aspirantes”, pero todos con mucho poder, las bases han dicho NO.

Es la dolorosa rebelión de los hijos contra el padre, contra la autoridad y las estructuras sociales de poder que, dentro del partido, esos cuantos representan y que tanto les asfixiaban.

Y han dicho NO, también, a los demás poderes fácticos (Ibex 35, Prisa, ‘El País’ y demás medios vinculados al poder con todo su ejército de pseudoperiodistas “creadores de opinión”) que apostaban por un relevo “suave” y controlado en el partido, que garantizase que las cosas iban a seguir igual.

A todo ese poder, las bases del PSOE, contra todo pronóstico, con el voto secreto, pero se han enfrentado.

¿Cómo hay que valorar esa rebelión?

No tanto por lo que el triunfo de Pedro Sánchez vaya a influir en la trayectoria del PSOE (que está por ver) y en la política general, sino por lo que, en el panorama político general, esa mayoría de militantes del PSOE representa y el significado que tiene su rebeldía.

La rebeldía de las bases del PSOE hay que inscribirla en el despertar generalizado que ha supuesto el 15-M

Sin duda que la rebeldía de las bases del PSOE hay que inscribirla en el despertar generalizado que, de un tiempo a esta parte, ha supuesto para la conciencia de la mayoría de la población el 15-M, movimiento que primero “parió” las Mareas, las Marchas de la Dignidad, Podemos y las confluencias, y Unidos Podemos y que, ahora, contamina las, hasta ahora, disciplinadas bases del PSOE. Eso es lo importante y lo que hay que valorar. Sin optimismos ingenuos, sin escepticismos, también, pero con objetividad: algo se sigue moviendo en el panorama político general. Y ese algo camina hacia una mayor toma de conciencia de la población, que, en cada momento y lugar, se manifiesta de forma distinta y por organizaciones y colectivos diversos: ahora le ha tocado al PSOE. Es el movimiento global lo que importa.

Pero ¡ojo!: dice Freud (quién si no) que el padre asesinado por la prole acaba por tener más poder, influencia y autoridad que el padre vivo. Y la razón es que la obediencia que se le profesa al cadáver está íntimamente asociada al complejo de culpa. Han sido muchos años de veneración, de idolatría, de entrega filial, de rutina, también. Libérense los militantes “rebeldes” del PSOE de toda culpa y reverencia hacia “sus mayores” y permanezcan atentos: sus “padres”, tan queridos durante tantos años, y hoy aparentemente muertos, pueden revivir. No tardarán en echarse las culpas unos a otros de su fracaso y tratarán de congraciarse con los vencedores. Ningún remordimiento en los “rebeldes”, ninguna pena que cumplir. Y ¡ojo! que a su hoy capitán, Pedro Sánchez, habrá que recordarle, permanentemente que su fuerza se la da la base. No sea que se le olvide y acabe convirtiéndose en una nueva élite que sustituya a la anterior.

Matar al padre
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