viernes 03.04.2020

La pela es la pela

Les entiendo y comprendo perfectamente, porque un cántabro paga 737 euros de impuestos más al año que un vasco.

Llevamos casi ocho años en los que todos los días, semanas, e incluso meses los españoles nos desayunamos con informaciones y noticias  que aparecen de forma continuada y recurrente, una y otra vez, como una interminable carraca . ¡Venga y dale!.

Muchas veces nos parece que lo nuestro, lo que nos identifica, es malo y ejercemos un desmesurado espíritu crítico sobre nosotros mismos, menospreciando nuestro pasado y dudando de nuestro futuro. Cada vez que se acercan unas elecciones, sean municipales y autonómicas o generales, una corriente autocrítica destructiva nos recorre en nuestro interior.

En las pasadas elecciones municipales del 24 de Mayo, ochocientos nueve ciudadanos del municipio cántabro de Castro Urdiales votaron al partido recién constituido “Anexión a Vizcaya”-con “v” e “y”- justificándose en la consecución de mejores servicios para los castreños. 

Les entiendo y comprendo perfectamente, porque un cántabro paga 737 euros de impuestos más al año que un vasco. Está claro que su único objetivo es pagar menos impuestos y además, argumentarán que los vascos pagando menos tienen mejores servicios, y entre nosotros, en eso tienen razón, pero se olvidan que la Hacienda vasca no entiende de solidaridad ni cooperación con el resto de los territorios y habitantes de España.

Un privilegio que es imposible de justificar en el siglo XXI, ni en España, ni en Europa. Y ahora, claro está, los catalanes quieren andar por la misma senda. Mucho me temo que los genios políticos proponen perpetuar y ampliar las desigualdades dentro del Estado. Le recuerdo, querido lector, que su voto no vale lo mismo que el de un catalán o el de un vasco. Vale mucho menos y si duda de mi palabra, compárese con la castellana Soria árida y fría.

¿Hacia dónde vamos?. Los anexionistas castreños buscan sumarse a los privilegiados, buscan vivir mejor, gozar de una de las villas marineras más dinámicas del norte de la península ibérica pero disfrutar del privilegio de pagar sus impuestos en el País Vasco y….¿ por qué no en Cataluña?. ¿A quién votarán esos ochocientos nueve castreños el próximo 20 de diciembre?. La pela es la pela.

La pela es la pela
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