domingo 20/9/20

El 'Gobierno Laudrup'

Sánchez pasaba el balón a Ciudadanos mientras quería seguir mirando hacia la izquierda. Utilizando para ello a la portavoz parlamentaria Adriana Lastra, una buena oradora capaz de conectar con la base más de izquierda del PSOE, mientras el Gobierno cambiaba de facto el bloque progresista y plurinacional de la investidura por Ciudadanos.

Siendo yo muy crío un jugador destacaba por su magia y su visión de juego. Era danés y se llamaba Michael Laudrup. Le pude ver poco, pero, más tarde, conocí en profundidad su juego al ver decenas de vídeos del Barça construido por mi admirado Johan Cruyff. Una de sus principales características era la capacidad de pasar el balón hacia un sitio mirando para el otro. Podría decirse que quienes dirigen este Gobierno vieron jugar al rubio nórdico y aprendieron de su juego.

El Gobierno se construyó sobre la base de una mayoría de izquierda y plurinacional. Quizás por obligación

Por un lado, el Gobierno se construyó sobre la base de una mayoría de izquierda y plurinacional. Quizás por obligación, pues el posible pacto con Ciudadanos en abril quedó frustrado por las apiraciones de liderar la derecha de Rivera. Y en noviembre el descalabro de la formación naranja forzaba a Sánchez a pasar al mismo sitio hacia donde tuvo que mirar: a su izquierda.

La legislatura comenzaba con el convencimiento general de que esa mayoría duraría al menos un tiempo. Sin embargo, con la crisis del COVID-19 todo se ha alterado. Ha vuelto a aparecer en escena la "geometría variable" y el Gobierno, en ocasiones, ha comenzado a mirar hacia la izquierda y pasar a la derecha (y viceversa). Durante las dos últimas sesiones parlamentarias para prorrogar el Estado de Alama, pero especialmente en la última, es donde mejor hemos podido comprobarlo.

En el penúltimo pleno, el giro del Gobierno hacia Ciudadanos (giro impulsado por el PSOE ante la obligada aceptación de un UP sin margen de maniobra) parecía resquebrajar el bloque de la investidura. Principalmente por la salida del mismo de una ERC harta de la gestión centralista y poco dialogante de Sánchez y en plena competición política a corto y medio plazo en Cataluña con JxCAT y la CUP, en el marco de un proceso soberanista estancado pero persistente. Sánchez quería seguir haciendo que miraba hacia su izquierda, pero pasaba el balón hacia su derecha.

En el último pleno, este resquebrajamiento parecía confirmarse. Al "no" de ERC se sumó el de Compromís, también cansado de la escasa capacidad de negociación de Sánchez y su menosprecio por la agenda valenciana. Además, todas las formaciones de izquierda que anunciaban su abstención o incluso su “sí”, lo hacían criticando la falta de diálogo del Gobierno. Desde la CUP a Más País pasando por Bildu y BNG. Mientras que el portavoz de Ciudadanos, con un tono empático hacia Sánchez, confirmaba su "vuelta al centro" aprovechando el tono trumpista del PP, preocupado por taponar a VOX.

Sánchez pasaba el balón a Ciudadanos mientras quería seguir mirando hacia la izquierda. Utilizando para ello a la portavoz parlamentaria Adriana Lastra, una buena oradora capaz de conectar con la base más de izquierda del PSOE, mientras el Gobierno cambiaba de facto el bloque progresista y plurinacional de la investidura por Ciudadanos.

La disputa está abierta y cada actor de posiciona

Ayer, según iba transcurriendo el pleno, parecía cumplirse esta jugada de pase a la derecha mirando hacia la izquierda. Jugada según la cual, mientras discursivamente el Gobierno intentaba seguir presentándose como adalid de la gestión social y progresista utilizando como prueba la agresiva respuesta de las derechas, los hechos nos decían que la prórroga del Estado de Alarma saldría adelante gracias a los apoyos de partidos liberales y conservadores como Ciudadanos, PNV o Coalición Canaria.

En el fondo flotaba en el Congreso una frase que el portavoz de Más País, Íñigo Errejón, ha repetido en varias ocsaiones: "si el problema es VOX, la solución siempre será el PSOE". Es decir, que ese marco según el cual la reacción de las hiperventiladas derechas españolas marca el nivel de progresismo del Gobierno impide de facto avanzar en medidas sociales y de progreso y en la construcción de un horizonte de superación del marco político actual. Actuando VOX en la práctica como estabilizador del Régimen del 78.

Sin embargo, en un último giro de los acontecimientos, en los últimos segundos del tiempo añadido, Sánchez -de nuevo mediante Adriana Lastra- volvió a dar una asistencia mágica por la que, mirando a la derecha, pasaba el balón a la izquierda (abertzale). Se hizo público un pacto alcanzado por los grupos parlamentarios que sustentan al Gobierno (PSOE y UP) y EH Bildu, mediante el cual, los dos primeros se comprometían a derogar de forma íntegra la reforma laboral que el PP aprobó en 2012.

Pero aún no había acabado el encuentro. Porque en el último segundo del descuento, a punto de irnos a dormir, el PSOE emitía una nota en la que matizaba dicho acuerdo afirmando que la derogación no sería íntegra, sino solo de las partes más lesivas. Una nueva asistencia cambiando el balón de banda mientras miraba hacia la contraria.

Veremos cómo acaba todo esto y si Sánchez es capaz de seguir dando asistencias hacia la izquierda mirando a la derecha y viceversa

Por la mañana nos levantamos con la disputa entre todos por el sentido del acuerdo firmado ayer. Unos nos recordaban que, hace pocos meses, Calviño, Montero e incluso Yolanda Díaz afirmaron que la derogación posible que aparecía en el acuerdo de Gobierno entre UP y Podemos era "parcial". Mientras que Iglesias, la portavoz de Bildu en el Congreso Mertxe Aizpurúa y su coordinador general Arnaldo Otegi, recordaban y se remitían a la literalidad del acuerdo alcanzado ayer: derogación "integral".

La disputa está abierta y cada actor de posiciona. Iglesias parece querer ganar el margen de movimiento que UP no tuvo con el giro hacia Ciudadanos. Y Bildu parece intentar cortar el pase hacia Ciudadanos del PSOE  ocupando el espacio que ERC (por el contexto político en el que se mueve) deja vacío. Además, la formación independentista, con su movimiento de ayer, sale reforzada de cara a las próximas elecciones vascas. Le arrebata al PNV el monopolio de la representación de "lo vasco" en el Congreso y consigue ampliar la simpatía entre los sectores populares del Estado, avanzando en dejar atrás el cordón sanitario existente en torno a ellos (del que participaba el PSOE).

Veremos cómo acaba todo esto y si Sánchez es capaz de seguir dando asistencias hacia la izquierda mirando a la derecha y viceversa sin que algún día le releguen al banquillo. Las asistencias de ayer pueden haber cabreado a un actor que siempre es fundamental en el terreno de juego español: el PNV.

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