jueves 12.12.2019

Las diputadas del 28A al 10N

Lo que queda claro es que el feminismo es la brújula que nos enseña el camino para alcanzar una democracia más consolidada en base a una igualdad sin fisuras.

Desde las elecciones de abril hasta las de noviembre se han producido cambios significativos en tan solo seis meses. Lo acabamos de ver con la conformación de las Cortes Generales esta misma semana. Y es que la entrada de Vox con 52 diputados en el Congreso de los Diputados ha puesto en jaque amplios consensos alcanzados por partidos de distintos colores como la lucha contra la violencia machista. La semana pasada, en el Día Internacional de la Violencia contra la Mujer, hemos tenido que ver como en nuestra tierruca bloqueaban una declaración institucional o como han presentado una moción en el Ayuntamiento de Santander con tintes negacionistas a la gran lacra de nuestro país. Lamentablemente esto no ha ocurrido solamente en Cantabria y esta actitud repulsiva y vergonzosa se ha reproducido en otros lugares. Vox se parapeta en términos como “ideología de género” o “guerra de sexos”, no solamente para negar la realidad, sino para trasladar a la población una sensación bélica que incita a traducirse en una violencia real hacia las mujeres que reclaman más igualdad. Esta actitud no es peligrosa porque lo digan las feministas o colectivos de izquierdas, ya que del mismo modo se han manifestado desde la ONU aseverando eso mismo. Se empeñan en mentir diciendo que las feministas ven a los hombres como enemigos, cuando la verdad es que se quiere que los hombres sean aliados para acabar con todo tipo de violencias machistas y las desigualdades. La entrada de Vox también ha producido efectos colaterales en la representatividad femenina en el seno de nuestra democracia, el Congreso de los Diputados.

En las pasadas elecciones de abril se logró un hito histórico en España en cuanto a la representatividad de las mujeres

A pesar de la conciencia de que las mujeres dejen de ser invisibilizadas en la escena política, y pública en general, como paso imprescindible para alcanzar una igualdad real, en verdad es algo que no se ha normalizado en ningún caso. En las pasadas elecciones de abril, 88 años después de que las mujeres pudieran votar por primera vez, se logró un hito histórico en España en cuanto a la representatividad de las mujeres. En abril conseguimos figurar en el mundo como un país a la delantera al alcanzar una igualdad real con el 47’4% de mujeres frente a hombres como nuestras representantes institucionales. Gran dato, pese a que las mujeres sigan siendo menos que hombres. Aun así este dato nos convirtió en el parlamento más igualitario de Europa y el quinto del mundo, detrás de Ruanda, Cuba y Bolivia que en sus parlamentos hay más mujeres que hombres, y por detrás de México que superaba en un punto a España. En ese entonces, el partido que contaba con un mayor porcentaje de mujeres diputadas entre sus filas fue Unidas Podemos con un 57’1% de mujeres con cargo institucional, seguidos de PSOE, PP y, muy a la cola, sin que a nadie le pille por sorpresa, Cs y Vox. 

La entrada de Vox ha desvirtuado totalmente estos porcentajes y las mujeres diputadas que podemos encontrar hoy en el Congreso de los Diputados han bajado a 151. Es decir, el porcentaje ha descendido del 47’4% al 43’2%, perdiendo el orgulloso podio de los cinco primeros del mundo que tuvimos la oportunidad de saborear unos meses. En esta ocasión, Unidas Podemos sigue siendo el partido con más mujeres diputadas, seguido del PSOE. A nadie le sorprendería que Vox, teniendo más diputados en esta ocasión, siga estando de nuevo a la cola.

Seguimos siendo el primer país con mayor número de ministras, aunque en funciones hasta la nueva formación de Gobierno

Aunque estos datos sigan sin ser los mejores, y haber perdido un poco de terreno a nivel mundial, en Europa seguimos sin estar nada mal. Con menor presencia femenina en los Parlamentos, detrás de España, están Finlandia (41’5%), Francia (39’7%), Bélgica (38%), Dinamarca (37’4%), Austria (37’2%) o Italia (35’7%) según los datos de la ONU.  Y seguimos siendo el primer país con mayor número de ministras, aunque en funciones hasta la nueva formación de Gobierno. Lo que queda claro es que el feminismo es la brújula que nos enseña el camino para alcanzar una democracia más consolidada en base a una igualdad sin fisuras. Poco a poco se va consiguiendo una representatividad de las mujeres más firme porque, como ya dijo Ada Colau en su momento, la irrupción de referentes femeninos en la política ha hecho que las niñas dejen de querer ser princesas para ser alcaldesas.

Las diputadas del 28A al 10N
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