lunes 30/11/20

Una Marea para ganar Cantabria

Tenemos que centrarnos en todo lo que nos une, lo que nos separa es poco y, a todas luces, insignificante y ser capaces de crear un ente político en torno al trabajo común.

Los comicios del 2015 nos dejaron una distribución parlamentaria muy dividida. A pesar de que el Partido Popular se encargó antes de hacer las maletas del Gobierno Autonómico de reducir el número de representantes al mínimo legal, dos fuerzas nuevas consiguieron irrumpir en el Parlamento. Todo indica que en las próximas elecciones esta fragmentación continuará y que el año que viene harán todo lo posible por entrar nuevas olas y lealtades y por mantenerse viejas rosas.

Las últimas encuestas dan un aumento de escaños al bloque conservador, que parece impermeable a sus escándalos internos y esconde sus políticas detrás banderas de colores. Sin embargo, y aunque pudiera parecer paradójico, esa subida que les dan en las encuestas podría materializarse en un descenso de escaños en la suma del bloque del Partido Popular y Ciudadanos.

Por primera vez, al menos desde que este joven servidor tiene memoria, la derecha cántabra está sumida en período de atomización y creación de nuevos partidos, lo que se podría traducir en que una fuerza confluyente progresista podría obtener, más fácilmente que nunca, unos grandes resultados la próxima primavera.

Los comicios del 2015 también mostraron la capacidad de autoorganización de un gran número de vecinos que decidieron aventurarse y crear candidaturas municipalistas que llevaran a sus ayuntamientos una nueva forma de hacer las cosas. Mientras desde Podemos se sacaba pecho por Madrid, Barcelona, Zaragoza, Santiago o Cádiz se olvidaba injustamente a los valientes que intentaron cambiar Santander, Torrelavega, Reinosa, Santoña o Miengo.

A poco más de un año de las elecciones el viento empieza a soplar favorable y la posibilidad de generar una Marea Cántabra resuena más fuerte que nunca. Hay que reconocer que costó convencer a propios compañeros de la necesidad de dejar las siglas a un lado y construir un espacio abierto, horizontal y participativo que uniera a fuerzas políticas amigas y movimientos sociales. Pero la insistencia dio sus frutos y ahora parece que ya nadie dentro de Podemos duda de la necesidad de crearlo y que es la mejor herramienta de la sociedad para poner las instituciones al servicio del pueblo. Pero no sólo propios, agrupaciones municipalistas y autonómicas sin representación parlamentaria, claman la misma necesidad.

Ya se ve hasta a los STV, jersey al cuello, diciendo que se necesita un cambio en esta ciudad

Alegra ver que, por primera vez en mucho tiempo, las personas progresistas de Cantabria nos vamos uniendo, mientras tanto, el bloque conservador se desgaja. Aún queda mucho por hacer en un proyecto que todavía no está ni en pañales, pero la ilusión de la militancia de tan diversos colectivos es más que motivante para seguir trabajando en ello. Y es que necesitaremos toda la ayuda del mundo para conseguirlo.

Tenemos que centrarnos en todo lo que nos une, lo que nos separa es poco y, a todas luces, insignificante y ser capaces de crear un ente político en torno al trabajo común. No podemos cometer los mismos errores del pasado. La extensión a nivel municipal es una de las claves para el éxito de toda herramienta política que pretenda el cambio en Cantabria. Será muy difícil, prácticamente imposible, tener éxito a nivel autonómico sin avanzar posiciones a nivel municipal y viceversa.  

Debemos aprovechar que el ámbito municipal es percibido por la gente como el espacio político más cercano y directo. Sin lugar a dudas, el mejor lugar posible donde desarrollar las políticas horizontales y participativas con las que predicamos. En 2015 entramos en un puñado de municipios, incluso en alguno llegamos a gobernar, no nos tenemos que conformar con eso. Hay que ir más allá, tenemos que ser capaces de luchar por gobernar los municipios más grandes, los más pequeños, los rurales, los urbanos... tenemos que ser capaces de gobernar la capital.

Y es que, en este último punto, tenemos un factor importantísimo, la pésima gestión de Gema Igual. Si poner en pie de guerra a medio Santander con el absoluto fracaso del carril bus con aires de grandeza y transbordos al que llaman MetroTUS no fue suficiente, ahora se la revolucionan hasta los más acólitos. Y es que el atentado paisajístico y natural de la Magdalena nos duele a todos. Ya se ve hasta a los STV, jersey al cuello, diciendo que se necesita un cambio en esta ciudad.

Ya estamos en primavera, es el tiempo de sembrar las semillas de las que brotará el futuro de Cantabria y parece que sí, que hay posibilidades de crear una alternativa para nuestra tierruca. Ahora es el momento de llevar el proyecto a la calle, pues sin el apoyo de una gran mayoría social fracasaría. Necesitamos ilusionar más que nunca lo hemos hecho hasta ahora. Espero, con estas líneas, haberte transmitido esa ilusión. Ahora es el momento de que tu, querido lector, la transmitas. Nos vemos en las calles.

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